No me había dado cuenta de que estaba durmiendo hasta que desperté con el movimiento del auto deteniéndose. Abrí perezosamente los ojos para ver como el cielo se tornaba cada vez claro, giré y vi a Harry sonreír mientras su mano pasaba cariñosamente por mi cabello.
—Llegamos, bella durmiente —escuché una voz ronca y el nudo en mi estómago comenzó a agrandarse, y como si me pudiera leer como un libro Harry me sonrió una vez más—. Tranquila, te amarán.
Volví a respirar sin saber que estaba guardando todo el aire en mis pulmones. Abrió la puerta del piloto rodeando el auto para abrir la mía. Me hizo un pequeño gesto con la cabeza para que saliera pero me derretí un poco más en el asiento haciendo que su sonrisa se expandiera.
—Cinco minutos más —reclamé.
—Si no sales ahora tendré que cargarte hacia dentro —me advirtió y levanté las manos en señal de rendición, aunque la idea de ser cargada por él sonaba extremadamente atractiva.
Caminamos juntos hasta la puerta de su casa. Una casa hermosa, lleno de verde por doquier, y mi corazón se inflamó al imaginarme a Harry de pequeño corriendo por ahí, con sus hoyuelos más marcados que nunca, gritando y riendo cubierto de lodo cantando a todo pulmón.
Miré el celular que tenía apretando en mis manos sin darme cuenta y vi que aún no eran las seis de la mañana.
—Pasaremos a recostarnos un momento, mi madre y Gemma deben estar roncando todavía —me dijo tomando mi mano y entrelazando sus dedos con los míos. Llegamos a una habitación y Harry abrió la puerta solemnemente—. Bienvenida a mi cuarto
Miré a mi alrededor y pude ver tanto de Harry ahí que mi corazón se volvió a inflar, tanto que sentí que si seguía así durante el día explotaría en cualquier momento.
—¿Ahora, me dejarás dormir cinco minutos más?
—Claro que sí —me respondió, pero cuando miré la habitación volví a ver que solo tenía una cama.
—¿Dónde dormirás tú?
Harry me miró divertido. Apuntó a la cama de dos plazas.
—Justo ahí.
—¿Y dónde dormiré yo? —pregunté. Su dedo se movió unos centímetros—. ¿A tu madre no le molestará que estemos en la misma habitación?
Esa sonrisa que tanto me gustaba salió a jugar.
—Mi madre no vive bajo ninguna ilusión en donde no hemos dormido juntos antes. —Sus ojos se posaron en los míos mientras notaba que se oscurecían notoriamente para luego bajar a mis labios—. Aunque técnicamente no lo hemos hecho… Aún —me tentó con un guiño juguetón.
—Olvídate si pretendes hacerlo bajo el mismo techo donde se encuentra tu madre y tu hermana —le dije apartándolo de mí, ya que esa mirada hacia que mi promesa se escuchara como una vil mentira.
Me dirigí al cuarto de baño para cambiar mis ropas por algo más cómodo y lavarme los dientes mientras Harry hacía lo mismo en otro.
Ese pequeño momento a solas me ayudó para terminar de asimilar todo lo que había pasado y las decisiones que había tomado. Me rompía la cabeza pensando si había sido un error haberme subido a ese auto, si había sido un error dejar que Harry hiciera lo que hizo y decir lo que dijo, y aunque me imaginaba todos los escenarios posibles de como podría tornarse en una pesadilla siempre llegaba a la misma conclusión; quería estar con Harry.
Lo demás no importaba.
No pude pegar los ojos en ningún momento por lo nerviosa que me encontraba, así que me concentré en escribirle a mi amigo mientras Harry abrazaba mi cuerpo desparramándose encima de mí apoyando su cabeza en mi estómago. Nos habíamos acomodado así apenas nos recostamos y pocos segundos después de acariciarle el cabello ya podía sentir como su respiración se acompasaba cayendo en un sueño profundo, y después de lo que parecieron horas sin poder dormir tomé mi celular y abrí la aplicación de email para comenzar a escribirle a Max:
Espero que puedas leer este mail antes que salga todo a la luz, y así lo puedas saber por mí primero;
No había visto a Harry desde que llegó a mi hostal ebrio. ¿Recuerdas que te lo conté? Bueno. Ayer me encontraba con Ana bebiendo en un pub, y cuando salimos nos encontramos con ese imbécil que Harry azotó contra el auto, aún no sé como sabían que estaría ahí, ni como sabía mi nombre. Sí, me llamó por mi nombre. Y mientras me acosaban apareció Harry para defenderme. No sé como supo que estaría ahí, y tampoco sé que carajo le pasó por la cabeza cuando dijo que ‘dejaran a su novia tranquila’. Sí, así tal cual. Así que imagínate lo que estará hoy en los tabloides. Sé lo que estarás pensando ahora, pero guárdatelo hasta que termine y puedas gritarme por lo que tengo que decir ahora;
Me sacó del tumulto y fuimos a buscar mis cosas al hostal, y ahora me encuentro en su casa. No de Londres, sino que su verdadera casa, con su madre y hermana, y por la mierda, amigo, estoy nerviosa hasta la médula de conocerlas porque aún están durmiendo. Harry dice que aquí no podrán molestarnos, terminó todo lo que tenía que hacer y comenzarán sus vacaciones al fin. Me comentó nuevamente lo de su ex y como fue todo parte de su contrato.
