No podía ser...se negaba aceptar lo que acababa de escuchar. —¿Por qué?....no entiendo, siempre he sido leal, he mantenido silencio, sobre mis diseños. —Se sentía tan perdida. —Simplemente, ya no necesito tus servicios. En el sobre te deje una carta de recomendación y el cheque de liquidación.—La voz algo acartonada de Virginia, le dió a entender que existía otra razón. —No olvides el acuerdo de confidencialidad que firmaste cuando te acepte en mi equipo de trabajo, por caridad. —El tono de su voz aumento, conforme a la natureza déspota que le mostraba.—¡No te atrevas a romper el trato, oh terminó de hundirte!. Después de tener la mirada perdida por unos instantes, recobro la nitidez, la enfocó sin miedo. —Usted nunca me aceptó por caridad, Virginia Basti. Lo hizo porque yo tengo el

