El verle durmiendo a mi lado, me causó cierta conmoción. Tenía la sensación de que no sería eterno. Por lo que debía disfrutar cada momento con él, evitar las discusiones, y llevar las cosas en paz. Sigilosamente, me levanté para darme una ducha y despertarme por completo. Al salir, me vestí cómodamente. Era fin de semana, no tenía planes de salir. Bajé a la cocina a buscar mi desayuno y al regresar me senté en mi escritorio para dedicarme a mis labores de la universidad. Una a una, fui terminando mis labores. Cuando estuvo todo listo, bajé nuevamente a preparar el almuerzo. Subí a mi habitación y fue allí cuando le vi despierto, con su vista hacia el techo. —¿Hace mucho que estas despierto? —Pregunté, sacándolo de sus pensamientos. —No, hace unos minutos... —¿Son cosas mías o tú e