Cambiaré mi pasaje y pasaré aquí un par de días más.
No, no acepté a ser su novia.
Sí, sí quiero serlo, pero ambos sabemos que no se puede, pues yo me iré y él se quedará aquí.
Ahora. Antes que te entren las ganas de venir y patearme el trasero, quiero que sepas que aunque luché para sacarme a ese inglés de la cabeza no pude, y aunque intenté que las cosas se quedarán como pensé que serían, sin contacto desde ese día en mi hostal, sabía en el fondo de mi ser que no quería que las cosas terminaran así. Se me presentó la oportunidad de terminar las cosas bien y la tomé.
Sé que sueno como una debilucha, quizás lo soy, pero no me importa si se trata de él. Sé también que es muy pronto para hablar de amor y esas cosas cursis que solo pasan en las películas, pero sí lo quiero, se ha ganado un pedazo de mi corazón con los altos y bajos que hemos tenido en este poco tiempo que hemos compartido. Lo quiero y por eso tomaré lo que pueda hasta estrujarlo todo, porque sé que después de esto no habrá más y todo quedará como el bello recuerdo de mi viaje a Londres. Como el bello romance fugaz que tuve algún día turisteando.
Soy feliz en los momentos que comparto con él, y espero que él sea feliz con los momentos conmigo. Al menos por lo poco que nos queda. Quizás podamos seguir en contacto para no perder la amistad, pero no lo sé, no hemos hablado de eso aún.
Sé que quieres lo mejor para mí y que no sufra, porque ha sido así desde el momento que nos conocimos, siempre cuidando de mi bien estar, pero a veces tengo que caer para saber que puedo levantarme el día de mañana sin ayuda de nadie
Puede que esta sea la peor decisión de mi vida, pero también puede que sea la mejor, en cualquiera de los casos estoy dispuesta a averiguarlo por mí misma.
Solo espero que me comprendas.
Te amo. Y te extraño.
Carolina. X.
Harry comenzó a moverse cuando apreté el botón de enviar y el reloj marcaba las 8:30 de la mañana. Dejé mi celular a un lado y pasé mis dedos por sus risos alborotados. Levantó su cabeza y me miró con sus ojos somnolientos.
—Buenos días, Pecas —su voz de mañana era tan ronca que apenas era audible. Y era en todos los sentidos extremadamente sexy.
—Buenos días, Styles —le respondí con otra sonrisa. Pero en vez de levantar volvió a apoyar su cabeza en mi estómago y me apretó contra su cuerpo.
—¿Podemos quedarnos así hasta que se vuelva a poner el sol? —Sus brazos en mi cintura y sus palabras perezosas hicieron que considerara esa opción como nunca había considerado otra en mi vida.
—Hoy tengo que conocer a tu familia, ¿recuerdas? Aunque esconderme aquí no me parece una mala idea.
Harry me dio otro apretujón y se separó de mí haciendo que extrañase su calor al segundo. Se pasó sus manos grandes por la cara hasta su pelo y tomó un pequeño elástico que tenía en su muñeca haciendo un pequeño tomate en lo alto de ella.
—Bajemos a saludar. —Se acercó y me dio un basto beso en los labios haciendo que el nudo que tenía en el estómago se soltara solo un poco pero aun así me quedé en mi lugar—. Dije que no tengo problemas en cargarte si no te mueves —me amenazó con una sonrisa torcida.
—Ya voy, ya voy —reclamé.
Entramos a la cocina llenándonos de un olor delicioso que hizo que mis entrañas rugieran. Gemma se encontraba leyendo un libro, sentada en la mesita mientras su madre nos daba la espalda cocinando algo que ya sabía me encantaría. Me sorprendí de lo guapas que ambas eran.
—¡Ha llegado la alegría del hogar! —habló Harry fuerte para llamar su atención abriendo los brazos teatralmente. Y apenas habló su madre dejó lo que estaba haciendo y volteó para correr a sus brazos con una sonrisa radiante en sus labios. Pero antes que pudiera abrazarlo pasó de largo y me abrazó a mí.
—Es un gusto conocerte al fin, querida —me dijo mientras le devolvía el abrazo, sorprendida por su acción.
—El gusto es mío, señora, Harry me ha hablado mucho de ustedes.
—Dime Anne, cariño.
Gemma se paró y después de abrazar a su hermano me abrazó tal cual lo había hecho su madre.
—Harry no ha parado de hablar de ti —me dijo cariñosamente, y mi rostro ardió de vergüenza. Miré a Harry quien lucía como una persona que lo acababan de pillar con las manos en la masa—. Ya siento que te conozco.
—Igualmente —les dediqué una sonrisa cálida.
Cada segundo que pasaba con ellas me sentía más tranquila.
—¿Y mi abrazo? —dijo Harry fingiendo estar molesto levantando los brazos para abrazar a su madre.
—Lo siento —rio Anne y después de darle un fuerte abrazo a su hijo nos miró sonriendo—. Ahora, vayan a darse una buena ducha para sentarnos a desayunar. Bienvenida, Carito, me alegra que estés aquí. —Me miró con una sonrisa radiante y maternal.
Carito.
Tuve que esconder las ganas que me entraron de abrazarla nuevamente al escuchar mi nombre tal cual lo decía mi madre.