Capítulo 33: "¿Y ahora?"

3198 Palabras
¿Alguna vez han sentido celos? Me refiero a ese ardor en el pecho, esas inmensas ganas de matar a la persona que se acerca a aquello de lo que estás celosa, o algo por el estilo.  Bueno, pues yo no. No soy, y nunca fui una persona celosa. En sí odio los celos, sobre todo en las parejas adolescentes y sus enfermizas alucinaciones de que su novio o novia está metiéndole el cuerno. Yo no soy celosa, o bueno, por lo menos nunca lo fui hasta este día, e imagínense lo que es sentir celos por primera vez, y que el causante sea Brennett. O sea que no solo estaba celosa, sino, enojada. Entré al aula y de reojo vi como mis amigas me miraban y hablaban entre ellas. Por desgracia nos habían separado, y ahora me sentaba junto a Brennett y con Gregg delante de mí. Quise acercarme a las chicas y preguntarles que pasaba, pero justo en cuanto estaba por hacerlo el profesor entró al salón y tuve que ir directo hacia mi asiento. Eric estaba con la mirada clavada en su móvil, con el entrecejo fruncido y moviendo su pierna izquierda sin parar. Parecía no solo enojado, sino también que le estaba dando vueltas a algo en su cabeza. Algo de lo cual no tenía ni idea.  Esta mañana cuando me desperté él claramente ya no estaba, no me sorprendió por el simple hecho de que ya me había advertido de eso. De solo pensar en lo que hicimos, mejor dicho, en lo que él hizo, me entra cierta vergüenza de mirarlo a la cara. Y no se  preocupen, antes de venir al colegio pasé por una farmacia y compré la píldora. Me olvido de muchas cosas, pero jamás pasaría por alto aquello. No soy tan estúpida, aunque parezca que sí. Me senté en mi lugar, del lado del pasillo, y él ni siquiera me miró, ni me saludó, pero me hizo sentir mejor el hecho de que Gregg se haya dado vuelta hacia mí con una de sus enormes y animadas sonrisas de todos los días. Gregg siempre me mejoraba el humor, él mejoraba todo. -  Estuve pensando en ti - dijo -. De nuevo. Solté una pequeña risa y miré a Eric de reojo, pero él seguía enfrascado en su móvil, y me contuve para no gritarle. - ¿Y en qué pensaste? - le pregunté a Gregg. - En que tendríamos que salir de nuevo alguna vez - sonrió -. Hace rato no hablamos, ni voy a tu casa, ni hacemos las cosas que solíamos hacer... Y es extraño, pero te extraño, muñeca. Eric se aclaró la garganta, pero sin mirarnos en absoluto. Lo ignoré y sonreí de oreja a oreja a Gregg. Tenía razón en lo que decía, parecían semanas desde que ya no nos veíamos fuera del instituto, él ya no se pasaba por casa como antes solía hacerlo ni nada. Somos buenos amigos, y antes de que empezara todo eso de interesarnos uno en el otro, todo estaba más que bien, no por que lo nuestro no tuviera un futuro o algo así dejaríamos de ser amigos. - Estoy libre el fin de semana. - le informé encogiéndome de hombros. - Perfecto - sus ojos se iluminaron -. Iré a tu casa y nos la pasaremos mirando esas películas que por alguna razón que desconozco te gustan. - Estaré encantada. - me guiñó un ojo antes de darse vuelta y empezar a copiar lo que el profesor había escrito en la pizarra. Pasaron los minutos y yo no dejaba de dar vueltas al asunto de que Eric estaba sentado a mi lado sin decir ni una sola palabra, sin mirarme, sin si quiera molestarme por como de desarreglado estaba mi cabello esa mañana, ni se molestaba en pedirme las respuestas de los ejercicios como siempre hacía, él solo estaba ahí: existiendo, y eso me molestaba.  Traté de enfrascarme en los deberes que el profesor nos había mandado, intenté solucionar los puntos del libro, de responder algunas de las preguntas, incluso de leer aunque sea un párrafo de la novela que nos tocaba este semestre, pero nada funcionaba. Quería que me hablara, que me insultara, que hiciera malditamente algo, así que después de varias de miles de preguntas internas me digné a hablar. - ¿Qué te pasa? - le pregunté susurrando, inclinándome un poco hacia él. No me contestó, ni siquiera me miró, solo siguió escribiendo en su cuaderno. Fruncí el ceño -. Eric - lo llamé, soltó un suspiro cansado y me miró por primera vez en el día.  - ¿Qué? - su tono fue brusco, y sus ojos revelaban un odio que me sorprendió, estaba muy enojado por no sé que mierda, y su rostro seguía golpeado, aunque un poco mejor que ayer. Lo miré sin comprender, pero decidí no alterarme. - ¿Te sucede algo? - No, Val, no me sucede nada - espetó -. Qué mierda te importa, a decir verdad. Y con esas palabras me enderecé en mi asiento y clavé la vista en el cabello de Gregg todo lo que restó de la clase. Si antes estaba confundida, ahora mucho más. No solo decide ignorarme, sino que ahora también me trata como la mierda, y eso que intenté ser amable con él, cosa que no sucede todos los días. Primero me habla sobre una historia que rompió mi corazón, diciéndome que él se asustaría al enamorarse o algo así, luego me invita a salir, en la cita se porta más que amable y encantador, interesado en mi vida y todo, y luego me lleva al Pozo, dice que soy suya para que nadie se meta conmigo, después aparece Mikaela y él la sigue como abeja a la miel y me deja tirada ahí sin más, después aparece en mi habitación todo golpeado (eso me recuerda que tengo que preguntarle como mierda le pasó eso), nos acostamos, me practica sexo oral, me dice que no se quedará, pero espera a que me duerma, y ahora, como una maldita y jodida y puta mierda, me ignora, y cuando quiero preguntarle que mierda le pasa, él simplemente me dice que qué mierda me importa.  Pasaron las horas y cuando por fin llegó el almuerzo, y mis hombros pesaban tanto que sentía que estaba un poco jorobada. No hablé con Julie, ni con Lenn, ni mucho menos con Less, ya que siempre que intentaba hablar con ella salía el tema de mi hermano, y no quería hablar de mi hermano. Solo esperaba que nuestra distanciamiento no se debiera al hecho de que Lenn les haya contado sobre lo que vio aquella noche de la cena de despedida para papá. Solo esperaba que las otras dos no se enteraran de lo de Brennett, porque o si no si sería un mal día. Uno pésimo, más de lo que estaba siendo. Me compré un sándwich de pavo, un zumo de naranja y una manzana, y los coloqué en mi bandeja con tanta bronca que pensé que se rompería, pero por suerte no fue así. Empecé a caminar hacia la mesa en dónde sabía estaban todos mis amigos, y casi detengo el paso cuando vi aquello, pero me hice la fuerte y seguí caminando hacia allí como si nada pasara, como si la bronca no me estuviera devorando viva. Una chica pelirroja estaba sentada encima de las piernas de Brennett, acariciándole el cabello, y casi restregándole los pechos en la cara con el enorme escote que tenía. Me sentí mal al mirar sus tetas, yo nunca tendía esas tetas, eran enormes, parecían sandías, en cambio las mías eran como picaduras de mosquitos.  Él estaba rodeando su diminuta cintura con su fuerte brazo, y con su mano libre acariciaba el muslo desnudo de la chica. Ni si quiera me miró cuando me senté, a pesar del ruido que hice al arrastrar la silla, simplemente siguió hablando con sus amigotes soltando carcajadas y sonriendo como usualmente solía hacerlo cuando estaba en su fase "súper idiota". ¿En serio estaba comportándose así después de lo que pasó entre nosotros? Es decir, sí, sexo casual y toda esa mierda, pero tuvimos una gran conversación, de verdad sentí que avanzamos muy bien, pero él siempre decidía arruinar todo. Me estaba costando horrores contenerme para no tirarme mi manzana en la cabeza a la pelirroja de pechos enormes y piernas perfectamente formadas, así que cuando Julie habló se lo agradecí internamente un millón de veces. - Mi hermosa y preciada y perfecta Val - dijo en tono angelical sonriéndome. - ¿Qué quieres? - pregunté mordiendo mi sándwich. Julie puso cara falsamente ofendida. - ¿Qué te hace pensar que quiera algo?  - Tres adjetivos calificativos en una sola oración, y refiriéndote a mí. Lenn soltó una carcajada, y Less susurró un "en eso tiene razón" negando divertida con la cabeza. Noté que Matt tenía sostenida la mano libre de Less, que Gregg me miraba sonriente con una mano en su barbilla, que Lenn reía por lo bajo, y que Eric estaba enfrascado en una conversación con la chica que seguía encima de sus piernas. - ¿Y bueno? - pregunté impaciente porque empezara a hablar. Julie pareció ponerse nerviosa, y se rascó la nuca antes de empezar a hablar. - Verás... - empezó, mirando para cualquier otro lado, pero al final terminó clavando su mirada en la mía -. Como sabrás, septiembre está terminando, y eso entonces da paso a octubre, y eso quiere decir que falta poco para su cump... - No. - espeté bruscamente, tirando el sándwich con fuerza a mi bandeja, al darme