El calor es abrumador, tanto que no me importa adentrarme al agua con toda la ropa que llevo puesta. Enseguida mi blusa se humedece y se apega a mi cuerpo, se convierte en una transparencia que deja a la vista mi ropa interior. Pero no me importa, tengo este lago para mi sola. Puedo nadar, refrescarme y desestresarme tal como me merezco. Abro mis brazos sobre el agua y floto mientras muevo mis piernas para mantenerme a flote. Me hundo un segundo en el agua mojando también mi rostro y cabello y retomo nuevamente mi posición. El silencio se ve perturbado cuando escucho otro movimiento en el agua, bastante cerca. Me giro para ver de qué se trata y lo veo a él. Está a escasos metros de mi, con el cabello despeinado por el agua. Las gotas corren por su cuello y por sus bíceps lentamente, verle

