Quién lo diría, fin de año con él. Es un sueño hecho realidad. Mientras limpiaba toda la casa, Vicente estaba cazando en el campo para mí, él me estaba consiguiendo bastante sangre.
Yo por mi parte
limpié completamente todo, dándole un ambiente más acogedor a la casa, pensaba
decorar un poco, pero no existen las luces neón o las luces led en este siglo.
Y pensar en velas creo que es la mejor solución.
Haré un ambiente
romántico para recibir este año por todo lo alto. Supongo que también iremos a
la taberna que está cerca de acá, para alegrar un poco el alma con cerveza. Aun
no me adapto a ser una persona diferente, hogareña, ama de casa, es un cambio
muy drástico para lo que me acostumbre anteriormente como ser agente del FBI.
No mentiré, extraño eso. Extraño estar de misión en misión, andando de aquí
para allá, haciendo bastantes cosas, viajando de aquí para allá, pelear puño a
puño… que tiempos.
Empecé a limpiar
el espejo y otra vez, vi mi reflejo, este se veía más feliz y sin duda, más
orgulloso de mi.
—Lo estás
haciendo bien, esto es una locura pero… esto nos hace feliz.
—Así es. Quién
lo diría.
—Gracias por
dejarme tomar el control —Dijo agradeciendo —Te dije que haría las cosas bien.
—Debí de hacerlo
antes, supongo que no le hago caso ni a mí misma —Dije sonrojada.
—¿Con quien hablas? —Dijo Vicente entrando.
—Oh, nada —Dije riéndome —Solo pensaba en voz alta.
—Bueno, esta bien—Dijo abrazándome —Estos han sido los mejores días contigo mi amor —Dijo besándome.
—Si —Dije sonrojada.
—Y somos unos locos ninfomanos.
—Ni lo digas.
—Ponte tu mejor ropa, nos iremos en la noche para la taberna mas cercana, a disfrutar un poco.
—Esta chido, que nais —Dije riéndome.
—Pero antes, quisiera tenerte.
Él me beso con deseo y con locura… y le dimos paso a la pasión.
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Vicente (+18)
Nos separamos y esta vez fue ella la que me besó con más intensidad y entreabriendo un poco su boca. Tenía mi espalda apoyada en el respaldo del sofá y ella pasó una pierna por encima mío y se sentó sobre mí. Me encantaba sentirla sobre mí y comenzamos a besarnos sin descanso amándonos y acariciándonos. Deslicé mis dedos por su espalda hasta llegar a sus caderas y la acerqué más a mí. Agarré sus muslos por debajo y me levanté del sofá con ella aun encima. Se agarró a mi cuello con sus brazos y abrazó mi cintura con sus piernas mientras la llevaba hasta mi habitación. Allí la senté en mi escritorio y bajé mi boca hasta su cuello para llenarlo de besos a lo que ella respondió soltando un leve gemido porque aquello la excitaba! Mientras ella comenzó a desabrochar despacio los botones de mi camisa hasta que consiguió que cayera al suelo y agarrando mi nuca con una mano me acercó para besarme con pasión. La besé dulcemente los hombros mientras deslizaba la cremallera trasera de su corpiño dejando aparecer el precioso sujetador que guardaba sus perfectos pechos.
Entre besos me desabrochó el cinturón y los botones de mi pantalón mientras yo hacía lo mismo y acto seguido me agarró del culo para apretarme más entre sus piernas y besarme con intensidad mientras mi lengua buscaba la suya.
Volví a cogerla y la tumbé suavemente sobre mi cama deslizando el pantalón por sus piernas y ella me imitó.
Me tumbé a su lado y continuamos con los besos y las caricias. La abracé y mientras la besaba nuevamente en el cuello y la mordía tiernamente desabroché su sujetador. Acaricié con la yema de mis dedos sus pechos y con mi boca y mi lengua dibujé el contorno de su pezones mientras ella emitía gemidos de placer.
Ella acariciaba mi espalda y me revolvía el pelo. Volví a sus labios y ella deslizó sus dedos por mi espalda clavándolos ligeramente hasta agarrar mi culo y hacer presión contra su cuerpo lo que hizo que nuestros sexos se rozaran deseosos.
Metió las manos por dentro de mi ropa interior y me la bajó despacio. Seguidamente deslicé la suya por su muslos y comencé a subir besando sus piernas. Guiada por la pasión y el deseo abrió sus piernas lo que me permitió colarme por el interior de sus muslos con mis labios hasta llegar a sus ingles. Una vez allí acaricié su sexo con mis dedos y ella arqueó su cuerpo por el placer de sentir mis caricias o las que se unió mi boca y mi lengua. Busqué con mis labios su zona más placentera mientras dos de mis dedos de perdían en su sexo proporcionándonos el placer que tanto deseábamos los dos.
Sus gemidos eran cada vez más constantes hasta que le llegó su primer orgasmo. La besé y cuando su cuerpo se había repuesto de la de la corriente de placer que mi boca le había proporcionado sobre su sexo comenzó a descender con sus labios por mi pecho pasando a mi vientre. Sentí que una de sus manos empezaba a acariciar mi sexo de arriba a abajo y yo solo pude cerrar los ojos y soltar un gemido. Jugó con su mano a la que se unió la humedad de su lengua y finalmente su boca me terminó de preparar para entrar dentro de ella.
Me besó en los labios y me susurró al oído que quería hacer el amor conmigo y sentirme dentro de ella para fundirnos en un solo ser. La miré a los ojos y tras decirle lo mucho que la amaba la besé apasionadamente casi perdiendo el control. Me coloqué encima de ella acomodando mis caderas sobre las suyas. Ella abrió sus piernas y abrazó con ellas mi cintura para para facilitar que me tumbase sobre ella sin hacerla daño. Rocé su sexo con el mío para estimularlo y seguidamente comencé a entrar despacio en ella. Gritó de dolor y yo me retire inmediatamente asustado porque para ambos era la primera vez. La dije que si quería lo dejábamos y con una simple mirada pude entender que deseaba más que nada sentirme en su interior. Nuevamente entré despacio en ella y comencé a mover mi pelvis de atrás a alante.
Nuestros movimientos al principio eran un poco torpes dada nuestra inexperiencia pero toda la pasión que nos teníamos hizo que nos acompasásemos a la perfección. El corazón me latía muy deprisa y ambos estábamos muy excitados no solo por sentir la unión de nuestros sexos sino porque por fin nos estábamos amando plenamente y sintiendo el roce de nuestra piel. Nuestra respiración se aceleraba y ella había clavado sus dedos en mi culo y marcaba el ritmo de mis movimientos presionando. La besaba el cuello, los pechos, sus hombros, sus labios. Quería llenarla entera de caricias, hacerla sólo mía.
El ritmo de mis movimientos era frenético y la excitación tanta que ambos nos aguantaríamos mucho tiempo. Pero quería disfrutarlo al máximo, no quería que nuestra primera vez acabase. Pronunciaba mi nombre entre gemidos y yo el suyo, mi lengua se entrelazaba con la suya y mordía tiernamente su labio inferior en cada beso. Se me iba a salir el corazón del pecho para unirse con el suyo. Nuestros cuerpos no daban más de si se estaban abrasando de placer y de deseo. Los gemidos se convertían en gritos y estábamos descontrolados. No pudimos aguantar más y nuestros cuerpos quedaron exhaustos al llegar a esa unión que tanto anhelábamos los dos. Permanecí unos minutos con mi cabeza sobre su pecho mientras ella me acariciaba el pelo.
Me tumbé de nuevo a su lado, pasé un brazo por debajo de su cuello y el otro rodeando su cintura con mi mano enlaza en la suya sobre su vientre abrazándola por detrás! Nos besamos dulcemente y nos dijimos ¡te quiero! La besé el hombro y nos quedamos dormidos acurrucados en unos juntos al otro sin que el aire pudiese pasar entre nuestros cuerpos. Los primeros rayos del sol me despertaron y me quedé observando como dormía la chica que me ha enseñado a amar!
Allí estaba ella, su cuerpo desnudo le daba a la habitación una sensualidad mágica. No me lo podía creer, después de la interminable noche de pasión que hemos tenido y todavía no puedo evitar sentir este fuego dentro de mi cuando la miro.
Esta tumbada de lado sobre la gran cama sueca, parece sacado del plano más hermoso que jamás haya visto en una película. Las sábanas se vierten en perfecta armonía con su dorado pelo. Los primeros rayos de sol inundan la habitación como haces de luz dorados por la ventana situada justo detrás de ella y el único sonido audible es el suave canto de los pájaros.
No se mueve, continua en los brazos de Morfeo, dios de la noche y de los sueños. No me canso de mirarla, cada detalle me parece hermoso, cada rasgo de su cara, cada curva de su cuerpo.
Nunca pensé que podría sentir algo así… creí que ya nunca lo sentiría. Hace tiempo soñaba con hacerlo, pero llego un día que perdí la esperanza harto de encontrarme tan perdido sin ti y sin embargo ahí estabas.
Abres los ojos lentamente y estos tardan un segundo en encontrarme, justo cuando lo hacen nuestras pupilas se besan, tu mirada me tiene, tu sonrisa me enamora, tu cuerpo me quiere.
Estoy aquí, sentado justo al lado de la cama, te observo, te amo con los ojos, con las orejas, con la nariz.
Con la mano te acaricio la cara y una lágrima cae por tu mejilla. Yo también te quiero mi amor, no hace falta ni que separes los labios, solo necesitaba mírate y al verte verme.
Me siento en la cama, quiero besar tus labios que me buscan sin moverse, quiero sentir tu cuerpo en mi piel. Enseguida noto tu calor, la sensación es increíble, mi cuerpo entero vibra, el mundo entero se para.
Mis manos resbalan por tu espalda, estas muy suave. Sonríes, siempre sonríes y no puedo evitar ser feliz cuando me miras así, podría vivir mil años leyéndote, escuchando tu silencio.
Te beso, te abrazo, te miro. Otra vez el rayo, otra vez el fuego. Te deseo, te beso el cuello, la boca, la nariz, los ojos. Tus manos aprietan mi espalda desnuda, me sienten. Mi respiración se entrecorta, dios, cuanto te deseo.
Te insinúas, me provocas, me besas, me muerdes, me activas. Tu boca se abre lentamente dejando escapar un suave gemido casi inaudible, el más sensual que jamás he oído, mientras mis labios recorren tu cuerpo. Un escalofrió me recorre entero. Deseas que te ame, todo tu cuerpo esta sediento de mí. Te abrazo y somos uno, te tiembla suavemente el estómago acompañando tu entrecortada respiración.
Cuantas veces te he soñado mi amor, tantas que te quiero desde siempre, mis manos te conocen, te recorren entera como si un imán dentro de ti las condujera, siento tu cuerpo como mío, los escalofríos me estremecen mientras te tomo y te acaricio recreando tu forma. Te recorro todo el cuerpo sin dejarme un centímetro. Apretamos nuestros cuerpos, quiero sentirte entera sin perder un milímetro, una sensación
Nuestras respiraciones se unen, se aceleran. El hormigueo de mi estomago se abre camino por el resto de mi cuerpo. Estamos tú y yo, solos en el universo, no hay nada más, no quiero nada más.
Siento que ya no estoy en mi cuerpo, hemos sobrepasado todas las barreras físicas y son nuestras almas las que se mezclan y se retuercen.
Ambos estallamos en una explosión mientras nos abrazamos fuertemente como si quisiéramos traspasar la frontera de la carne, nos miramos a los ojos y una lágrima me sorprende recorriendo lentamente mi mejilla, no intento contenerla, la dejo fluir como todo mí ser, como toda mi pasión. … creo que nunca antes había hecho el amor si es esto lo que se siente… amor sincero, sin miedo, sin máscaras, puro.
Te recorro entera a besos mientras con los ojos cerrados sonríes y te muerdes los labios, mi corazón es una bomba, lo siento por todo el cuerpo.
Nuestra respiración vuelve a un ritmo normal poco a poco y tus manos me acarician la cara
—¿En serio recibimos el año nuevo teniendo sexo? —Dijo Danna riéndose.
—Si, somos tremendos —Me reí.