La Hispaniola

1877 Palabras
Emprendimos de nuevo el viaje para la hispaniola. Entre todo esto solo pude meditar en la locura que tengo que hacer para sanar. Si mis teorías son ciertas, debía de transformarme tal como lo hice cuando estaba con Jhosep: debía de beber sangre de humano. Me desagradaba la idea, pero debía de hacerlo para estar bien, para estar sana. No puedo emprender esta misión con una herida abierta en la pierna y fijándome bien, si me limita el caminar rápido. —Amor, será complicado. Para sanar esta herida, necesito beberme la sangre de un humano vivo —Dije mientras nos deteníamos ya en una costa. —Veremos si encontramos aunque sea un criminal, tienes mucho sin matar a alguien, me imagino que te sentirás culpable pero… tienes que hacerlo. —Bueno, lo haré. Veremos. Llegamos apenas al parecer a la hora mas oscura de la noche, estamos cerca del amanecer. Así era que nos guiábamos antes para saber la hora. Caminamos con cautela de ahora en adelante, no sabíamos si estábamos en otra provincia, pero si reconocíamos que estábamos en Dominicana. —Al menos fue un viaje tranquilo —Dijo Vicente cómico. —Si, lo que digas —Dije irónica. —Al parecer estamos en puerto plata. —¿Cómo lo sabes? —Dije curiosa. —Mi intuición —Dijo orgulloso. —Tu intuición puede fallar, no seas bobo —Dije riéndome. Seguimos caminando y a pocos metros, escuche la voz de una chica chillando. Detuve a Vicente con una mano para escuchar mejor. —¿Oíste eso? —Dije mirándolo. —Creo que ya encontraste tu cena —Dijo con una sonrisa. Nos acercamos rápidamente a donde estaba aquel sonido y cuando vimos que era, solo me enoje más. ¿Por qué carajos es tan común la violación en este siglo? ¿Qué diablos les pasa a los hombres? Un guardia blanco estaba violando a una chica mulata. Rápidamente lo quité de encima de ella y lo elevé por los aires. No me daban ganas de matarlo, solo de hacerlo sufrir. Vicente se encargó de la chica, abrazándola y hablándole un poco. El guardia temblaba de miedo. —¿Qué demonios eres? —Dijo aterrorizados. —Yo solo soy una chica que encontró su cena —Dije sonriéndole. Aunque quería hacerlo sufrir, debía de beberme su sangre. Con pesar, lo mordí en el brazo y empecé a succionarle toda su sangre, dejándolo seco por completo. Ahora solo era un cadáver de huesos. Lo arroje a la maleza y me voltee para ver a Vicente. En aquel momento sentir un dolor agudo en mi pierna, le quité todas las prendas que tenía amarrada para evitar desangrarme más y noté como estaba rápidamente restaurándose ese pedazo de carne. Aunque estaba feliz porque estaba volviéndome más fuerte, me sentía en el mismo infierno por este agudo dolor. —¡AH! —Dije con dolor cayendo al suelo. La metamorfosis estaba iniciando, otra vez. Noté como mi piel se volvía más pálida, mis músculos mas fuertes, mi pierna desvaneciendo todo, haciendo parecer que nada había pasado. Me sentía otra vez más fuerte, más viva. Mi cabello estaba un poco mas largo, ya este me estaba llegando a la cintura sin darme cuenta. Me levante un poco tambaleante, pero noto que esto se hizo bastante rápido. Al menos, una solución rápida. Esto me cansa. Vicente suelta a la chica y esta nos mira confundida. Él le dice algo que no entiendo y esta se va. ¿Qué fue que le hizo? Lo miré raro y él solo se rio. —Tengo habilidades… tranquila, no es nada del otro mundo. —¿Cuál es tu habilidad? —Dije curiosa. —El poder de manipular la mente a mi antojo, ya sea borrar recuerdos, alterarlos… etc. Es algo divertido que hago. —Tienes todo el paquete completo —Dije riéndome —Pero lo odio. Me borraste mis recuerdos cuando estábamos aquí. Nunca comprenderé porque lo hiciste. —Yo no entenderé como fue que recuperaste todos esos recuerdos otra vez, supongo que eres inmune a mí. —Funciono por un tiempo, así que no fue algo del más allá. —Perdona por borrarte los recuerdos, hice mal —Dijo apenado. —Ya todo esta discutido, ya todo esta perdonado, no te martirices —Dije tocándole el hombro. Ambos nos miramos sonrojados y seguimos nuestro camino, debíamos de llegar lo más rápido posible a donde taita. Pero el sol nos traicionaba, así que esto era una carrera contra la luz. No sé si podía ser más rápida que la misma luz. Esto será un problema. Vicente se transformo en lobo y corrió más rápido que nunca, yo por mi parte le terminé siguiendo el paso, pero aún no sabía porque no iba más rápido corriendo. —Joder ¿Qué coño me pasa? —Dije fastidiada. Vi a una persona caminar tranquilamente por una vereda, por lo que transitaba, mi instinto animal me pedía cazar. ¡No! ¡Maldición ya no quiero! Me detuve un poco para poner mi razonamiento en puesto pero no podía. Mi voluntad estaba débil con respecto a la sangre, quiero más. Podía oler su aroma, sentir sus palpitaciones… Es un hecho. Es mi naturaleza, soy lo que soy. Rápidamente fui a donde esa persona y bebí su sangre palpitante. Cada gota que entraba en mi interior no hacia mas que vitalizarme y saciarme por completo. Parecía que tenía siglos sin haber bebido. Pronto, tenía más energía. Me sentía mas fuerte, mas energizada. Mis habilidades surgieron después de esto, alcanzando una velocidad sin igual. Ahora sí, podía correr el país dos veces