*Narra Amelie* –Rose… –Noah me brinda una sonrisa y estira su brazo hacia mí –¿Me das la mano? Por un momento miles de imágenes se vinieron a mi mente, entrar de la mano de Noah, que es algo que he hecho muchas veces ahora parece inverosímil. –Tranquilo, voy detrás tuyo.– Le respondo con una sonrisa de vendedora, la misma que le doy a mis clientes. Él trata de disimularlo pero el desagrado que mi respuesta le ha ocasionado es evidente. Desde ese encuentro en su apartamento no le he mirado a los ojos, me siento hipercohibida desde su confesión sobre verme como mujer porque es algo que yo simplemente no concebía en mi cerebro. No es que no ame a Noah, lo hago, es mi persona favorita en todo el mundo, pero darle respuestas tibias es lo mejor que puedo hacer en este momento. Camino detrá

