Capítulo 36: "Perdiste la cabeza"

3887 Palabras
- Te está mirando. - escuché que dijo Less. Puse los ojos en blanco. - No me está mirando. - respondí cortante, mientras seguía escribiendo en mi carpeta sin elevar la vista. - Oh, claro que te está mirando. - Julie soltó una pequeña risita. - Que no. Maldita sea. - estaba empezando a hartarme de la situación. - Oigan, ¿Se dieron cuenta que Eric no deja de mirar a Val? - escuché la alegre voz de Lenn mientras se sentaba enfrente de Julie. Formulé un "Agggh" con furia y puse los ojos en blanco. - Claro que nos dimos cuenta, pero esta idiota no quiere admitirlo. - Julie me dio un zape en la cabeza y las otras dos rieron. No quería mirar a Eric, no quería hacerlo y comprobar lo que decían mis amigas, entonces simplemente me quedé con la vista clavada en Less. - ¿Admitir que cosa? - pregunté. - Que tú y Eric andan en algo. - el tono de Lenn era de obviedad. Casi me atraganto con mi saliva. Había hablado con Lenn para pedirle que por favor no les cuente a Julie y a Less sobre lo que vio aquella noche entre Eric y yo, y luego de miles y miles de súplicas, mi supuesta amiga que no tendría que hacerme sufrir ni rogar, me prometió que eso solo quedaría entre nosotras.  Puse los ojos en blanco y solté un bufido, internamente me rogué a mi misma tratar de mentir bien una sola vez en mi vida para que las chicas no se dieran cuenta de que si había algo entre Eric y yo. Aunque ese "algo" no esté definido. - No andamos en nada, mierda, dejen de joder con eso.  - ¿Si sabes que nos terminaremos enterando tarde o temprano, no? - Less entrecerró los ojos. - No se enterarán de nada, porque nada está pasando. - Julie, quien por cierto estaba muy agresiva, me dio un empujón por los hombros. - Quizás se esté dando cuenta de lo irresistible que eres. - me guiñó un ojo, juguetona. - Claro, quien no se fijaría en un bombón como lo es Val Drake. - y la siguió Lenn. - Apuesto a que tiene fantasías sexuales contigo. - dijo Less. Puse los ojos en blanco, tratando con todas mis malditas fuerzas de no desviar mis ojos hacia Eric, para ver si seguía viéndome o que mierda. No quería verlo, ni mirar a sus ojos que cada día me parecían más lindos, ni quería que me volviera a sonreír, ni que me volviera a decir "nena", ni que fuera tierno, ni que fuera un idiota de nuevo. Y no quería que volvieran a pasar ninguna de esas cosas porque conforme más tiempo pasaba, más confundida me sentía respecto hacia mis sentimientos por Brennett. - Chicas, por favor - hablé en tono cansado, interrumpiendo sus carcajadas -. Él no quie... Y entonces su cuerpo se posicionó entre Lenn y Less, y mis ojos se encontraron forsadamente con los de él, una media sonrisa estaba esparcida en su rostro, y sus ojos extrañamente estaban amigables. Colocó las manos en los hombros de mis amigas y se colocó a su altura, sin despegar la mirada de mí. Lenn y Less se aguantaban no dejar caer la boca al piso, y sentía a Julie aguantar la respiración. - Disculpen que las moleste, chicas - dijo Eric en tono encantador, sonriendo amigablemente -. ¿Les molesta que les robe a Val por un minuto? - Si. - dije. - Claro que no. - respondieron mis amigas al unísono. La sonrisa de Eric se ensanchó, y sus ojos se tornaron divertidos. Quise matar al trío de taradas en ese momento. - Tengo que hacer tarea. - me excusé. ¿Tarea? Por Dios Val Drake, ¿Desde cuando tú haces la tarea? Esa excusa no te la cree ni... ni... Ni nadie, porque es algo imposible. Dios mío. - No, no tienes. - Julie me miró con una sonrisa malévola. Maldita sea, no puedo creer que me esté traicionando de esta manera. ¿No se da cuenta a caso que no quiero ver a Eric en este maldito momento?  - ¿Vamos, Val? - eso no sonó como una pregunta, y al mismo tiempo que me sonreía de oreja  a oreja extendió su mano hacia mi, y matando a mis "amigas" en mi mente, tomé su mano y me puse de pie. Me estaba por dar un maldito infarto en cualquier momento, y las orejas me empezaron a arder por el hecho de que toda la clase tenía sus ojos fijos en nosotros mientras salíamos del aula. El profesor todavía no había llegado, pero era obligatorio esperarlo al menos veinte minutos, y solo habían pasado ocho, o sea que Eric tenía doce minutos para molerme la cabeza. Salimos del aula y me crucé de brazos. - No sé que mierda quieres pe... - no pude terminar de quejarme porque sus labios chocaron con los míos de forma brusca, tragando mis palabras. Tardé en corresponderle el beso, y mis ojos tardaron un poco más en cerrarse por la impresión del momento. Sus manos viajaron a mi cuello, y las mías instantáneamente viajaron a su abdomen, que se endurecía bajo mis manos. Su lengua no tardó en pedir paso en mi boca, y yo claramente se lo permití, y entonces comenzó una guerra entre ellas y de ves en cuando mordía ligeramente mi labio inferior. No entendía nada en ese momento, con sus labios pegados a los míos, mi cerebro estaba completamente en cero, no entendía por qué me había sacado del aula, y mucho menos por qué me estaba besando con tanta fiereza en ese momento. Estaba a dos malditos segundos de que mi cabeza explotara por falta de oxigenación.  - Espe... - quise apartarme, pero en cuanto lo hice volvió a tomarme con fuerza del rostro y unió nuestras bocas de nuevo. Puse los ojos en blanco -. Eric.. No pued... - maldita sea, no me dejaba apartarme -. Que no puedo respirar, imbécil. - lo empujé con fuerza del pecho, logrando que se apartara de mi solo un poco, sus manos se tomaron con fuerza de mi cintura. Estaba sonriendo de oreja a oreja, feliz, divertido, risueño, y quise romperle la cara -. ¿Qué mierda fue eso? - Llevo todo el día con ganas de besarte. - su aliento chocaba con el mío. Sus palabras me sorprendieron. - ¿Te volviste loco? - Si, me volví loco. - su respiración estaba acelerada al igual que su corazón, y su sonrisa no desaparecía -. ¿Y sabes quien causó eso? Tú. Tú haces que mi cabeza de mil vueltas, Val. Listo. Lo admití. - Definitivamente perdiste la cabeza. - afirmé. Mis ojos estaban como platos, clavados en los suyos. Hoy es un día de locos. Primero a la mañana Matt se levantó de buen humor y dejó que comiera su cereal. Su-ce-re-al, y para que mi hermanito deje que coma de sus preciosos y deliciosos cereales, es porque Dios lo ha iluminado. Luego Less me convidó su barrita de cereal con frutilla y no me lo reclamó después, y ahora esto, Eric siendo agradable y sonriéndome, besándome y diciéndome que lo vuelvo loco.  O ese día sería el fin del mundo o yo simplemente estoy soñando, porque es imposible que el día me esté yendo bien. Definitivamente imposible. - No sé que bicho de la locura te picó, pero esto es muy extraño. - dije. - ¿Extraño por qué?  - ¿Por qué? - dije sarcástica -. Porque me besas, me dices que te vuelvo loco y hasta ahora no escuché ni un solo insulto salir de tu boca. - Nena, que esté de buen humor y diga que me vuelas la cabeza no quiere decir que esté enamorado de ti - me pegó más a su cuerpo -. Simplemente me desperté con ganas de besarte, y eso es lo que acabo de hacer. - Creo que no te quedó clara la charla que tuvimos, ¿no es así?  - Claro que me quedó clara - asintió lentamente -. No soy suficientemente bueno para tener algo de verdad contigo. Está bien, lo entiendo y tienes razón - me miró serio -. Pero eso no quiere decir que tenemos que dejar de estar juntos, ¿no? - enarqué una ceja -. Ya sabes lo que me refiero. - No, claro... Podemos seguir haciéndolo y todo eso pero... - me interrumpió con un beso. Lo aparté -. Joder, déjame terminar de hablar. - Si sigues hablando arruinarás todo - explicó, soltando un suspiro -. Estamos bien así. Estoy bien así: con lo que tú decidas darme, solo... solo no quiero que nos alejemos. - No estaba planeando hacer eso. - No mientas - mordió su labio inferior -. Claro que lo estabas pensando y me desesperé al respecto - colocó un mechón de cabello detrás de mi oreja -. Podemos hacer que siga funcionando, lo que sea que tengamos, podemos hacer que funcione, nena. - sonrió. Lo miré sin poder creerlo, y su sonrisa era tan contagiosa que simplemente no pude evitar sonreír también, negó con la cabeza divertido y abrió la boca para decir algo, pero en cuanto lo hizo tomé su rostro entre mis manos y estampé de nuevo mis labios con los suyos.  Rió a la mitad del beso y me contuve para no soltar una carcajada cuando sus manos viajaron a mi trasero y lo apretaron un poco juguetonamente. Que Eric esté de buen humor y me trate bien sucede muy pocas veces en la vida, y por esa razón hay que aprovechar al máximo cada uno de esos momentos y absorberlo lo más que se pueda. Escuché que alguien aclaró su garganta, y en cuanto lo oí aparté mi rostro del de Brennett y miré rápidamente hacia donde provenía el sonido.  Mi ojos se encontraron con los del profesor de matemática, un gordinflón enano muy amistoso, quien nos estaba mirando casi cómplice, con las mejillas sonrosadas. Eric aguantaba la risa apretando los labios, con sus manos aún rodeando mi cintura.   - Señor Brennett, señorita Drake, por favor, entren al aula. - nos pidió en tono bajo, sonriendo un poco. Asentí repetidas veces con la cabeza antes de apartarme de Eric con fuerza y entrar primera al salón. Todos los ojos estaban fijos en mi, luego se fijaron en el profesor, y por ultimo permanecieron fijos en Brennett. Y fue cuando me senté en mi lugar y clavé mi mirada en Eric, quien me estaba mirando desde la otra punta del aula, que me di cuenta que tenía toda la boca manchada de labial rosa.  Mis ojos se abrieron como platos e instantáneamente llevé una mano a mis labios y los refregué con fuerza para limpiar los rastros de labial que seguramente estaba corrido. Maldita sea, ¿Desde cuándo en tu puta vida te pones labial, Val? ¿Ahora quieres ser un intento de mujer que se maquilla o que mierda? Nunca más en tu puta vida vuelves a pintarte los labios. Jamás. Escuchaba las risas de mis amigas a mi al rededor, y los murmullos de mis compañeros por todo el curso, mientras que el gordito de matemática estaba intentado que presten atención a su clase. Eric seguía mirándome fijo, con una media sonrisa clavada en su rostro, y aproveché la ocasión para hacerle señas raras con las manos, tratando de decirle que se limpie la boca. Frunció el ceño y me miró raro. Puse los ojos en blanco. - Tus labios - formulé con la boca haciendo señas con las manos, pero el muy idiota seguía sin captar -. Limpia tus labios - traté de mover perfectamente los labios con cada palabra, pero Eric seguía mirándome confundido -. Que te limpies la boca - y entonces toda la clase de volvió hacia mi. Mierda, tengo que aprender a controlar el volumen de mi voz.  Eric soltó una carcajada y entonces se pasó una mano por la boca, limpiando los rastros de labial rosa. - ¿Sucede algo, señorita Drake? - me preguntó el profesor. - No, nada, nada. Es solo que... - me aclaré la garganta -. No entiendo la ecuación E. - Vuelvo a explicar entonces. - y entonces el gordito empezó a explicar todo de nuevo, pero claro, no le presté atención. La vista de Brennett estaba clavada en la pizarra, mientras sus dedos se movían distraídamente sobre su carpeta, y su pie derecho se movía de un costado al otro, como siguiendo el ritmo de una canción. Me tomé unos minutos para apreciar su perfil.  Su barbilla era cincelada, y había un pequeño rastro de barba en su mandíbula, que era cuadrada y firme. Su nariz pequeña y respingona, sus dedos largos, sus manos enormes, sus pestañas tan oscuras como sus ojos, y tan largas que te daban envidia. Todo él era sumamente atractivo y perfecto, absolutamente todo, y además me encantaba el hecho de que fuera tan alto que cuando nos abrazábamos o besábamos podía escuchar a la perfección el latido de su corazón. Maldita sea, Eric me encanta. Mierda, el muy estúpido me encanta. Si no fuera tan estúpido y tan engreído me encantaría aún más. Joder. - Se te van a caer los ojos, Val... - me susurró Julie y entonces automáticamente aparté la vista. - Me distraje.  - ¿Con qué? - me miró por unos segundos -. O mejor dicho, ¿Con quién?  - Claramente con Eric - intervino Lenn -. ¿No vieron como la miraba hoy? ¿Y cómo lo miraba ella a él? Dah. - ¿Nos vas a decir que pasa entre ustedes o no? - preguntó Less. Internamente se los dije todo. Absolutamente todo, cada una de las cosas que hice y no hice con Eric. Les confesé que perdí mi virginidad con él, y que eso que solo tendría que haber sido un roce terminó convirtiéndose en otra cosa. Les confesé también que, muy a mi maldito pesar, el estúpido me estaba empezando a gustar, y no solo físicamente.  Pero, como me daba miedo decírselos y enterarme de lo que pensaran, o que me gritaran o incluso me golpearan, decidí guardarme todas esas cosas en mi interior y mentirles nuevamente. - Él solo... Él se está mostrando algo interesado en mí. - dije, aunque no era del todo mentira, encogiéndome de hombros. Los ojos de Less se abrieron como platos y Lenn sacudió las manos emocionada, Julie, en cambio, se me quedó mirando sin expresión  alguna en su rostro.  - ¿Sólo algo interesado? - dijo Less sarcástica -. No está solo "interesado". - Parece que... - Lenn se detuvo un momento antes de hablar -. Incluso parece que se le iluminan los ojos cuando te ve. - Eso es lo más estúpido que he escuchado en mi vida. - dije poniendo los ojos en blanco. - Eric Brennett interesado en Val Drake - Julie dijo -. Quien lo diría. Quise decirle que se fuera a la mierda, que cualquier chico podría interesarse en mí, incluso chicos como el idiota de Eric, pero como no tenía ganas de discutir con ella en ese momento, simplemente me tragué las palabras, y me limité a copiar los ejercicios que el profesor escribía en la pizarra. El día en sí pasó lento y aburrido, excepto en las clases que estábamos todas juntas. Siempre, absolutamente siempre que nos tocaba una clase a las cuatro juntas, reíamos sin parar o hacíamos taradeces, lo cual convertía al horrible día de escuela en un día no tan horrible de escuela. Quería conversar con mis amigas acerca del hecho que últimamente solo nos veíamos dentro del instituto, que ya nunca nos reuníamos en la casa de alguna, o que jamás salíamos al cine, al parque o a cualquier otro lugar. Pero las cosas sorprendentemente iban yendo bien, y no quería justamente arruinarlas yo, así que hice una nota mental sobre decirles para juntarnos este sábado en la casa de Lenn y volver a ser el mismo cuarteto de siempre.  No quiero decir que odio que mis amigas tengan otras amigas, o que tengan otras cosas que hacer o que simplemente detesto que no tengan tiempo para mí o alguna de esas taradeces. Por supuesto que entiendo el hecho de que tienen una vida, y yo no voy a prohibirles nada, primero porque no tengo el derecho y segundo porque odiaría que hicieran eso conmigo. Así que, cuando tengan ganas de que salgamos de nuevo todas juntas, cuando quieran que nos reunamos para hacer algo, yo estaré encantada, por ahora dejaré que cada una haga de su vida lo que quiera. ¿Total? siempre vamos a estar unidas pase lo que pase. Mierda, ya dejé salir mi lado sentimental y sensible a la vista. Cada día estoy más y más tarada, no sé que me pasa.  La campana había sonado informando a los alumnos que la hora del almuerzo al fin había llegado, como una cabra loca que lleva dos siglos sin comer salí disparada del aula de tecnología. Mientras iba caminando por los pasillos, para ir directamente a la cafetería, sentí como unos brazos pesados y fornidos me rodearon los hombros, y al elevar la mirada, internamente sonreí al encontrarme con los ojos marrones de Eric, quien me miraba desde arriba con una sonrisa de "ganador" en la cara. - ¿Qué estás haciendo? - le pregunté sin entender, al darme cuenta que a pesar de que algunas miradas de los alumnos estaba fijas en nosotros, y sobre todo por el hecho de que estábamos dirigiéndonos hacía la cafetería, no apartaba su brazo de mis hombros. - Intentando ser suficiente. - respondió con un guiño, y entonces con su brazo libre abrió la puerta de la cafetería. Fue casi instantáneo que mi miraba parara directamente en la mesa donde siempre nos sentábamos. Todos nos miraban. Matt tenía apretada con fuerza la mandíbula, mientras pinchaba enojado su ensalada con los ojos fijos en Eric. Less sonreía "disimuladamente" hacia nosotros, Lenn me miraba con una cara que algo así como de pervertida, Julie estaba con los ojos clavados en su bandeja, los otros dos mamuts que eran amigos de Brennett lo observaban sorprendidos, y Gregg solo nos miraba con una expresión un poco apenada en el rostro, ya que trataba de ocultar al cien por cien sus sentimientos. Miles de sentimientos se clavaron en mi pecho al mismo tiempo, y no sabía a cual de todos ellos aferrarme, así que simplemente me quedé con la maldita duda de como sentirme, de nuevo.  Miré a Eric, y él simplemente miraba al frente con sus típicas sonrisas de chico engreído y popular, quien sabe que tiene a todo el mundo a sus pies, lo cual quería decir que también me tenía a sus pies, solo que yo era buena en ocultar ese tipo de cosas. O eso creo. Al llegar a la mesa quise ir a sentarme en mi típico lugar de siempre, en el medio de Less y Julie, pero Eric me aferró con más fuerza y caminó hacia su silla que estaba en la punta de la mesa. Se sentó, y luego me tomó por la cadera y me posicionó encima de sus piernas. Así que ahora estaba sentada encima de las piernas de Eric, enfrente de todos. Genial. - ¿Me perdí de algo? - preguntó Matt entrecerrando los ojos, mirándome. No sabía que mierda contestar. - Exactamente eso iba a preguntar. - dijo Gregg. - Emhmmm... - yo le estaba dando vueltas a mi cabeza para saber que mierda decir. Sentí uno de los brazos de Eric rodear mi cintura. - No se perdieron de nada importante - respondió -. Son cosas nuestras. - ¿Cosas suyas? - Matt enarcó una ceja y mis amigas se miraron inquisitivas entre ellas -. ¿Ahora hay un ustedes? - Eric se encogió de hombros. - ¿Importa? - preguntó desinteresado. - La verdad es que si me importa que mi mejor amigo se esté acostando con mi hermana. - a Matt se le notaba la furia a doscientos metros de distancia. - No nos estamos acostando. - mentí rápidamente, escuché un bufido de parte de Gregg. - Te advierto, Eric, que me importa una mierda si te conozco como hace siete años, te romperé la cara. - Matt apuntó con su tenedor a Brennett. Después de eso todos empezaron a conversar tranquilamente, como si nada pasara, y en eso de vez en cuando sentía los dedos de Eric juguetear con el borde de mi camiseta, y a veces se adentraban en esta y acariciaban la piel de mi abdomen distraídamente, y a pesar de que a mi me estaba por dar un infarto por esa acción, él simplemente reía a carcajadas con sus amigotes en la meza.  Traté de pensar en una razón para levantarme y volver a mi lugar. Y se me ocurrieron muchísimas, pero a pesar de que sabía que tenía que ir de nuevo a donde pertenecía, mis piernas no hacían caso a mi cerebro, ya que me quedaba ahí, cómodamente sentada en sus piernas. Y no sabía si detestar eso, o amarlo, si tomar esa acción como algo bueno, o como algo malo. No sabía nada en absoluto, y quería darme un tiro en el medio de la frente por eso. Cuando entre los dos mamuts, Gregg y Matt empezaron a gritar por no sé que cosa del último partido de fútbol americano aproveché para inclinarme hacia Eric y hablarle en voz baja. - ¿Cosa nuestra? - le pregunté recordando lo que le había dicho a Matt, sus ojos se encontraron con los míos -. Dime a que se debe todo esto porque te juro que no alcanzo a entender una mierda. Eric sonrió y me plantó un pequeño beso en la comisura de los labios antes de dignarse a responderme. - Ahora estamos algo así como... juntos. El mundo a mi al rededor dejó de girar por esas tres simples palabras, y no porque me conmocionaron o algo por el estilo, sino porque me confundieron hasta darme vuelta la cabeza, y todo en menos de dos minutos. Lo miré sin comprender, con el ceño fruncido. - ¿Juntos? - pregunté. Eric se encogió de hombros. - Claro - asintió -. Estamos saliendo - enarqué una ceja -. O bueno, algo así. No todavía, no oficial. Pero en algún futuro, cuando decidas que soy suficiente. - rio ante su tono sarcástico y revoleó los ojos. Y con eso simplemente me confundí aún más. - ¿En serio? - dije sarcástica -. ¿Y cuándo llegaste a esa conclusión, si puedo saber? - Como desde que te besé esta mañana en el pasillo. - me guiñó un ojo. - Hablo en serio Eric. Deja de bromear. - No bromearía jamás con este tipo de cosas, nena. - me abrazó por la cintura y apoyó su barbilla en mi hombro. - ¿Y tu quieres eso? - entrecerré los ojos. - Si no lo quisiera no lo diría. - Okey, si. Pero ¿Por qué? - ladeó la cabeza. - ¿Por que qué? - ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora?  - Porque sí. - se encogió de hombros. - Esa no es una respuesta concreta. Dame una respuesta concreta. - exigí. - No te puedo responder eso, Val. No aún. - Okey, pero al menos dame una sola razón. - hice un puchero y él soltó una pequeña risita. - Bueno, a ver... - pensó unos segundos -. Porque aún no me canso de besarte. Elevé las cejas sorprendida al mismo tiempo que él soltaba una carcajada y unía nuestros labios por unos cinco segundos. Enarqué una ceja en su dirección. - ¿O sea que cuándo te canses de besarme me mandarás a la mierda? - pregunté en tono divertido. - Puede ser - me besó de nuevo -. Pero no creo que eso suceda nunca. Sonreí y negué con la cabeza mientras volvía mi mirada hacia el grupo de nuestros amigos, que por suerte no se habían dado cuenta del "momento" entre Eric y yo, y no podía dejar de sonreír por alguna maldita razón.
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