Capítulo 35: "Ser quien soy"

1934 Palabras
Brennett? ¿Por qué mierda, en ves de mirarme como lo estás haciendo, furioso por encontrarme con Gregg en su habitación, no me dices algo? ¿Por qué carajo eres tan orgulloso? Maldita sea, ruegame perdón y que todo vuelva a ser como antes, imbécil >> Eric elevó una ceja y se cruzó de brazos clavando su mirada de nuevo hacia Gregg. El rubio soltó su guitarra suspirando y se puso de pie. La situación era tan incómoda que tenía ganas de meter mi cabeza tres metros bajo Tierra. - Eric... - habló Gregg -. ¿Qué haces aquí? - ¿A caso ahora tengo que avisarte cuando vengo a tu casa? - preguntó en tono sarcástico. Me contuve para no poner los ojos en blanco, u abrir la boca para decir algo, ya que si lo hacía estaría rompiendo mi promesa de no volver a hablarle. - Eso es lo que la gente normal haría. - Gregg dijo en tono obvio, y Eric puso los ojos en blanco. - No me vengas con esas mierdas ahora, Gregg - espetó -. Nos conocemos hace más de diez años, dejé de preguntarte las cosas hace tiempo. Woa, ¿Ya hacía diez años desde que estos dos se conocían? Sé que ellos se hicieron amigos de mi hermano como a los diez o por ahí, y cuando la amistad de esos tres empezó, Gregg y Matt eran mucho más unidos, ya que Eric siempre fue reservado y de vez en cuando ni si quiera les dirigía la palabra como por una semana. Recuerdo que oí a mi hermano quejarse por eso con mi madre hace unos años. - Pues ahora estoy ocupado. - era la primera vez en mucho tiempo que escuchaba a Gregg hablar con un tono tan... duro. Eric enarcó una ceja y soltó una carcajada completamente vacía de humor, mirando retador a su amigo. - ¿Ah, si? - preguntó sarcástico -. ¿Con qué? ¿Con ella? - me miró por unos segundos. - ¿Te molesta? - Gregg me estaba dando la espalda, pero supuse que había enarcado una ceja -. Ya entiendo por que te gusta, hermano. La chica es buena en todo lo que hace.  Supe que Gregg solo decía aquello para molestar a Eric, para que se fuera y dejara de estorbar, así que no me molesté por la insinuación de sus palabras, pero al parecer Brennett si, ya que apretó con fuerza la mandíbula, sus brazos cayeron a sus costados y sus puños se apretaron con fuerza, marcando los músculos de sus brazos. Sus ojos parecían estar diez veces más oscuros que antes, y noté que se estaba conteniendo para no romper nada. > Pero, me sorprendió el hecho de que no le respondió, ni le dijo nada, simplemente me miró, seguía enfadado, pero después de dos semanas volvió a mirarme, y parecía estar pidiéndome algo con los ojos. - Drake - dijo -, vamos.  ¿Disculpa? quise decirle, pero me callé, y su ceño se frunció aún más cuando no recibió respuesta de mi parte. Así que quería que me fuera con él, eh... - ¿No escuchas? - me preguntó de nuevo -. Te vienes conmigo. Si, porque con como me estás tratando claramente me iré contigo... Pfs, idiota. - Vamos, Drake, terminemos con esto. Se que... - Creo que no entiendes que prefiere quedarse conmigo, Eric. - Gregg interrumpió las palabras de Brennett. Él me miró seriamente unos segundos, como esperando que me pusiera de pie, le tomara la mano y me fuera con él a algún lugar en donde hubiera una cama para poder acostarnos de nuevo. Creo que no entendía la gravedad del asunto, como me molestó el hecho de que hubiera defendido a la tal Kelly, que me hubiera tratado como basura.  Eric asintió lentamente, como entendiendo algo que yo desconocía, se acercó a Gregg y le dijo algo al oído que no alcancé a escuchar, el rubio le dio unas palmadas en el hombro y después de eso Eric salió de la habitación sin mirarme por última vez.  Luego de eso las cosas estuvieron solo un poco incómodas entre Gregg y yo, pero después de varios chistes respecto al tema, unas cuantas galletas más y más de cinco CD's de Nirvana o The Ramones escuchados, todo estuvo normal. Habían veces en las que Gregg se acercaba demasiado a mi, o en las que sus manos rodeaban mi cintura o dibujaban círculos en mis muslos. Luego estuvo acostado en mis piernas, con la cabeza descansando cómodamente en mi muslo, mientras tarareaba algunas canciones que no reconocía, y jugaba con la punta de mi cabello. Y luego me besó. Estaba parada en su habitación, revisando sus discos en la estantería dónde estaban, ladeando mi cabeza o tarareando alguna de las letras que iban quedando en mi cerebro gracias a Gregg. Lo escuché decir algo así como "Okey, ya no lo soporto más", para luego tomarme de la cintura, darme media vuelta y estampar sus labios contra los míos con fiereza. Entonces, mientras lo besaba me di cuenta que me encantaba hacerlo, que los besos de Gregg me gustaban, pero que no sentía ese algo dentro de mi, como lo sentía las pocas veces que besé a Eric. Y nuevamente sin darme cuenta terminé comparando a Brennett con Miller. Y me sentí como la mierda. Cuando el sol casi estuvo por ocultarse llegué a casa, y Gregg me despidió con un beso y diciéndome que mañana me pasaría a buscar para ir al instituto. Todo estaba normal y tranquilo, en casa no había nadie y con tranquilidad bajé las escaleras de mi habitación. Pegué un salto cuando lo encontré sentado en mi cama con los codos sobre las piernas. Sus ojos se encontraron con los míos y me observaron en silencio por unos segundos. > - Maldita sea, casi me da