En sus ojos pude ver la sinceridad. Mi madre nunca me mentiría al respecto. Eso lo tenía bastante claro. Un mensaje del chat de f*******: me hizo volver mi mirada al portátil. Le sonreí a mi madre antes de concentrarme en mis asuntos. Se trataba de Barbie. —Mami —ella me miró—. Se me antoja un vaso de toddy y galletas. ¿Podrías preparármelo, por favor? Sonriente, asintió —¿frío o caliente? —Esa pregunta está demás, ¿no crees? —Ella sonrió; antes de que entrara a la cocina, añadí—: Prepara para él, también. Mi madre esbozó una amplia sonrisa antes de entrar a la cocina. Yo, por mi parte, me dediqué a seguir en mis r************* . Decidí que lo mejor sería no enviarle solicitud a Juan Manuel por lo que la cancelé antes de que pudiera aceptarme. La verdad es que no quería más problemas