cuenta hacia dónde estaba yendo el asunto. Julie me miró decepcionada, casi apenada, al igual que mis otras dos amigas, y Matt, y Gregg. Yo estaba con la mandíbula apretada, mirando fijamente hacia la rubia. - Pero Val, es su cumpleaños - me dijo Julie en tono cuidado -. No puedes pasar de nuevo por alto tu cumpleaños... - Si. Si puedo hacerlo. Y lo haré - mi tono de voz era alto, enojado y brusco -. Si quieres festéjalo tú. Conmigo no cuenten - le dije a Matt, el agachó la vista y Less apretó su mano. Sentí la mirada de todos, pero yo solo tenía ojos en ese momento para mi hermano. - Val... - empezó de nuevo Julie, pero la interrumpí. - He dicho que no. ¿A caso no entiendes? ¿No te entra en la cabeza? - entrecerré los ojos, mirándola enojada -. No voy a festejar mi cumpleaños. Y entonces, como si no fuera suficiente, como si el mundo nuevamente conspirara en contra de mí, como si la furia  y la tristeza que empezó a recorrer mi cuerpo no estuviera quemando mi jodida sangre, la nueva zorra de Brennett tuvo que abrir la boca para tirarle más leña al fuego. - ¿Y por qué no te gusta? - preguntó curiosa. Eric la miró con los ojos bien abiertos, y luego frunció el ceño enojado, como diciéndole con los ojos que no podía hablar conmigo o con ninguno de sus amigos, pero ya era tarde, ya la perra había ladrado.  Yo no le contesté, y esperé a que nadie en la meza abriera la boca para explicarle por qué repudiaba tanto el día de mi nacimiento, por qué me dolía si quiera pensar en festejarlo, o pensar en seguir viva en ese día. Pensé que nadie le diría nada y que se quedaría con la duda, pero me sorprendió que Matt le haya respondido. - Nuestra madre falleció un día antes - dijo Matt, y luego agachó la mirada. Lo fulminé con los ojos, matándolo con la mirada, estrangulándolo en mi mente de maneras que no soy capaz de explicar. Nadie tenía por qué decir eso, y menos a ella, y mucho menos él, quién se supone es mi hermano, mi mellizo, que ha estado conmigo en la sala de nuestra casa, llorando a mi lado el día de nuestro cumpleaños porque nuestra mamá había fallecido el día anterior. Él tendría que entender cuanto duele esta mierda, pero dudo que lo haga, dudo que entienda como mierda me siento respecto a todo eso. La rojita me miró con pena en los ojos, con lástima casi fingida, y la odié aún más. Algo que detestaba era que las personas me tuvieran lástima.  - Oh, de verdad lo siento mucho - dijo llevando una mano a su pecho -. Entiendo lo que sientes, yo he vivido algo parecido - lo dudaba -. Mi tía falleció el año pasado, le dio un infarto o algo así, no éramos tan unidas, pero... - Kelly, es mejor que cierres la boca. - le dijo Brennett enojado, pero no le hizo caso. - Imagino cuán horrible será que tu madre haya fallecido, es decir, a esta edad no debe de ser nada fácil - quería que dejara de parlotear, en serio -. Pero bueno, esas cosas pasan, la gente muere todos los días y sus familias tienen que seguir adelante porque... - Cállate - susurré, agarrando mi cabeza con mis manos, pero no se calló. -... Bueno porque así tiene que ser. Tendrías que hacer una gran fiesta por el cumpleaños tuyo y de tu hermano, como recordándola o algo así, algo en su honor, o que sé yo. Eso sería bueno, lo digo en serio. Entiendo lo que se siente y todo pero... - Ya cierra la boca - grité, y entonces mi manzana salió volando y le pegó justo en la cabeza.  Toda la cafetería se me quedó mirando en un completo silencio, sin poder creer lo que acababa de hacer. Ella se sobaba la zona lastimada con una mirada confundida y furiosa dirigiéndose hacia mí. Mi respiración estaba acelerada, y sentía miles de sentimientos asesinos y brutales crecer en la boca de mi estómago.  Mis ojos se cruzaron con los de Eric, y me miraba sin ninguna expresión en el rostro, como siempre hacía, demostrándome la mierda que le importaba. - No entiendes una mierda de mi situación - espeté bruscamente mirando a la chica  que creía entender como me sentía -. No sabes una jodida mierda como me siento, o como se siente mi hermano respecto a esto. Una puta mierda es lo que sabes de mi o de como llevo las cosas. Así que solamente cierra la boca, y te pido que saques tu cara de tu trasero unos segundos y te des cuenta de que, digas lo que me digas, me importa una mierda lo que pienses. Así que has eso: cerrar la maldita boca - me puse de pie -. Y les agradecería que dejaran de meterse en mi jodida vida. Me di media vuelta y salí de ese lugar. No quería estar así de enojada, porque, normalmente, cuando estoy enojada se me da por tratar como a la mierda a las personas que amo, y eso no era bueno en el momento por el que estaba pasando. Todo era una mierda, la más grande de todo el universo.  Si, mi madre murió un día antes del cumpleaños de Matt y mío, y el resto del día en que tuvimos que festejar haber nacidos, nos la pasamos llorando sin parar en la sala, en nuestras habitaciones. Así que mi cumpleaños no era algo que festejar, porque yo lo sentía como estar festejando el fallecimiento de mi madre, y no quería hacerlo en absoluto. Así que no, no quiero festejar el día de mi nacimiento, no quiero que nadie me diga que me "acompaña con el sentimiento", o que "entiende por lo que estoy pasando", porque, primero y principal, no es así. Porque cada uno afronta sus duelos y sus problemas de forma diferente, yo lo afrontaba cerrándome como una almeja. Y no, no creo que nadie entienda como me siento, ni siquiera alguien que haya pasado exactamente por lo mismo, como Matthew. Iba a salir al campo de fútbol cuando sentí una fuerte mano tomarme con el antebrazo con fuerza y girarme hacia si. Al encontrarme con los ojos de Brennett, lo empujé por los hombros y me pasé una mano por el cabello. - No me toques porque te juro que te arrancaré los testículos. - le advertí al borde de un ataque de histeria. - ¿Qué te pasa, Drake? - preguntó mirándome algo confundido -. Acabas de tirarle una manzana en la cabeza a Kelly. > - ¿Crees que me importa esa estúpida? - pregunté irónica -. Pues no, cariño, me importa una reverenda mierda si le causé un tumor en el cerebro o algo así. - Ella solo quería ayudar... - ¡Maldita sea, Eric! - grité, exasperada, sin poder creerlo -. ¡No puedo creer que la estés defendiendo después de lo que acaba de hacer! - No la estoy defendiendo. - se cruzó de brazos, arrugando la frente. - ¡Dios, eres un maldito estúpido! - me pasé una mano por la frente -. Dime. Dime que mierda quieres y terminemos con esto. Me observó sin entender y se acercó un paso más hacia mi. - ¿Cómo que qué quiero?  - Es que no logro entenderte, maldita sea - dije -. Pasas de estar completamente agradable después de tener sexo, tenemos una gran conversación o lo que sea, y luego, ¡pum! me ignoras, defiendes a tus otras chicas en frente de mí... - ¿Y qué quieres? - preguntó elevando un poco la barbilla -. ¿Que entre al instituto rodeando tu cintura o tus hombros? ¿Que te bese enfrente de todo el mundo? ¿Que te pase a buscar o que vaya a tu casa a mirar tus películas favoritas? - preguntó sarcástico -. Yo no soy esa clase de chico, Val, yo jamás seré esa clase de chico. Y tú no me harás cambiar. - No, si ya me di cuenta de eso - la rabia me estaba carcomiendo por dentro -. Me di cuenta que no cambiarás, que serás siempre el mismo idiota que se acuesta con las chicas y luego se va en plena noche, siempre serás tú, Brennett, lo capto - me acerqué un paso, enojada, mirando a sus ojos oscuros que derrochaban odio -. Capto que te importo una mierda. Espero que sepas que el sentimiento es mutuo. - No es mi culpa que seas una ilusa. Y esas palabras fueron las que hicieron que el vaso se derrochara de agua. No, esas palabras hicieron que el vaso se rompiera en pedazos.  Asentí lentamente, dando un paso hacia atrás. - No quiero volver a hablarte nunca. - dije, tragando saliva, mirándolo a la cara. Se encogió de hombros, sin importarle, y metió las manos en el bolsillo de su jean. - Como quieras. - respondió en tono neutro. - Pero no vuelvas a buscarme cuando te sientas solo - dije -. Porque créeme que terminarás solo, Eric. Y esto - moví la mano haciendo un círculo entre nosotros -, no te lo perdonaré nunca. Por unos segundos creí ver cierto arrepentimiento en sus ojos, pero tan rápido como llegó fue tan rápido como desapareció. Miré por última vez su rostro, y luego de eso me fui caminando por la dirección por la que él había llegado. Estaba un poco dolida por lo que había pasado, un poco bastante. Lo que me preguntaba era si de verdad esto sería el final. Una parte de mí quería eso, y otra rogaba porque él volviera mañana, arrastrándose y rogando perdón. ¿Y ahora?...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR