—¡Es ella!. —Melody lo estaba llamando. A nadie más tenía registrado como la "costurerita deliciosa". Nadie estaba tan rica como ella. Nadie lo volvía tan loco, como lo hacía esa mujer. —¿Qué pasa Dimitrix?. —Lo único que pasaba era que se le habían quitado las ganas forzadas de complacerla. Se lo saco al instante, flácido. Hasta su v***a había reaccionado de una forma extraña. —Creo que ya estoy viejo. —Le dijo apurado al ver que ya había dejado de sonar su móvil. Además de que todo el libido se le había ido a la mierda. Con apuro y sin darle tiempo a reaccionar. Tomo a la mujer del brazo y la bata que había dejado sobre un sofá. Abrió la puerta ansioso; la lanzo a ella al pasillo, luego su bata. Cuando vió que intentaría volver a entrar le estrelló la puerta en la cara. No le importo

