- ¿En serio lo tragaste? - preguntó soltando una carcajada. Me puse de pie y limpié las comisuras de mis labios.
- No iba a escupirlo. - respondí obvia, poniendo los ojos en blanco.
Brennett se subió el bóxer y los pantalones riendo por lo bajo. Me miró divertido y sorprendido por unos segundos, suspiré pasándome una mano por el cabello en un intento de acomodarlo. Eric se recostó sobre la pared del armario del conserje, mirándome con una media sonrisa.
- ¿En serio es la primera vez que lo haces? - me preguntó. Asentí, ladeando la cabeza -. Pues ha sido una de las mejores mamadas de mi vida. - me felicitó. Hice una mueca de asco.
- ¿Podrías no hablar de esa jodida manera?
- Oh, vamos... - se acercó a mí, colocando una de sus manos en mi cintura -. Sé que te encanta.
- Me encantaría que cerraras la boca. - sonreí falsa. Soltó una risita.
- No puedo decir lo mismo de ti. - sonrió arrogante -. Mantener la boca cerrada no es tu estilo... Lo acabamos de comprobar.
- Ja, ja, ja. - dije poniendo los ojos en blanco -. Me tendrás que devolver el favor después. - sonrió de costado. Aparté su mano -. Ahora vamos.
Eric rió por lo bajo y antes de alejarse de mí plantó un beso en mi mejilla.
Sé lo que están pensando, y sí, tienen razón. Acababa de hacerle una mamada a Eric Brennett en el armario del conserje. No puedo explicar el por qué de lo que acababa de hacer, pero puedo decir que él quería acostarse conmigo en ese cuartucho, y como yo no quería hacerlo ahí, así que decidí simplemente... hacer eso. Ahg, me siento como una golfa sin remedio. Pero, a diferencia de otras, yo solo hacía eso con un solo chico, y ese era Brennett.
Abrí la puerta del armario y salí de este, y cuando lo hice, mi cuerpo chocó con otro. Subí mi mirada, y mis ojos se encontraron con los ojos mieles de Mikaela Delgado. Me miró desde arriba, ya que llevaba tacones y era mucho más alta que yo, la expresión en su rostro era de desprecio, y cuando Eric salio del armario y se chocó conmigo, Mikaela lo miró de reojo y luego me miró a mí. Si antes me detestaba, ahora muchísimo más.
- La próxima vez mira por donde andas, idiota.- espetó de manera brusca, mirándome con odio. Solté un bufido.
- No sabía que los animales hablaban... - dije en tono interesante. Eric a mis espaldas estaba completamente callado, apostaba que miraba a Mikaela -. Es decir, no sabía que una zorra tenía la capacidad de modular palabras - sonreí falsa, ella enarcó una ceja.
- ¿Cómo mierda me llamaste? - preguntó ofendida. Me llenaba de gracia el hecho de poder provocarla como lo estaba haciendo.
- Wow, ¿La Iglesia te deja decir malas palabras, princesa? - ladeé la cabeza, sonriendo a penas.
- No te confundas, querida. - Dijo, mirando de reojo a Eric -. Yo la fama de zorra me la gané por inteligente; tú te la ganaste por puta.
- ¿Qué dices, estúpida? - mi tono era brusco y enojado, y cuando di un paso hacia ella para arrancarle todos sus castaños cabellos de la cabeza, sentí la mano de Brennett tomar con fuerza de mi antebrazo, deteniendo mi paso. Me di vuelta y lo miré confundida, enojada. Él ni siquiera me miraba, simplemente tenía sus ojos fijos en ella, con el rostro serio.
- Vete, Val.- dijo él, en tono brusco.
- ¿Disculpa?
- ¿No entiendes el español? - me miró enojado, con la mandíbula apretada -. Que te vayas.
Me zafé de su brazo con brusquedad, mirándolo enojada y confundida por su reciente cambio de actitud con respecto hacia mí. ¿Qué mierda le pasaba? Hace menos de dos segundos estábamos dentro de ese jodido armario, se la chupé y me estaba tratando, por lo menos, un poco mejor. Como ya he dicho miles de veces antes, es un jodido bipolar.
- Eres un idiota. - fue lo que le dije antes de caminar hacia la salida del instituto.
Ya nadie quedaba en el colegio, los profesores se dieron cuenta que todos estábamos completamente cansados, y nos dejaron salir antes. La Elite decidió hacer la ante última fiesta en la playa, para la suerte de todos, sería un día de relajación, nadie se emborracharía y la pasaríamos bien. Mañana ya sería viernes, se realizaría la última fiesta de La Elite y yo me la pasaría todo el fin de semana durmiendo como una morsa.
Caminé hacia mi casa en paso lento y cansado, con la cabeza dándome vueltas una y otra vez, repasando en mi armario si tenía un bikini blanco, ya que la fiesta sería con temática solamente blanca, lo lamentaba mucho por las chicas que estaban en sus días.
Llegué a casa con las piernas completamente cansadas, y seguramente con mi cabello como un nido de pájaros. Matthew estaba roncando en el sillón de la sala, y por la televisión pasaba una entrevista a un futbolista famoso o algo así. Subí a penas las escaleras hacia mi habitación, y al entrar a mi cuarto me tiré como una bolsa de papas a mi cama.
Estuve a punto de caer plácidamente dormida, quedaba una hora para que la fiesta empezara y la aprovecharía por completo, pero, como no puedo dormir en paz, mi celular empezó a sonar con el tono específico del grupo que tenía con mis amigas.
Julie: ¿Nos juntamos en mi casa y preparamos para la fiesta?
Yo: Es una fiesta en la playa, no necesitas nada más que una toalla y un bikini.
Lenn: Ja, ja, ja, siempre tan amargada.
Less: Lo siento, pero no puedo hoy.
Julie: ¿Qué? ¿Por qué no?
Less: Quedé con Matt
Puse los ojos en blanco ante ese mensaje. Estaba harta de que Matt y Less no se separaran en ningún momento. Esperé las repuestas de las demás.
Lenn: No sé si vomitar o vomitar.
Julie: ¿Es broma, no? ¿Nos cambias por un chico?
Yo: No solo por un chico, por mi hermano...
Less: Cuando tengan novio entenderán, lindas ;)
Julie: No dijiste eso...
Lenn: Eso fue un golpe bajo, """Linda""".
Yo: Puedes irte bien a la mierda, hermosa.
Y entonces apagué mi celular y cerré los ojos por unos minutos. Literalmente fueron unos minutos, porque mi alarma sonó y automáticamente me puse de pie dirigiéndome hacia el baño. Me duché rápidamente, simplemente para despertarme un poco.
Me vestí con un bikini color blanco que por suerte estaba en mi armario, un short de jean color blanco y una blusa transparente también del mismo color, lo único que resaltaba de mi atuendo eran mis ojotas color celeste con dorado. Dejé mi cabello suelto, y por alguna razón lo noté un poco más rubio de lo normal. ¿A caso el sexo aclara el cabello? Fruncí el ceño mirando mi reflejo, ¿Qué clase de pregunta era esa? Dios mío, ya estoy quedando hueca.
Me llegó un mensaje de Gregg, diciéndome que estaba abajo. Tomé una mochila y guardé una toalla, bloqueador solar y anteojos dentro, y también unas galletas de chocolate por si me daba hambre, que definitivamente era algo obvio.
Subí a la camioneta de Gregg y cerré la puerta al mismo tiempo que él avanzaba por la calle. Para mi mala suerte, Eric estaba a mi lado en el asiento trasero, y adelante iba Julie. ¿Desde cuándo Julie se juntaba con Gregg?
- Tengo demasiadas ganas de comer una hamburguesa. - escuché que dijo Gregg. Sentía la mirada de Eric clavada en mí, mientras que mis ojos estaban fijos en los árboles y las casas que pasaban.
- ¿Matt está con Less? - preguntó Julie luego de un momento.
- Matt está con Peter y Johan en la casa de Trenton. - respondió el rubio. Fruncí el ceño, entonces Less nos había mentido.
Unos minutos pasaron, y en la camioneta solo se escuchaba a Riri sonando de fondo. Esa mujer era lo más cerca a la perfección que se podría encontrar en el Planeta Tierra.
Estaba muy tranquila pensando en Rihanna, cuando sentí la mano de Eric en mi muslo.
- Val... - susurró inclinándose hacia mí. Lo ignoré por completo -. ¿Puedo saber que mierda te pasa? - lo miré de reojo, enarcando una ceja.
- ¿Me tendría que pasar algo? - miré sus ojos por unos segundos, sin ningún tipo de expresión en el rostro. Frunció el ceño, poniendo los ojos en blanco.
- ¿Estás así por lo que pasó esta mañana? - aparté la mirada -. No puedes enojarte por eso, Drake... Ya sabes como son las cosas...
- Sí. Lo sé. - lo miré fijamente, con el rostro serio -. Nos acostamos de vez en cuando, te la chupo en un jodido armario de limpieza y tu después me devuelves el favor. Sé como es esto, Brennett. - hablé fríamente en voz baja -. Así que sigue en el papel de siempre hasta ahora. Los papeles en dónde te importo una mierda y en los que tú me importas una mierda a mí. ¿Entiendes o te lo escribo?
Eric no respondió a eso, simplemente se quedó callado mirándome seriamente. Apretó un poco la mandíbula antes de apartar la mirada de mí y fijar la vista en la carretera, y también apartó su mano de mi pierna, lo que me dejó respirar con facilidad.
Cuando llegamos a la playa Calvin Harris sonaba a todo volumen, los parlantes estaban conectados a unos autos y los dejaron encima del baúl descubierto de una camioneta color negra. Todos estaban felices, y absolutamente todos estaban vestidos con bikinis y mayas de color blanco. Unos chicos del equipo cocinaban unas hamburguesas, otros repartían cervezas y algunos juntaban ramas y troncos, supongo que para hacer una fogata cuando se ocultara el sol.
A lo lejos vi a mis amigas tiradas en la arena tomando sol. Nos acercamos a ellas, y cuando nos vieron saludaron sonriendo un poco. Tiré mis cosas al lado de Lenn y luego me senté en la arena. Zach iba saliendo del agua justo cuando yo llegué. así que imagínense lo que era tener a ese Dios griego semi-desnudo y mojado enfrente de mí.
- Llegó la Reina de Roma. - dijo al verme, le sonreí, aunque no sabía si Roma tenía una Reina en realidad.
- Rato que no te veo. - le dije tapando haciendo sombra con mi mano para poder verlo. Eric bufó y arrojó sus cosas al lado de las de Gregg, quien estaba algo lejos de mí. Zach sonrió sarcástico.
- Yo recuerdo haberte visto en mi casa ayer... - dijo, sonriente. La sonrisa en mi rostro desapareció al mismo tiempo que Lenn se endehesaba y se quitaba los anteojos para verme, Julie imitó su acción, mirándome con ojos como platos.
- ¿Estuviste en su casa? - dijo sin poder creerlo Julie. Lenn me observaba con los dientes apretados y la mirada seria. Escuché como Zach silbaba despreocupadamente y se alejaba de nosotras con los ojos bien abiertos. Maldito hijo de su mami.
- Si... - me encogí de hombros, tratando de sonar despreocupada -. Hubo un problema en la fiesta del bosque.
No le conté a mis amigas lo que había pasado esa noche con Tate, ni que Brennett me había salvado de una posible violación. Primero porque no quería preocuparlas, ni mucho menos alterarlas, y segundo porque tampoco tenía planeado decirles lo que "ocurría" entre Eric y yo. Era muy reciente para decirles, y no quería que pensaran que yo era una especie de hipócrita prostituta o algo por el estilo. Sé que jamás pensarían eso, pero bueno, yo tengo mis manías, y una de ella es que siempre siento que la gente piensa mal de mi, o que espera lo peor de mí, al fin y al cabo, eso es lo que reciben de una persona como yo.
- Pensamos eso. Te fuiste sin decir nada. - Julie dijo. Lenn ahora había apartado la mirada de mí y observaba fijamente a Zach, quien reía junto con Eric y Gregg bebiendo una cerveza. Los otros dos ya se habían sacado la playera blanca y dejaban sus músculos a la vista -. ¿Te pasó algo?
- Me sentí un poco mal - mentí.
- ¿Sólo eso?
- Si - apreté la mandíbula. Nunca me gustó que me hicieran demasiadas preguntas y Julie lo sabía, por eso me estaba provocando.
- ¿Sabes que puedes decirnos, no, Val? - la miré, algo cansada, con los nervios de punta.
- Sí, Julie, lo sé. - contesté bruscamente -. Sé que puedo decirles todo lo que pase, ¿Okey? No hace falta que me llenes de malditas preguntas.
- Pues entonces búscate otras jodidas personas que se preocupen por ti - me contestó enojada, y luego de eso se acostó en la arena nuevamente a tomar sol. Bufé, pasándome una mano por el rostro. Si yo era irritable, ni se imaginan Julie. Nosotras dos casi siempre chocábamos, pero siempre luego de unas horas volvíamos a arreglar las cosas. Esta no sería la excepción.
- Mmhmm, ¿Val? - Gregg se acercó a nosotras algo dudoso, dándose cuenta de la tensión entre nosotras. Lo miré -. ¿Vamos al agua? - preguntó dudoso. Suspiré.
- Vamos - me puse de pie, me quité la blusa de un tirón y deslicé mis shorts por mis piernas. Gregg me observó sonriente y luego rodeó mis hombros con uno de sus brazos. De reojo vi como Brennett nos miraba fijamente con la mandíbula apretada. Sonreí internamente por eso, él me molestaba a mí, yo también podía hacerlo.
Gregg literalmente me empujó al mar con tanta fuerza que creí romperme un hueso. El agua al principio estaba completamente helada, pero conforme jugaba con Gregg para ver quién tumbaba a quién (claramente él ganó todas las veces), mi cuerpo fue entrando en calor.
Gregg se veía malditamente sexy todo mojado, yo en cambio, seguramente parecía un gatito luego de bañarse, inconscientemente temblando. Gregg me sonreía de oreja a oreja, con mirada tierna, y cuando vio que yo estaba muriéndome de frío me abrazó rodando mi cintura con sus brazos y dejando sus manos en la parte baja de mi espalda. Apoyé mi barbilla en su pecho y lo miré elevando los ojos, el hizo lo contrario, sonriéndome desde arriba.
- ¿Sabes lo hermosa que te vez con ese jodido bikini? - preguntó, sonriendo dulcemente.
Una sonrisa se extendió por mi rostro, e inconscientemente empecé a comparar a Gregg con Eric. Eran dos polos completamente diferentes, Gregg me trataba tiernamente, no se pasaba conmigo y siempre me halagaba de una forma delicada. Brennett, en cambio, era totalmente lo contrario, él me decía lo que quería, no era delicado, ni mucho menos dulce. Eric simplemente era él conmigo. Gregg sacaba su mejor manera estando a mi lado.
Me dije a mí misma que Gregg era para mí, que era una mejor opción que Eric. Pero no podía serlo, simplemente por eso: porque era una opción, estaba debatiendo entre Eric y Gregg, y un chico como él no se merecía eso. Gregg Miller no se merecía a una chica como Val Drake.
Val Drake se merecía a un chico como lo era Eric Brennett. Estaba empezando a pensar, por todo lo vivido hasta ahora, que no merecía a nadie en absoluto en mi vida. Un pensamiento bastante horrible, lo sé.
- Estás empezando a gustarme demasiado, Val. Esto no es justo en absoluto, muñeca. - me dijo, y después de esas dulces palabras me besó.
Fue un beso tan tierno que logró derretirme hasta el alma, y juro que me sentí como una perra total en ese momento. Quería de verdad seguir besando a Gregg, que su lengua se siguiera enredando con la mía y que sus dedos siguieran acariciando la zona de mi cintura con sus dedos, pero sabía que estaba mal. Uno porque, aunque en cierto punto me gustaba, me había acostado con su mejor amigo, le había hecho eso esta mañana, y ahora simplemente venía y lo besaba a él. No era justo, no para un chico como él.
¿Por qué siempre las chicas elegimos a los idiotas mujeriegos rompe corazones, en vez de quedarnos con el dulce y tierno buen chico que se quedaría con nosotras hasta el fin del mundo? ¿Por qué no me quedaba con Gregg en vez de ir con Eric? Esas, son preguntas sin respuesta, amigos míos.
- Oye, no... - dije, apartándome de él un poco.
- ¿Qué pasa? - preguntó sin entender, tratando de encontrar mis ojos.
- Esto, no... esto está mal, Gregg - miré a sus ojos. Frunció el ceño.
- ¿Qué? ¿Por qué?
Tenía que decírselo. Era Gregg, mi amigo, el chico confiable que todas querrían. No podía ocultarle lo que estaba pasando.
- Me acosté con Eric. - solté. Gregg ladeó la cabeza, sus manos seguían en mi cintura, lo cual me distraía.
- Eso ya lo sé, Val - sonrió -. ¿Eso qué tiene que ver?
- No, Gregg, no entiendes - suspiré antes de hablar -. Me volví a acostar con Eric. En la fiesta de ayer.
Noté como Miller tragó saliva y apartó la mirada de mí, visiblemente ofendido o enojado por mis palabras. Me puse triste casi al instante. Lo que menos quería en ese momento era lastimar a Gregg de alguna forma. Además, es demasiado pronto como para que de verdad sienta algo por mí, ¿No?
- No sé exactamente que decir respecto a eso - sonrió a penas, mirándome de nuevo -. Es decir... Entiendo y todo pero... No sé - susurró -. Acostarse con alguien es cosa normal, ¿No? No es un crimen o algo parecido.
- Claramente no - dije obvia, sonriendo sin mostrar los dientes -. Pero no quiero que eso pase entre Eric y yo y luego ir y besarte como si nada, ¿Entiendes? Me hace sentir mal.
- Puedes hacer lo que quieras, Val - acarició mi mejilla -. Puedes acostarte con él y luego puedes besarme o salir conmigo. Eso no cambiará lo que pienso de ti o lo que creo que siento por ti - asentí lentamente -. Lo que sí, cuando empieces a ser mi novia, solo tendrás permitido acostarte conmigo, muñeca - sonrió de oreja a oreja y yo solté una carcajada.
- Vamos. - tomé de su mano y ambos salimos del agua.
Noté que Brennett nos observaba seriamente, con los ojos filosos, sobre todo a mí. No me importó en absoluto, yo cortaría todo con Gregg desde ahora, pero que él pensara lo contrarío no era malo para mí, todo lo contrario.
En una hora de la tarde decidieron formar dos equipos para jugar un partido de Rugby. Gregg me obligó a entrar en su equipo, y como no me quedó otra opción eso hice. Minutos después, todos estábamos jugando al puto partido, y perdí la cuenta de cuántas veces terminé tirada en el piso, y las mayorías de las veces fue por culpa de Eric.
Lenn y Julie estaban en el equipo contrario a mí, lo que significaba que ambas estaban enojadas conmigo, con respecto a Matt y Less, nadie los vio en el transcurso del día, y no quería saber que pasaba entre ellos.
Íbamos ganando catorce a doce, y cuando mis piernas corrían lo más rápido que podían por la arena, unos brazos me envolvieron de la cintura y con fuerza me taclearon. Bufé con fuerza cuando mi cabeza chocó contra el piso. Mis ojos se encontraron con los ojos marrones y brillantes por la diversión de Eric. Sonreía de costado, parecía muy contento con respecto al hecho de estar encima de mí.
- Tú dijiste que querías jugar, bebé. Eso estoy haciendo. - me guiñó un ojo antes de levantarse y seguir con el partido.
Sabía exactamente a qué se refería con esas palabras, y sí, estábamos jugando, pero claramente yo no lo dejaría ganar en absoluto.
Cuando el sol cayó, la fogata empezó y unos sándwiches de migas se repartieron al igual que pequeños shots de vodka, cigarrilos se encendieron y Leo empezó a tocar la guitarra. Le sonreí desde lejos, ya que hace tiempo que no lo veía, y él hizo lo mismo.
