corrí

1207 Palabras

Se puso de pie tambaleante y, antes de que pudiera reaccionar, me apuntó con un arma. Me congelé. —No te muevas —gruñó, sus dedos temblorosos apretando el gatillo—. No quiero fallar. Intenté mantener la calma, aunque el miedo me oprimía el pecho. —No tienes que hacer esto. Puedo ayudarte. Ella soltó una risa amarga. —¿Ayudarme? ¿Tú? No eres diferente a mí. Solo que todavía no lo sabes. Su voz tenía un eco de desesperación que me atravesó. La observé con atención, buscando algo familiar en su rostro hasta que las piezas encajaron. El aire me faltó. Recordé ese día: su rostro pálido, los moretones, la mirada vacía. Sentí un nudo en la garganta. Amanda me miró fijamente, con una rabia que parecía más dirigida a ella misma que a mí. Mis piernas flaquearon. No quería creerlo. No podía

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR