Cláusula 8: Uso del espacio privado
8.1. La ciudadana tendrá acceso limitado a las instalaciones privadas del dueño, incluyendo dormitorios, salas de juegos y áreas designadas para prácticas específicas.
8.2. Durante las sesiones, la ciudadana deberá seguir las instrucciones del dueño sin cuestionarlas, siempre dentro de los límites consensuados.
Cláusula 9: Rendición y control
9.1. Al firmar este contrato, la ciudadana reconoce que su cuerpo estará al servicio del dueño, quien tendrá autoridad para decidir cómo, cuándo y dónde utilizarlo.
9.2. La ciudadana deberá acatar las normas de comportamiento, vestimenta y disposición establecidas por el dueño.
9.3. Cualquier resistencia por parte de la ciudadana será tratada como incumplimiento del contrato.
Solté el aire que no sabía que estaba conteniendo. Sentía calor en las mejillas, y mi corazón latía con fuerza. No sabía si era indignación, confusión o algo más profundo lo que me hacía reaccionar de esa manera.
-Esto es... extremo -dije, intentando mantener la compostura.
Él se levantó lentamente de su asiento y caminó hacia mí. Su presencia llenaba la habitación, y cuando se detuvo a mi lado, me sentí pequeña e indefensa. Tomó la carpeta de mis manos y la cerró con cuidado antes de colocarla sobre el escritorio.
-Es claro y directo -respondió, inclinándose ligeramente para que nuestras miradas quedaran a la misma altura-. No hay lugar para malentendidos.
-¿Esperas que firme algo así? -pregunté, desafiándolo con la mirada.
Él sonrió, esa sonrisa que me ponía los nervios de punta y me hacía sentir mariposas en el estómago al mismo tiempo.
-Espero que lo consideres -dijo, su tono bajo y firme-. No estoy obligado a ofrecerte explicaciones, Mary. Pero quiero que sepas que esto no es un capricho. Es una decisión meditada.
Sentí un escalofrío recorrerme. Sus palabras tenían un peso que era imposible ignorar.
-¿Por qué yo? -pregunté en un susurro.Si, se que ya lo habia preguntado pero el nunca me respondía con la verdad, se que algo ocultaba.
Él levantó una mano y rozó mi mejilla con los dedos, un gesto tan inesperado como íntimo.
-Porque eres diferente. Y porque no puedo apartarte de mi mente, por más que lo intente.
Mi respiración se aceleró, pero aparté su mano antes de que pudiera perder el control. Me levanté de la silla, intentando recuperar algo de dignidad.
-Necesito tiempo para pensarlo.
Él asintió, sus ojos siguiéndome con intensidad.
-Tómalo. Pero no tardes demasiado. Algunas oportunidades no se presentan dos veces.
Me dirigí a la puerta, sintiendo sus ojos en mi espalda con cada paso que daba. Antes de salir, me detuve y giré para mirarlo una última vez.
-Esto no me hace sentir especial. Me hace sentir... como un objeto.
Su expresión se endureció por un breve momento, pero luego volvió a esa calma inquebrantable.
-Un objeto puede ser deseado, pero tú, Mary, eres necesaria.
No respondí. Simplemente salí del despacho, con la carpeta en las manos y una tormenta en la mente. Pero de repente recordé que estaba en su casa, ni siquiera sabia en que zona estaba o como salir de aqui, asi que regrese al despacho, el aun me estaba esperando de brazos cursados.
Habia hecho el papelazo ¡Que horror!
-Recorde que esta no es mi casa-dije en un susurro
-Te quedaras esta noche aqui-sentenció sin pedir mi autorización
-No puedo,mañana a el medio dia tengo guardia, te llevaré temprano, sigueme.
Y asi sin mas lo seguí, subiendo las escaleras, me llevo a la habitación de invitados.
-Esta sera ru habitación, en el baño encontraras todo lo que necesitas, nos vemos a las ocho de la mañana en mi despacho, piensa en todo mary, piensalo.
Y asi sin mas se marcho.