Mientras procesaba todo esto, pues solamente quedaba aceptar la realidad ¿no? Se supone que eso debería de hacer ahora. Estoy en una línea alterna, en donde ya no existe mi futuro ni el de Vicente. Solamente existimos ahora. Mi tontería me costó raro. Por el momento solo queda esperar los tres meses para volver a resolver esta situación.
Ya veo que no debo de confiar en nadie y menos en personas que aparecen misteriosamente. Pero algo se agradezco de todo esto, es que tengo a Vicente. Pero me duele no saber qué pasó con mis hermanos, ahora me di cuenta de la cuánta falta me hace y los extraño mucho. Ellos lucharon tanto por mí y yo solamente le di problemas. Creo que ya va siendo hora de que deba de aceptar la realidad.
Vicente llega hacia mí transformado en lobo mientras estoy sentada apilando leña para hacer una fogata. Él se destransforma y vuelve a ser humano otra vez.
—Hola hermosa —Dijo dándome un corto beso en la mejilla.
—Hola cariño. ¿Y dime qué has hecho hoy? Solamente te pude ver en la mañana —Dije curiosa.
—Pues andaba de aquí para allá investigando una que otra cosa ¿Y qué crees? ¡Ya estás cerca Navidad!
—A. Bueno, estamos en el mes de noviembre, pero no pensé que digamos, celebrar Navidad, no me acuerdo si en esta época se celebraba de hecho.
—Bueno. Tú y yo pasaremos navidad en un lugar. Será el lugar donde tú y yo podríamos celebrar esto y tengamos momentos mágico. Quisiera que pasemos estas noches frías en un lugar donde haya nieve.
—¿Que me quieres insinuar con eso? —Dije confundida.
—Creo que tú y yo nos vayamos a Canadá por 2 meses ¿Qué dices? Y llegamos a principios de enero.
Estuve pensando en esta idea tan extraña que me dijo Vicente, pero creo que ya que no se puede hacer nada y me quedé atrapada en esa realidad debería de aprovecharlo, al menos. Se supone que debo de hacerlo. No lo dudaré, quisiera hacerlo.
—Aceptó entonces —Dije emocionada—¿Y cuándo nos iríamos?
—Un barco saldrá a medianoche en Santo Domingo. Quiero probar. ¿Qué tan rápida eres ahora? Supongo que como eres vampiro de sangre pura apenas me alcanzaras.
—Eso es, lo veremos presumido —Dije riéndome —¿Pero ya en serio? ¿Por qué me vas a llevar a Canadá?
—Bueno, en esta época del año el sol sale poco y sería beneficioso para ti, ya que tú no puedes salir de día y nada, que la nieve, chocolate caliente y mi querida amada al lado. Mientras estamos en una cama, aunque tú no sientes el calor claro. Dependiendo de qué calor hablamos —Dijo con cierta picardía.
—¿Uff, no me digas? —Dije irónica.
Riéndome de esto, solamente pude decir okay. Vamos entonces aprovechar estos meses hasta que en enero vengamos y pues hallemos una solución.
Me levanté y prepare la mochila que tenía, para echar las cosas, a no ser que venga un mal intencionado y nos robe esto. Eché el reloj roto de viajar en el tiempo y eché una que otra cosa más. La mochila era espaciosa, por lo tanto. Hasta sábanas creo que me iba a llevar.
No sé a qué lugar vamos de Canadá, pero algo sí es seguro, donde sea que Vicente y estemos es un buen lugar. Apagué la fogata y miré a Vicente con una sonrisa. Debía de ponerme unos pantalones y una blusa bien ajustada ya que este vestido no aguantaría la velocidad a la que voy.
Me ceñí bien mis pantalones de cuero y mi chamarra negra. Procurando de que. Me pueda fácilmente confundir entre todos esos árboles. Aunque no será difícil. En estos tiempos aún todavía no hay tanta civilización solamente en la capital, y no mucho, así que será fácil, pues escabullirme.
Mire a Vicente, que también está empacando algunas cosas y las lleva en su espalda. Ambos nos miramos con una sonrisa y nos damos un corto beso antes de partir.
—exactamente ¿a qué lugar vamos a llegar?
—en el muelle de santo domingo. Creo que lo conoces, queda por la máximo Gómez. En nuestra línea temporal.
—ok, lo voy a ubicando.
Ambos nos pusimos a correr la distancia a muy rápida velocidad mientras mantenía la vista al frente, sentía como Vicente me alcanzaba. Pero soy más rápida, así que lo rebase rápidamente. Muy fácil. Pero con lo que no contaba, se había bastante maleza y bastantes árboles, aún no estaba como. En el siglo 21. Por lo tanto, tuve que bajar de velocidad de algunas veces para no darme duro contra un árbol.
En menos de 5 minutos ya había llegado a santo domingo, pero aún tenía que ubicar dónde quedaba al máximo Gómez en ese entonces. Noté que estaba cerca del mar caribe y olía ya el olor a mar por donde iba, así que rápidamente hice varios desvíos. Y llegue a la zona. Vicente me llamo.
