Me aclaré la garganta, pasándome una mano por el cabello, enviándomelo hacia atrás. Eric a mis espaldas estaba más que relajado, como si el hecho de que una de mis amigas nos hubiera encontrado besándonos no fuera gran cosa. Lenn caminó hacia nosotros con el ceño fruncido y una ceja enarcada. Internamente estaba rezando para que esto no se saliera de mis manos.
- Hey, hola - la saludé, de forma tensa.
Escuché una risita de parte de Brennett y le di un codazo en el estómago. Lenn se paró enfrente de ambos, con una mano en su cadera.
- Hola... - respondió mi amiga, dudosa -. Se estaban... - se aclaró la garganta -. Maldita sea, ¿Se estaban besando?
- No.
- Si.
Miré a Eric con rostro enojado, él simplemente sonrió inocente y se encogió de hombros, pasándose una mano por el cabello. El rostro de Lenn se iluminó con duda, elevando las cejas y pasando su lengua por sus labios.
Genial, me va a matar. Me va a matar. Al menos no moriré virgen, al menos en mi lápida podrá decir: "Esta chica se desvirgó antes de que su mejor amiga la matara".
- Es broma, ¿No? - la morena parecía bastante enojada. Me miró con cuchillos en los ojos -. ¿No te cansas de malditamente arruinar todo?
- ¿Qué? - dije, sin entender -. Fue solo un beso, Lenn, no es para tanto - puse los ojos en blanco -. ¿Por qué te molesta tanto?
- ¡Te estás metiendo con los dos! - gritó, al borde de un ataque de histeria. Fruncí el ceño -. ¿Te enrollaste con Zach y ahora te metes con Eric? No tienes códigos.
- Wow, wow, wow - elevé las manos -. Detente allí... - la miré confundida -. ¿Qué yo me enrollé con Zach? - le pregunté, sin poder creerlo.
- ¡Si!
- ¿Te metiste con mi hermano? - preguntó Eric, mirándome inquisitivo.
- ¡No! - bufé, refregando mi rostro con mis manos -. ¿Quién mierda te dijo eso?
- Yo... lo supuse - respondió, sin poder creerlo .
- ¿Y no podías hablar conmigo antes de sacar conclusiones? - dije de mala manera -. En mi vida me metería con Zach. Está bueno y todo pero... - me detuve y me quedé mirando a mi amiga con los ojos como platos -. No jodas... ¿Tienes algo con Zach? - el rostro de Lenn palideció ante mis palabras, y noté rápidamente que se puso nerviosa. Solté una carcajada, atónita.
- ¿Tienes algo con mi hermano? - a Eric parecía divertirle la situación.
- No es nada... - Lenn respondió nerviosa, pasando una mano por su cabello -. No estamos juntos. Nada pasó.
- Pero te gusta.
- Puede ser... - ladeó la cabeza -. Pero ese no es el punto. Ustedes dos qué onda, ¿Ahora andan o algo así? - solté un bufido, negando con la cabeza.
- Somos amigos - respondí.
- ¿Amigos que se besan? - ladeó la cabeza, sonriendo pícara. Quise darle un golpe por decir aquello enfrente de Brennett.
- No es nada... - respondí.
- Claro que es algo - Brennett sonrió, guiñándome un ojo.
- Maldita sea. Esto si que no me lo esperaba - Lenn soltó una carcajada y luego miró su celular e hizo una mueca -. Me tengo que ir. Pero me contarás sobre esto - me apuntó con un dedo antes de irse corriendo en dirección contraria a nosotros.
Suspiré aliviada, para mi suerte aún seguía viva y con todos los pelos en mi cabeza. No podía creer que Lenn pensara que yo tenía algo con Zach, y que para colmo me estaba enrollando con Eric a la vez. No soy tan zorra todavía, jamás me metería con dos hermanos.
>
Puse los ojos en blanco internamente por la voz de mi maldita consciencia. A veces la odiaba por tener tanta razón. De repente sentí los brazos de Eric rodear mi cintura, me sobresalté por la repentina muestra de afecto. Me miraba sonriendo de costado, con los ojos entrecerrados.
- ¿Claro que es algo? - lo miré confundida, repitiendo sus palabras de hace unos momentos -. ¿Y eso que significa?
- Que eres algo así como... mi chica - respondió simple, sonriendo. Puse los ojos en blanco ante sus palabras.
- ¿Tu chica? - pregunté, sarcástica, soltando una carcajada.
- Claro - ladeó la cabeza -. O bueno, algo así. - sus labios se posicionaron en la punta de mi nariz por unos segundos -. Sí tu quieres en algún momento podrías serlo.
- ¿Le dices eso a todas?
- Solo a las importantes.
- ¿Y ahora yo soy importante?
- Por supuesto - sonrió y yo negué con la cabeza, suspirando.
- Creo que estás delirando... - lo miré con los ojos entrecerrados.
- Val - empezó a decir -, tenemos buen sexo. Congeniamos en la cama y de vez en cuando también lo hacemos fuera de ella - contuvo una risa -. Yo no tengo un carácter fácil de llevar y tú tampoco eres para nada sencilla de tolerar - fruncí el ceño -. Pero podríamos trabajar en ello.
- No entiendo a lo que quieres llegar con todo esto. - admití, completamente confundida. ¿Estaba insinuando que quería algo... serio? Mi corazón se detuvo ante la idea.
- Podríamos intentar ser exclusivos, ¿no te parece? - encogió sus hombros -. No me refiero a formalizar, no pienses en eso - abrió los ojos como platos y elevó las manos a sus costados -. Es solo que... no quiero dejar de estar contigo - aclaró su garganta cuando lo miré sorprendida -... sexualmente hablando, claro.