un infarto - dije llevando una mano a mi pecho, dejando de lado el hecho de que supuestamente no tenía que hablarle más -. ¿Qué carajo haces aquí, Brennett? - Tenemos que hablar. - su expresión era neutra, tranquila, completamente diferente a como me sentía yo en ese momento. Fruncí el ceño. - ¿De qué? - Sabes de que. - se puso de pie y dio dos pasos hacia mi, enarqué una ceja. - ¿Y cuál de todos los temas quieres tratar? - pregunté furiosa -. ¿Sobre como me trataste en el instituto el día después de que durmiéramos juntos, de nuevo? ¿O sobre como me dejaste tirada en El Pozo por Mikaela? O no, ya sé, ¿Sobre el modo en que crees que correré a tus pies cada vez que vengas con esa cara de perrito mojado? - solté una carcajada sarcástica, Eric tenía apretada la mandíbula -. Hay muchos temas de los cuales podemos hablar, Brennett, solo tienes que elegir uno. Lo escuché suspirar, y después de eso se pasó una mano por el cabello, revolviéndolo un poco, enviándolo hacia atrás en señal de nerviosismo. Me estaba dando cuenta que conforme pasaba un poco más de tiempo con Eric conocía más gestos o cosas sobre él. Por ejemplo, cada vez que se pasa una mano por el cabello es porque está un poco nervioso, tratando de pensar en qué hacer o decir, que pestañea mucho cuando algo lo confunde, que frunce el ceño cuando está enojado, y que aprieta la mandíbula con fuerza cuando intenta no perder el control. Respiró profundamente antes de hablar. - Verás, Val, hay cosas que no dije en toda mi vida - me miraba fijo -. Palabras que nunca dije, o porque no quiero o porque me cuesta hacerlo. ¿Y eso a que venía?  - Yo no soy Gregg, ¿Okey? Tampoco soy Matthew - su mirada se encontró con la mía -. Yo no voy a decirte cuanto te necesito, o cuan importante eres para mi. Tampoco le haré saber al mundo entero de las cosas que siento o no por ti, de como me desesperas y de cuanto me encanta que lo hagas, como adoro, y odio al mismo tiempo, que me vueles la cabeza - hizo una pequeña pausa -. Porque son cosas mías, cosas que no digo, pero que demuestro a mi manera. Tienes que darte cuenta, poner un poco más de atención a mis acciones que a mis palabras, Val. Porque algunas de las cosas que hay en mi cabeza son palabras que no diré.  No sabía que contestarle, o como mirarlo a la cara sin sentirme un poco intimidada, y un poco confundida. No sabía como hacerle entender que sus acciones son las que nos llevaron a dónde estamos ahora, y que sus palabras también contribuyeron a eso. Pero a caso lo que intentaba decirme, indirectamente, ¿Era que le gustaba? ¿Que sentía algo por mi? ¿Que me necesitaba? ¿Qué mierda es lo que Eric quería conmigo? Además de sacarme de mis casillas, claro. - Y aunque no lo creas, hay cosas que hice por ti, o cosas que hice contigo que no las hice con nadie más - se acercó otro paso hacia mí, acortando aún más la distancia entre nuestros cuerpos, tanto que tenía que mirar un poco hacia arriba para seguir con la mirada fija en la suya -. Soy Eric Brennett, no cambiaré de un día para el otro. No seré lo que quieres que sea, no cumpliré tus expectativas - sus ojos estaban algo apagados -. Yo soy la clase de chico que se acuesta con alguien y luego se va en plena noche. Pero eso es lo mejor que puedo darte. Esperar a que te duermas en mis brazos y luego irme es lo mejor que una persona como yo puede darte, Val. Y no me voy a disculpar por ser quien soy.  >> En serio lamento como te traté en el instituto, lamento no haberme acercado a ti para intentar solucionar las cosas antes. Lamento ser el mayor de los idiotas, pero... - suspiró pesadamente, bajando la cabeza un instante -. Pero me estoy acercando ahora, estoy intentando remediar las cosas. Mejor tarde que nunca, ¿no? - rio, pero no lo hice con él -. Tuve un mal día esa mañana, ¿si? por eso te ignoré, por eso no quería hablarte, quería relajarme y dejar que se me pasara primero, pero luego escuché como tu y Gregg organizaban salir y... Joder, me enojé y por eso hice todo ese acto con Kelly. Y lo lamento - me miró a los ojos-. Pero esto es lo que soy, Val. Esto es todo lo que soy. Se inclinó para besarme, pero cuando lo hizo aparté la cabeza y retrocedí tres pasos, alejándome de su encantamiento de palabras dulces, combinadas con esos ojos color café que volvían loca a cualquiera. Me alejé de él solo porque sabía que me quedaba un poco de amor propio almacenado internamente. Su brazo calló muerto a su costado, supuse que era porque esa mano iba colocarse en mi mejilla cuando nos estuviéramos besando. Me miró algo decepcionado, triste, pero luego se recompuso fácilmente. - No es suficiente - dije, mirándolo -. No eres suficiente para mi, Eric.  Pareció como si esas palabras le hubieran dado un golpe fuerte en pecho, y entonces retrocedió unos pasos como si de verdad lo hubiera hecho. Guardó las manos en sus bolsillos delanteros y asintió lentamente con la cabeza. - Nos vemos mañana, nena. - me sonrió de costado, normal, el mismo él de siempre, y luego de eso se fue de mi habitación. Me tiré en mi cama tratando de pensar en las cosas que Brennett me había demostrado, a su manera, pero lo que haya hecho por mi, cualquier cosa. Pero tan rápido como mi cabeza tocó la almohada fue tan rápido como me dormí.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR