Álvaro se despertó solo en la cama, sentía ruidos desde la cocina y el olor a café impregnó su nariz, se colocó su bóxer y salió para ver a Keila que estaba con el blusón del día anterior, y preparaba algo en la sartén. —Buenos días — dijo mientras la abrazaba por detrás, y besaba su cuello, Keila se erizó al sentir su toque, y botó la cuchara de madera que tenía en su mano. —Álvaro, estoy preparando el desayuno, por favor hazte a un lado. —Amor no seas así, ven yo te ayudo—Dijo mientras apagaba la estufa y volteaba a Keila —Álvaro, qué haces… Antes de que ella se diera cuenta él la beso, la abrazo inmovilizando los brazos, trató de zafarse, pero él resistió y la mordió para que ella respondiera su beso, pero en su lugar lo pisoteó, él la volvió a morder, a lo que ella por fin abrió su

