—Ahora sí, podemos empezar.—Dio Varios saltos hacia atras, pero con la vista fija en el elemento erecto. Sus ojos no podían mirar a otra parte, en ese momento crítico se dió cuenta que podía tener poca cordura en algunas circunstancias, más frente a un depredador. —Por lo que más quiera vuelva a vestirse.—Le suplico tragando en seco. Lo peor fue darle el placer a ese hombre de estar mirando su hombría, como una desvergonzada.—Esto habla muy mal de su sentido de la decencia, señor Dimitrix. —Una mierda, mejor ven a tomarme las medidas, así estoy perfecto, de paso si deseas hacerme un servicio extra te lo voy agradecer. —Se giro ya bastante abrumada por la imágen. De paso sabía que ese domingo no podía faltar a la iglesia a confesarse. —No volteare hasta que se vista. Debería sentirse m