en un minuto sin dificultades. Vicente a todo esto me detuvo en su forma de lobo, tumbando y poniéndose encima de mí, mirándome fijamente. —¿Por qué hiciste eso? —Demando. —¿Hacer qué? —Dije irónica —Es mi naturaleza y lo sabes ¿Verdad? —Pero ya habías bebido sangre, debiste de controlarte. —Soy una asesina. Ese es mi don ¿Qué quieres que haga? —Bufé cansada. Me lo quité de encima y corrí hacia la casa perdiéndolo de vista. Supongo que una pelea entre ambos va a suceder. Me tengo que preparar para ello. Mis impulsos y mi sed de sangre están a flor de piel, me siento bastante inquieta, hiperactiva, insaciable. Vicente llega hacia mí, se destransforma y este me mira con mala cara. —Tu y yo tenemos que hablar —dijo molesto. Lo agarré del cuello y lo besé desenfrenadamente. —Yo creo que ahora no—Dije mirándolo con lujuria y deseo. Me desabrocha la chaqueta y queda frente a mi sostén, prisionero de mis senos excitados. Sus manos recorren mi abdomen, mis hombros y se posan en mis senos aun aprisionados, los aprieta, los jala hacia él y ellos le obedecen, mis pezones luchan por salir y él lo sabe, de un solo movimiento me saca el sostén, dejando mis senos libres, aun desafiantes de la gravedad, mis pezones más que rosados, están rojos de la excitación que él siempre me provoca solo con mirarme, los acaricia, los aprieta sin piedad y los jala hacia su boca... Que delicia, sabe que es mi punto débil, sabe cómo morderlos, chuparlos; sabe cómo jugar con ellos para que mi v****a empieza a chorrear. Sigue besando, besa mi cuello, mis hombros, mis orejas, mis senos, mi abdomen. Ahí, parada frente del poner las manos sobre mi cintura y empieza a bajar hacia mis caderas, desabotona mi pantalón y suavemente los empuja hacia abajo, dejando ver mi depilada y mojada v****a. De un solo golpe me jala hacia él y me sienta sobre su escritorio. Sin decir nada, de un solo movimiento hunde su cabeza entre mis piernas y su lengua va a dar directo a mi clítoris. Siento su lengua recorrer mi v****a, juguetea con mi clítoris y luego la introduce lo más que puede en mi chorreante agujero, sus manos aprietan y masajean salvajemente mis nalgas. Yo abro más las piernas para facilitarle la tarea y muevo mis caderas al compás de su lengua. Se pone de pie y se quita la ropa, dejándome ver un pene erecto, firme y con la cabeza brillando de calentura, esta excitado, lo sé, lo noto en su mirada lasciva, en sus manos que recorren mi cuerpo de palmo a palmo con violencia, me toma otra vez de las caderas y me jala hacia el con fuerza y sin remordimiento y de un solo golpe siento como su pene ha llegado hasta el fondo de mi ser, siento como su pene acaricia todas mis paredes, siento esa rica y deliciosa v***a entrando y saliendo de mi con fuertes embestidas, sin piedad, sin compasión... y yo lo disfruto... nuestros gemidos se escuchan fuerte, aferro mis piernas a su cintura y mis manos a su espalda clavándole las uñas, siento que estoy por tener mi primer orgasmo, siento como mis fluidos, arremete con más fuerza contra mí, resopla sobre mi oreja, pero sé que esto no acabara pronto. Él me levanta y me lleva al sofá y me recuesta, sabe que será más cómodo, sigue con sus embestidas salvajes. Mis labios se posaron en los tuyos… con un suave roce, tu boca se entreabrirá para mí, esperando que mi respiración se una a la tuya… sé que te excita, te excita sentir mi lengua entre tu boca y te gusta mordisquearme los labios… tú sabes que me gusta, y mi cuerpo empieza a sentir excitación… mi boca es muy cálida, mis senos se endurecen y mis pezones se muestran insultantes, provocadores, erectos… deseando que tu boca siguiendo ese ritual que me gusta tanto, empiece a besar mi cuello, poco a poco muy despacio llegar hasta mis senos, encontrar mis pezones y acariciarlos con la lengua… así… despacio, rodeándolos lentamente, así… así… sin pausa. Mis manos oprimen tú cuerpo contra el mío, no quiero que tu boca deje de chupar mis senos, pero tú no te conformas… quieres más y con suavidad vas desnudándome, tu mano pasa por encima de mi ropa interior, solo rozándome… mi respiración esta más agitada, y tus dedos empiezan a acariciar el interior de mis muslos, abriéndolos cada vez más, tu cuerpo se coloca entre mis piernas y son tus manos las que no dejan de acariciarlos, una y otra vez… ¡! Tú eres mío… yo soy tuya, siempre ha sido así y siempre será.!! El placer esta derrochado por todo tu cuerpo, rozando el clímax… abro mis piernas y me subo encima de ti… y con un leve movimiento mi clítoris roza tu pene, lo roza una vez y otra vez… Tus manos andan locas por agarrar mis caderas, sujetarlas y llevar tú mis movimientos encima de ti… y muy poco a poco… tu eres el que marca el paso… sin dejar de contonearme sobre ti, moviendo mis caderas sin descanso, pero lentamente… tus manos se han clavado sobre mis glúteos y te cuesta despegarlas… pero tus ojos se han fijado en mis pechos que insinuantes se mueven en cada embestida tuya, y no puedes dejar de tocarlos… mientras levantas un poco tú cuerpo y tu boca se acerca hacia ellos… mientras mis pezones duros, firmes… esperan tus suaves mordiscos…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR