—Claro nena. —Ella podía ser una cretina empalagosa. Pero después de tomarse unos tragos podía apartar la molestia. —Conoces las reglas. Nada de besos. —Lo que dígas. —Esa perra moría por qué se la metiera. Así quería ver a Melody. Se desnudo y luego se acomodo en el borde de la cama. Con la v***a no tan dura. —Arrodíllate y mamamela. —La mujer lo hizo al instante. Se puso de lo más sumisa, con el rostro frente a su enorme v***a carnosa, de gran cabeza. Le dió unos golpes con la punta en el rostro, mientras ella permanecía con la boca entreabierta. Después la hizo tragarla por completo. —Chupala bien, Hazte merecedora de toda esa leche. La tomaba del pelo, cobrizo. Apretando sus manos con fuerza a las hembras finas, la hacía bajar y subir, para que su boca se lo tragara una y otra

