Preparación

1252 Palabras
Me levanto y mientras miro a mi hermoso Vicente dormir acurrucado conmigo, no evito sonrojarme. Somos unos tremendos. No hay nada como despertar luego de hacer el amor. Entre sábanas blancas, aun mojadas, descansas tierno y sensual. Llena de paz te observo, me encantas en silencio para así poder admirarte más, para así apreciar cada marca de tu piel y notar cada detalle de tu cuerpo que pierdo en el día. Me gusta apreciarte así porque entre sueños somos inocentes y volvemos a aquel lugar de donde nacimos. En sueños eres el recuerdo de lo que fuiste y el reflejo de lo que eres hoy para mí. Pienso levantarme para ir a bañarme pero su mano me detiene. —Buenos días —Dice adormilado —¿A dónde vas? —A bañarme, obvio —Dije riéndome —buenos días dormilón. —Debo de cuidar a mi esposa, para que nada le pase —dijo levantándose y abrazándome. —Hueles mal —Me reí estrepitosamente. A Vicente le encanta darme mimos en la mañana, que romántico. Siempre he sido de pequeñas cosas, lo sabes. La observación es uno de mis mayores defectos y de mis mejores virtudes. Por eso te observo con detenimiento, para estudiar tu semblante, para entender tus sentimientos. Disfruta mi respiración en tu pecho, nota como me hundo entre tus brazo en profundo letargo. Despierta soñaré con la pasión de tus besos, con el calor de tu cuerpo y con el enigma que representas. Te gusta el misterio y sabes ser interesante. Te gustas sorprenderme, como un buen amante. Sorpréndeme desnudo, sorpréndeme. Hazme sentir el calor de tu cuerpo junto al mío. El frío del agua sobre nuestros cuerpos en una ducha mañanera. Hazme recordar el pasado, vivir la nostalgia de momentos de placer perdidos con la espuma de tu orilla. Hazme ser la consumación de tus anhelos y la fruta de la maduración de tus deseos. Quiero ser como el pájaro que vuela a su nido y que mi nido se queme en tú hoguera. Hazme ser la lágrima que rueda por tus mejillas al sentir el orgasmo. Por qué hacerte el amor es un cúmulo de sensaciones, de energía. Hazme desearte, señor de misterios, burla mis defensas y entrégame el sabor de mil orgasmos. Que entre beso y beso pueda conocer el sabor de tu cuerpo, que entre caricia y caricia me entregues cada secreto de tu intimidad. Así te deseo amar, entre sabanas, entre cuerpos, debajo de las estrellas o arrullada en las tibias aguas del mar. Me levanto con este pensamiento y juntos, nos damos una tierna pero sensual ducha. No cabe duda de que somos unos insaciables. Cuando me propuse nuevamente ir a mi habitación, para cambiarme de ropa, él me toma de mi brazo y me jala hacia él, quedé con mis pechos apretados a él. Lo mire, y le pregunte —¿qué pasa? El me miro y sentí como me penetraba su mirada, hasta lo más profundo de mí. —suéltame, que quiero cambiarme —Dije riéndome. El me seguía mirando y simplemente respondió. —No. ¿Para qué quieres cambiarte si pronto estarás sin nada? De repente vi que su mirada cambia, esas mirada de ángel, se convirtió en una mirada, de deseo oscuro. Me acercaba lentamente a sus boca, yo no quería, pero mi cuerpo pedía a gritos sentir sus labios con los míos. Y no lo pudo aguantar más y me deje caer en mis deseos. La tentación se volvió tan fuerte que no pude resistirme más. Sentí como su lengua recorría toda mi boca. Era una sensación, muy extraña pero muy placentera y cada vez era más el deseó de sentirme suya. Sus manos comenzaron a deslizarse por mi espalda, era tan detallista en sus carisias, lentamente se fue