—guíate de mí ahora no sabes dónde vamos a ir. —dijo. Pues. Hablándome en su forma de lobo.
—¿por qué no dijiste eso antes? —dije confundida
—¿qué tal si te subes a mí? —Dijo con sarcasmo —Eres bastante rápida amor.
—qué propuesta indecente —Me reí —Voy.
Me subí a su forma lobo y me agarré fuertemente en su pelaje.
Pasamos por los matorrales, mientras veíamos varias personas por ahí. Había pocas personas, como era costumbre de noche, no había nadie en la calle. Solamente había uno que otro guardia con antorchas y velas caminando en modo de vigilia. Evitamos los guardias. Por algunas calles. Y pronto visualicé la embarcación que nos iba a llevar hacia estados unidos.
Supongo que era esa.
Así que rápidamente me bajé y caminé a la par de Vicente. Éste se iba destransformando y rápidamente le pasé unos pantalones.
—¿y como cuánto durará el viaje?
—si la manejan bien y todo va correcto. Creo que llegaremos en 2 semanas.
—¿tanto tiempo? y eso que tenemos en el caminar para las en Canadá —Me quejé
—¿qué te puedo decir? Aunque somos vampiros no sabemos guiarnos correctamente nadando —Dijo tranquilo.
—si somos vampiros. Tú eres licántropo también por lo que podríamos nadar todo el mal caribe. Hasta llegar a una costa de estados unidos. —Supuse.
—bueno. Podemos venir nadando, pero quisiera aprenderme esta ruta camino para luego coger esta misma ruta y venir.
—buena idea. —dije pensativa.
Entonces, pues esta conversación me cambié de ropa, por así decirlo, y puse el vestido normal que se ponen las chicas de mi edad. Y caminé con Vicente para donde la persona que estaba recibiendo los boletos en ese momento para montarse en el barco, el barco era de respetable tamaño. Y se veía muy reconfortante.
Entramos al barco y ahí, a una esquina, nos sentamos. Un gran viaje nos esperaba y lo iba a disfrutar con él. Estaba bastante emocionada.
//
Empecé a sentir mi conocida sed. Por suerte, Vicente había almacenado sangre pero… aun no me adaptaba del todo a ella. Quería sangre humana, quería sangre recién palpitante, de aquellas venas jugosas. Para estar en el día me escondía, ya que el gran mar nos azotaba con un sol increíble. Mas o menos era una tortura el día a día estar ahí, pero llegaríamos en una semana a una costa cercana de estados unidos, así que tendría que esperar.
Mientras se hacía de noche, Sali para ver a Vicente, este estaba con los demás pasajeros hablando, entre estos había personas diversas, tratando de salir de la crisis que hay en la isla de santo domingo.
—No creo que pueda aguantar, tendré que tirarme un poco en el mar —dije susurrándole.
Ya había hecho esto antes, quería cazar animales del mar para beber sus sangre. Eso me tranquilizaba más.
—Okay, tendré una cuerda lista para cuando vuelvas, solo no nos pierdas de vista —Dijo abrazándome disimuladamente para hablarme.
Asentí y esperé que algunos tripulantes no estén mirando para entrar al ancho mal. Alguna ballena o tiburón debe de haber por ahí. Esperemos un pez gordo.
Empecé a nadar conforme profundizaba en el gran mar y localicé un tiburón. Perfecto. Este viene hacia mi rápidamente en plan de cazarme pero no le saldrá. Me adelanté y lo nockee partiéndole la cabeza con mi puño, mientras forcejeaba con él para que no me muerda, le encaje los dientes rápidamente y en menos de dos minutos ya había succionado toda su sangre.
No es lo mismo que la sangre humana, pero al menos, me sacia la sed. Consumiré más sangre animal así, para no matar a ningún humano.
Nadé rápido para alcanzar el barco, ya era de noche y dejé el cuerpo del tiburón tirado. Vi que una ballena azul pasaba por debajo de mí y quería beber más sangre, así que me acordé de que el barco iba en dirección al norte, fui a por la ballena y esta no fue tan difícil como el tiburón blanco.
Ahora, esta contenía muchísima sangre, más que el tiburón. Empecé a succionar rápidamente y este animal sació completamente mi ser. Estoy completa.
Alcancé el barco rápidamente y vi la soga que estaba colgada. Era luna nueva, no se veía nada en el cielo. Con un movimiento rápido, agarré la soga y subí. Vicente me esperaba paciente y me aguardaba una ropa seca para cambiarme.
—Pensé que había pasado algo allá abajo, casi salto a buscarte.
—Es que comí mucho, para tener mas resistencia en el viaje —Dije riéndome.
—¿Una ballena no es suficiente para ti?
—Fueron una ballena azul y un gran tiburón blanco.
—Rayos mujer, si que eres insaciable —Dijo susurrándome sutilmente.
—Sabes que si —me reí por su doble sentido.
//
Han pasado 6 días y estamos a un día de llegar a nuestro primer destino. Estoy nerviosa por esta nueva experiencia y con Vicente, sé que todo estará mejor.