Ya había pasado una semana desde la fiesta de bienvenida de David, Keila seguía con su vida, estaba tranquila, ya que no había rastros de Brayan, pero en sus pensamientos seguía Álvaro, los pequeños ese lunes no tuvieron clase, así que su madre decidió llevarlos a la fundación, Brayan no podía dar crédito a lo que veía, unos pequeños llamando a Keila mamá, lo cual era imposible, ella era estéril y si en verdad fueran sus hijos él sabría de la existencia del mayor, ya que al parecer tenía más de 5 años, y él estaba con ella en esa época. Él no los pudo ver bien, ya que ella siempre estaba vigilada, y tampoco había podido localizar donde vive, eso le hacía sospechar, porque alguien se interesaba en protegerla. Sin poder seguirla más decidido retirarse, vivía en una habitación en la zona más

