TRES: PORCELANA.

1002 Palabras
Ada. -Bienvenida a casa Tink. Trago con fuerza. Su voz es gruesa acompañada de un eco tras esa mascara horrible. Parece hecha de porcelana vieja, como una muñeca apartada de la vida hasta que su piel se agrieto y el polvo se acumulo, los ojos negros resaltan bajo la blancura manchada de rojo de su mascara, no se dibuja ninguna boca, pero los detalles negros la consumen como si poco a poco se extendiera la oscuridad sobre ella, es espeluznante. Una especie de mascara de carnaval veneciano depravada. Lo miro sin poder decir nada. Los hechos golpean mi cerebro a toda velocidad. La biblioteca, el mareo, los brazos, el maldito maletero, esta casa que si no me equivoco es lo suficientemente vieja para que hablen de ella por generaciones. “¿Quién es él? ¿Y por qué estoy aquí?” El hombre se sienta con las rodillas abiertas y los brazos a los costados, dueño del espacio, intimidante hasta el fondo. No veo absolutamente nada de él, pero puedo sentir el poder que emana de su cuerpo y tampoco soy imbecil, por supuesto que puede matarme así que decido no moverme, pude ahorrar energía desde que me saco del maletero, pero joder, tenia que intentar gritar, al menos espero haberle dejado un rasguño cuando lo patee. Tengo miedo cuando se levanta y camina hasta mi. Levanta las manos en guantadas intentando tocarme, doy marcha atrás evitándolo. Se detiene, dándose la vuelta. Se está yendo. Así de fácil. Cierra la puerta tras de si dejándome en completa oscuridad y soledad. Respiro cuando finalmente dejo de escuchar ruido. Intento deshacer los nudos de mis manos y piernas, pero es imposible, busco con la mirada algo que pueda ayudarme, pero esta todo oscuro, mi corazón esta a punto de salirse de mi pecho. “Haz algo” “¡Al menos inténtalo!” Brincó por toda la habitación, nada parece ayudar, necesito quitarme las ataduras así que de alguna manera me las arreglo para entrar al baño, hay un espejo, miro mi reflejo devastado, labios secos, rímel corrido, mejillas enrojecidas y ojos hinchados. Me niego, no soy esa mujer y mierda esto va a doler. Cierro los ojos y respiro profundo. Echo la cabeza atrás y luego golpeo la frente con fuerza hasta que el espejo cae en miles de pedazos. Veo borroso por unos minutos y siento que mi piel se quiebra. “Quizá no fue lo mas inteligente” Como sea, tomo el pedazo mas grande y pese a que me corta logro romper la cuerda en mi espalda después de unos minutos, deshago el nudo de mis pies y me saco las botas de mierda. En verdad voy a necesitar jeans y botas de nieve en mi closet. Guardo el pedazo de cristal en mi abrigo por si acaso y vuelvo a la habitación, abro la puerta sorprendida de que el pervertido no la cerrara. Asomo la cabeza y luego salgo cuando me aseguro de que este sola, el pasillo es enorme, siento que me lleva una eternidad encontrar la escalera, pero cuando lo hago bajo a toda velocidad, la puerta principal esta ahí enorme y abierta. O son unos hijos de puta imbeciles o es una trampa. Mi cerebro decide pensar lo primero porque la esperanza sobrevive pese a las circunstancias y corro, el aire helado me quema y la nieve… Mi corazón se detiene cuando veo la inmensidad del lugar, es un jardín enorme, lleno de rosas rojas. ¿Es siquiera posible? Es invierno nada florece. Corro, mis pies se entumen con cada paso que doy, intento no llorar de dolor. Hay una puerta monumental, es en realidad una reja, me detengo en ella gritando a todo pulmón. -¡AYUDA! ¡POR FAVOR! ¡ALGUIEN AYÚDEME! Jalo los enormes barrotes, pero nadie viene, decido escalar, porque eso es mucho mejor que nada. Si tuviera zapatos esto seria más fácil, pero con la humedad y la falta de sensibilidad se complica. Resbalo innumerables veces. -¿Terminaste? Me detengo en el décimo intento, su voz me hace temblar. Giro tratando de correr sin darle tiempo para pensar o acorralarme. Me arden los pulmones, la piel, el cuerpo. Su brazo se enreda en mi estomago mi espalda se pega a su pecho y me lleva con él, grito, pataleo, lloro. -¡Suéltame! No dire nada, lo prometo, por favor. -Cállate. -¡Déjame ir! -Última oportunidad Tink, cierra la puta boca. -¡Van a matarte! ¡Ellos te encontrarán y van a matarte! -Se acabo. Me tira sobre la nieve con fuerza, se acuesta sobre mi presionando mi cuerpo, no puedo respirar y la nieve cae sobre mi rostro, evitando que entre el aire. “Mierda, mierda, mierda” Intento empujar, pero mi pelea es en vano pronto las estrellas se agolpan en mis párpados y es solo cuando me libera sin dejar de estar sobre mi. Jadeo con fuerza. -Nadie va a rescatarte, nadie vendrá a buscarte, eres mía joder, ahora solo mía. Veo el iris vicioso de sus ojos, la manera en la que habla y lloro. -Tu vida, tú… me perteneces, voy a romperte hasta que no quede ni una puta migaja de ti y si algún día decido que volverás a ese cuento de hadas que llamas vida… será en un ataúd. ¿Me escuchaste? Vuelve a presionar mi cuerpo, dejándome una y otra vez sin aire, llevándome al limite hasta que siento que la nieve me dejara quemaduras severas y el agotamiento me desmaya. Es solo entonces cuando entiendo la gravedad del asunto. Acaban de secuestrarme Un psicopata me trajo aquí y sé que no esta jugando. Nunca volveré a casa. Nunca veré a mis padres de nuevo. No podré ver la boda de Swan y mi hermano. Nunca descubriré si existe en el mundo una mujer a la que no le repugne Kiril. Nunca descubriré quien soy en realidad ni si soy buena para algo. Mi vida acabó cuando él decidió tomarme.
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