Gregg estaba hablando con una chica lejos de mí, Zach estaba algo así como discutiendo con Lenn, Julie hablaba tranquilamente con un grupo de chicas y chicos, y Brennett conversaba con Mikaela, quien le sonreía y tocaba su torso desnudo de vez en cuando. Así que estaba completamente sola, y aunque me molestaba un poco el hecho de estar algo aburrida, siempre disfruté los momentos a solas.
Cuando mi culo se cansó de estar tanto tiempo sentado, decidí ir a caminar. Me alejé un poco de todos los adolescentes, y mis oídos agradecieron cuando ya casi no se escuchaba nada al rededor. Las olas golpeaban contra las orillas y maldecí internamente por el hecho de que solo llevaba puesto mi short y la parte de arriba de mi bikini blanco.
Una roca enorme apareció en mi vista y me senté en ella. Miré por unos segundos el mar y la oscura noche, y cuando estuve completamente tranquila, escuché su voz.
- ¿Tengo que tomar esto como una indirecta? - preguntó divertido Brennett.
Lo miré mientras caminaba hacia mi con una sonrisa. Maldita sea, ¿Siempre tendría que molestarme o qué? Se sentó a mi lado, con esa sonrisa todavía en su rostro.
- ¿Por qué lo dices? - pregunté apartando la mirada y clavandola en el agua.
- Porque esta, querida Val, es la roca del beso - lo observé con una ceja enarcada, estaba sonriendo completamente divertido. Puse los ojos en blanco.
- Entonces ve a traer a otras de tus chicas para besarlas, Brennett - le guiñé un ojo, él soltó una pequeña risa.
- ¿Estás admitiendo que eres mi chica, nena? - preguntó pícaramente. Puse los ojos en blanco ante sus palabras, negando con la cabeza.
- No cambias más, ¿Eh, Brennett?
- Nunca voy a dejar de ser como soy, linda, te lo advierto desde ya - dijo, mirándome con esa media sonrisa y ojos divertidos.
- ¿Y por qué me lo dices? - fruncí el ceño, enarcando una ceja.
- Para que no cometas el error de enamorarte de mí - solté una risita por esas palabras.
- Yo tendría que decirte eso a ti, Eric - susurré. Mi mano viajo a su rodilla y fue subiendo de a poco por su muslo, su mirada se intensificó -. No quiero romperte el corazón, lindo - dije, sonriendo al igual que él lo hacía.
- Nadie ha roto mi corazón en mucho tiempo - me dijo.
- Yo puedo ser la excepción.
- No lo creo.
Solté un bufido, y sin pensarlo dos veces o estar consciente de lo que hacía, simplemente con muchísima bronca, lo besé.
Sus labios se movían con experiencia sobre los míos, y puedo asegurar que besarlo era casi tan satisfactorio como acostarme con él. Su lengua lamió mi labio inferior, y pidió paso para entrar a mi boca, y se lo permití. Nuestras lenguas se entrelazaron una y otra vez, y cuando mordí lentamente su labio inferior sus manos se posicionaron en mi cintura y me colocaron encima de él.
Nos seguimos besando intensamente, su lengua siguió jugando con la mía, sus dientes siguieron mordiendo mi labio inferior, sus manos viajaron a mi trasero y mis caderas se movieron encima de él. Podía sentir como su amigo empezaba a reaccionar ante mí, y sonreí antes de apartar mis labios de los suyos.
- Espero que lo hayas disfrutado, Brennett - dije, sonriente.
- No te das una idea de cuanto - quiso volver a unir sus labios con los míos, pero aparté el rostro.
- Que bien - dije -. Porque fue la primera y la última vez, nene - le guiñé un ojo y me aparté de él.
Eric me miró como diciendo "no puedes estar haciendo esto en serio". Sonreí al empezar a caminar hacia la playa en dónde estaban todos, dejándolo en la roca del beso solo.
Yo dije: no saldré perdiendo de esta. Y cumplo mis promesas.