Capítulo 11.IV

1309 Palabras
En pocos minutos, los alumnos cruzaron varios pasillos encontrándose con dos grandes puertas abiertas que daban entrada a la biblioteca. Muy pocos alumnos se encontraban ahí, era demasiado antiguo y con muchas historias por leer, a Evan Mathews le encantaban los temas de misterio y suspenso; en diferencia de Bridget que no era muy fan de la lectura, admitía que los libros son un mundo donde puedes despejar la mente sin problema. Ya que la hermana de su madre le contaba sobre lo increíble que era perderse entre las paginas de un libro, no importa cuan larga o corta sea la historia, lo que importaba era disfrutarla y dejarse llevar por la imaginación. ―Ven, te mostrare donde están los libros de genero thriller – le indico Evan a Bridget. El varón visitaba con mucha frecuencia la biblioteca cada tiempo libre que tiene, incluso se salía de madrugada para leer a escondidas de las monjas, por ello tiene prohibido entrar si no es para hacer una investigación de cualquier clase. Conoce la mayor parte de los pasillos donde se encontraban sus géneros favoritos. ―¿Tienen permiso para venir aquí jóvenes? – interroga la bibliotecaria. ―Desde luego – Evan blanqueo los ojos con suma obviedad –, ¿tambien necesitan pases VIP como en las discotecas? ―Señorito Evan me… ―Dígame joven Evan, por favor, eso de señorito no queda conmigo. No me gusta la vejez señora bibliotecaria – respondió el varón interrumpiéndole. La mujer apretó los labios aguantando las ganas de reclamarle. ―Joven Evan – se corrigió ella, esbozando una falsa sonrisa amable –. Me agrada mucho su forma de expresarse, pero sabe que desde lo ocurrido con usted tiene prohibida la entrada. ―Tengo prohibida la entrada, si no se trata de una investigación lo que tengo que buscar– aclaro el joven – En este momento, mi compañera y yo buscaremos unos libros de genero thriller y ciencia ficción ¿se puede? La bibliotecaria asintió ligeramente, poniendo sus labios en línea recta. ―Gracias – Evan esbozo una sonrisa colocando su mano derecha en el pecho, justo cerca del corazón. Los jóvenes le dieron la espalda. Evan empieza a guiar a su compañera por los pasillos donde se encontraba un grande estante con varios libros de distintos autores, desde Edgar Allan Poe hasta libros de Julio Verne. Justo los géneros que buscaban ellos. ―Dime Bridget, ¿te gusta leer? – se intereso el muchacho. Ella alzo los hombros en un gesto de simpleza. Como diciendo «Me da igual» ―A mi me gusta desde niño, siempre he buscado temas que me enganchen ¿sabes? – empezó a decir mientras caminaban en los alrededores de los estantes – Hablo de esas historias que cuentan relatos, misterios y romances que generen drama. Me gusta el drama – admitió sonriendo, después se agacha a su altura para susurrar: – Y tambien los problemas. Cuando la joven sintió su aliento cerca de su oído, una extraña corriente se instala en su cuerpo. Poniéndola nerviosa. ―Me encanta mucho molestar a las monjas, sobre todo a Selma y a la madre noche, a esas dos les llamo «Las troncha toro del internado» ― confeso el varón entre risas y a Bridget se le hizo complicado no unirse en sus carcajadas – después entenderás porque las apodo asi, esas dos viejas son de lo peor, que no te engañen ¿ok? Por fuera aparentan ser lo mas tierno de este planeta; pero en el fondo son el mismísimo demonio. Al escuchar la última palabra, Bridget se detuvo. Su semblante cambia a uno preocupado y sus hombros se tensan, Evan Mathews frunce el ceño girándose hacia ella. ―¿Estas bien? – pregunto. La joven asiente segundos después, por un instante sintió que alguien la observaba, pero pensó que solo fueron cosas suyas. ―Como te decía… – siguieron caminando – la literatura me gusta mucho, y te recomendaría que nos lleváramos uno de los libros de Edgar Allan Poe, es un escritor y poeta excelente. Uno de mis favoritos debo admitir. Lo malo de aquí es que no hay mucha variedad de sus libros, asi que tendremos que tomar aquel libro de allí…―Evan señalo hasta la primera repisa del estante, donde necesitarían una escalera para subir – Cuentos extraordinarios – completo. Bridget subió la vista para ver donde se encontraba el libro. Era uno n***o de tapa dura y con letras blancas. Se rasca la cabeza haciendo una mueca, para después, buscar con la mirada una escalera por el pasillo. La encontró. Con sus manos y con ayuda de Evan fue subiendo cada escalón sigilosamente, su corazón palpitaba cada vez más rápido, ya que la joven no le gustaban las alturas. Tuvo que respirar profundo hasta llegar a lo más alto de la escalera, deseaba que Evan no le mirase los shorts desde abajo, ya que tiene puesta una falda. ―Creo que debo venir contigo a la biblioteca más seguido – comento divertido. Bridget se sonroja ante sus palabras, supo que había visto sus shorts de Bob esponja mientras estaba debajo de ella. La joven estiro su brazo en un intento de tomar el libro, pero, sus ganas de mirar abajo fueron más tentador. Su vista baja lentamente hasta encontrarse con el rostro de su compañero, quien desde su altura parecía una pequeña hormiga. Vuelve a estirar su brazo tomando por fin el libro de dicho autor. Ahí tuvo un mareo, todo le dio vueltas, sus pies perdieron el equilibrio. ―¡Cuidado! – grito Evan. Bridget perdió el equilibrio del repentino mareo, en un abrir y cerrar de ojos cayo de espaldas sintiendo como el peso de su cuerpo es impulsado hacia abajo. La joven grita creando un eco en toda la biblioteca y, con rapidez, el varón de ojos azules extendió sus brazos para atraparla. Aquella situación la llevo a respirar con pesades, sobre todo, cuando los rostros de ambos jóvenes quedan demasiado cerca. Ella quedo estupefacta al principio, miro sin comprender muy bien que le había hecho observar el atractivo rostro de Evan Mathews, recordando como en las películas de romances hay conexión entre ambos protagonistas sintiéndose Bridget parte de una de esas escenas; fantaseaba con experimentar algo como aquello. Sin embargo, nunca pensó que algo asi podría pasarle en la vida real. Evan Mathews contempló los ojos grisáceos de ella, la expresión de ambos fue de sorpresa por el extraño cambio de sentimientos encontrados, mirando como los labios pequeños y sueves de la joven temblaban con nerviosismo. Juntos crearon una conexión visual, una línea de tiempo donde nadie mas en sus alrededores pertenecían, solo ellos fueron parte de ese momento. ―Me debes una querida – le dijo Evan, bajándola de sus brazos. – Ten más cuidado la próxima vez. A sus espaldas escucharon como la bibliotecaria se aproximaba. ―¡Escuche gritos! ¡¿Qué ha pasado?! – pregunto con rapidez. ―Mi compañera perdió el equilibrio en la escalera, afortunadamente pude atraparla – respondió el varón, mirando a Bridget de reojo. La bibliotecaria suelta aire con alivio. ―Gracias al cielo, ¿no te hiciste daño o sí? – se preocupo la mujer. Bridget negó con la cabeza – Que bueno, ¿han terminado ya? ―¿Tan rápido nos quiere correr? – cuestiono Evan, elevando una ceja en un falso tono de indignación. ―Solo preguntaba, joven Mathews – aclara la bibliotecaria con seriedad. La mujer se dio vuelta para regresar a su trabajo en el mostrador. Evan Exhalo: – Bueno, busquemos el último libro y salgamos, no quiero que el profesor nos regañe. Los dos jóvenes continuaron en la biblioteca para encontrar al siguiente autor, cada libro se ordenaba por una clasificación temática. Cuando hallaron lo que buscaban, salieron juntos hasta llegar de nuevo al salón.
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