Alaska es el paraíso. O lo más cercano a ello. Como estamos en noviembre ya el invierno ha llegado y por ello los días son más cortos. Cuando llegamos a la cabaña, alrededor de las cinco y media de la tarde, ya estaba oscuro, como si fuesen las ocho de la noche. Además, el encargado de cuidar la cabaña, quien nos recibió, nos dijo que el sol comienza a ascender alrededor de las nueve de la mañana. Lo que quiere decir, que ahora mismo las noches duran aproximadamente dieciséis horas. Alaska es el paraíso. El frío tal vez sea el precio más alto a pagar por disfrutar de las maravillas que ofrece la localidad en esta época. Estamos en una cabaña enorme, entre la carretera principal y el bosque. Tenemos llanura en frente y un paisaje de frondosos y tupidos árboles de fondo, todo cubierto co