acercando hasta mi cintura con movimientos circulares, y placenteros. Sentí que sus mano acariciaba mi cola, sus movimientos eran perfectos. Sus besos comenzaron a deslizarse por mi cuello, habría recorrido todo mi cuello con sus labios, lentamente su lengua surgió, y comenzó a deslizarse de mi cuello hasta mis pechos, aunque aún estaba con mi toalla, mis pecho sobresalían demasiado y le dieron paso a recorrerlos. Su mano aún seguía recorriendo mi cola, y paseándose por mí por mi ralla. Se alejo de mí, y comenzó a observarme. Detalladamente sus ojos me recorrían, yo lo sentía, sentía como tu mirada me hacia el amor. Sin darme cuenta él ya está nuevamente frente a mí, y Comenzó a besarme aún más profundamente, recorriendo todos mis pechos, aunque eran muy grandes él se dio, para besarlos todos. Su lengua comenzó a jugar con mis pezones, los metía en su boca, los chupaba, los mordía delicadamente, sentí como su mando jugaba con mis intimidad con sus dedos. Me rozaban. Hasta que sentí, que uno de sus dedos empujándome y un escalofrió muy fuerte me arrasó. Me sentía extraña, ya esto no era excitación, era otra cosa. Lo pensé muy tarde, ya que de nuevo, me dieron los electrochoques. ¡joder esto no se va a acabar! Vicente se alteró de golpe y me cargo aun yo estando en el ataque. Yo me sentía que iba a desfallecer. Los electrochoques cada vez eran más fuertes. // —No podemos permitir que esto siga pasando. Debemos de arreglar esto rápido —Dijo Vicente caminando de un lado para el otro. Yo me estaba vistiendo. También quería terminar con esto rápido. —¿Hay forma de que hagamos esto rápido? —Dije pensativa. —Tendría que ser. Yo preparare mi máquina del tiempo y trataremos de arreglar esto hoy. ¿Te parece? —Bueno, mi reloj se rompió. Deberíamos de soldarlo, aunque necesita un poco de combustible. —Tengo un poco aun, podremos compartirlo. Si iremos a mi línea temporal, se dónde encontrar más. Estaba pensando en todo esto… deberíamos de fusionar las maquinas, al menos, algunas piezas que nos permitan viajar a ambos. Busco el reloj en mi mochila y ¡eureka! Lo he encontrado. El cristal está roto. Lo inspecciono más de cerca y podríamos hacer algo. —¿Dónde está tu máquina del tiempo? —Dijo mirando a Vicente de reojo. —Búscala en la otra habitación. Le faltan algunas piezas metálicas —Dijo poniéndose una camisa —Iré a buscar unas piezas de metal en un lugar donde puedo encontrarlo fácil. —Adivino ¿Armas? —Dije riéndome. —Tendré que darle una visita a Duarte —Dijo riéndose. ¿Duarte? ¡Ah, sí verdad! ¡Él está aquí aun! —Quisiera verlo… Oh Duarte. Lo extraño mucho —Dije nostalgia —¿Aun te acuerdas cuando entrenábamos juntos los tres? Era muy bonito. —Lástima que se tuvo que ir antes de la independencia, es una pena —Dijo Vicente lamentándose. —Si… ¿no hay una forma en que pueda verlo? —Dije suplicante. Vicente estuvo pensando un poco, pero no me dijo nada. Solo me miro un poco pensativo. —En la otra habitación hay una escotilla, ábrela y ahí está la maquinaria. Podrás arreglar esto. Cuando traiga las piezas faltantes todo estará listo. Cocina un poco también cariño —Dijo besándome la frente —Hablamos en unas horas. ¿okay? Solo lo miré irónica, pero ya se encamino para ir. Tengo trabajo que hacer. Entro a ese cuarto y ubico todo, se dónde está esa escotilla, la usábamos para cuando venía mi padrastro hijo de puta borracho. Entré y los recuerdos me invadieron, haciéndome sonrojarme por ello.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR