No tenía empleo desde hacía casi dos semanas; lo peor de todo, era que en los lugares que había solicitado, prácticamente fue rechazada sin razón de peso...ni hablar de los que nunca la llamaron. Por alguna razón presentía que quizás Virginia estuviera poniéndole trabas. Esa mujer era una estafadora, la liquidación fue básicamente una burla, apenas le alcanzó para comprar algunos medicamentos para su hermano y con resto se había estado moviendo y comprando comida para la casa. Esa tarde estaba frente a la iglesia en la cual concreto su unión con su difunto esposo; una misa especial la esperaba, ya todos los presentes estaban llegando...solo faltaba su amiga Roxana. Le había prometido esperarla en las afueras pero el tiempo parecía eterno y sabía que la misa estaba a punto de empezar.