- No sé si estoy lista para una relación... - mi tono de voz demostraba cuán confundida estaba. Él bufó revoleando los ojos.
- No estoy hablando de ningún tipo de relación - aclaró -. Yo actualmente solo me estoy acostando contigo - sus palabras me sorprendieron -. Regularmente - y su aclaración simplemente me hizo desinflar, más o menos -. Podríamos quedarnos así.
Me quedé en silencio intentando asimilar sus palabras.
- Estás diciendo que... ¿quieres que tenga sexo solamente contigo?
¿A caso ya no era consciente de que con la única persona con quien me acostaba era con él? ¿pensaba que me estaba acostando con otros chicos? ¿por eso me estaba pidiendo esa "exclusividad"?
- Claro.
Suspiré pesadamente.
Ese era uno de sus tantos intentos de demostrar que él podía conquistar a cualquiera, que podía tener a quien quisiera para él. En esos intentos estaba yo. Me ofrecía eso queriendo hacerme pensar que él también dejaría de estar con otras chicas, pero no era así. Definitivamente no era así. Porque él no quería estar solo conmigo, quería que yo esté solo con él. Quería poder presumir al respecto de que yo lo elegía a nadie más que a él.
- Yo no le pertenezco a nadie, Brennett - le recordé finalmente.
- A nadie más que a mi - me guiñó un ojo, en tono bromista.
- No, lo digo en serio - aparté sus brazos de mi cintura -. No sé que te hace creer que soy de tu propiedad o algo por el estilo. Pero yo no te pertenezco - llené de aire mis pulmones -. Así como estamos está bien. No intentes cambiar las cosas.
Vi un poco de decepción en su mirada, pero como era costumbre en él, desapareció casi al instante, siendo reemplazada por un semblante creído.
- Me alegra que seas tan independiente - colocó las manos en sus bolsillos -. Pero yo casi y ya me considero tuyo.
El aire en mis pulmones se estancó, y un pequeño nudo se formó en mi garganta. No entendía por qué esas palabras me habían afectado un poco, un poco demasiado. Jamás, en mi puta vida, habría creído que oiría a Eric Brennett decir palabras como aquellas, casi y me lo creí, pero esa sensación desapareció en cuanto una sonrisa burlona se posicionó en sus labios. Puse los ojos en blanco.
- Claro. Mío y de toda la mitad del instituto - respondí, sarcástica.
- Ya me conoces, Drake - se encogió de hombros -. Yo tampoco nunca perteneceré a nadie.
Bufé, di media vuelta y empecé a caminar hacia la heladería. Habían cosas, en la vida, que nunca cambiaban, y Eric era una de esas.
(...)
Bufé cansada, pasándome una mano por el cabello y acomodándolo a penas, por lo menos para que no pareciera un jodido nido de ratas. Otra vez lunes, otra vez la maldita rutina, otra vez las putas y estúpidas materias, y los putos y estúpidos estudiantes.
Seriamente estaba pensando en abandonar el instituto. La verdad, no era algo que me interesara demasiado, o que me divirtiera o me preocupara, era simplemente un jodido peso más en mis hombros, y no sé si yo me aburría demasiado rápido de todo, o de alguna manera ciertas cosas estaban empezando a tener poco interés en mi vida.
Claro, no abandonaría los estudios ni a palos, entendía que lo necesitaba para mi futuro y ser alguien en la vida, para poder tener mi propia casa, mi propia vida y no terminar cagándome de hambre debajo de un puente. Todo en esta vida era, a mi punto de vista, estúpido y aburrido. Hasta yo.
Mis pies pisaron la entrada del edificio, y tan pronto como lo hicieron sentí un brazo rodearme los hombros. Gregg me miraba con una sonrisa adormilada y tierna. Me dio un pequeño beso en la mejilla en forma de saludo.
- Todos llaman a esto un colegio, yo lo llamo dolor de huevos - solté una carcajada ante sus palabras -. Te extrañé ayer.
- Estuve ocupada durmiendo - le sonreí al abrir mi casillero, él se recostó por este.
- Yo estuve ocupado pensando en ti - me sonrió.
- Gregg... - dije en tono de advertencia. Me miró sin comprender -. ¿Qué quedamos en la playa? - le recordé con tono acusador, él puso los ojos en blanco y se cruzó de brazos como un niño pequeño.
- En realidad no quedamos en nada... - sonrió de costado.
- Entonces te lo digo ahora - cerré mi casillero -. No podemos seguir con esto.
- ¿Esto? - rió un poco -. Coquetear de vez en cuando no nos hará nada - me miró desde arriba, con una media sonrisa -. Y yo no me voy a alejar de ti solo porque crees estar confundida entre él y yo - sabía que se refería a Brennett -. De a poco, quizás muy de a poco, te dejarás al sentimiento, Val, créeme.
- Te creo - asentí lentamente con la cabeza.
El timbre sonó y Gregg me guiñó un ojo antes de irse corriendo a su clase. Recordé, para mi suerte, que la profesora de biología faltaría hoy, así que tenía toda una hora libre para, nuevamente, hacer nada de mi vida.
Me tiré en el piso del pasillo y recosté mi espalda contra los casilleros, desbloqueé mi celular y entré a w*****d, aplicación que me tenía completamente embobada, y seguí leyendo una de mis novelas favoritas hasta ahora.
De a poco pasaban los capítulos a mi cabeza le costaba procesar todo lo que le estaba pasando a Kelsey. Pero, tecnicamente, todo iba perfectamente bien en el mundo de supremacía en dónde Aaron amaba con todo su corazón a la chica. Todo estaba bien, absolutamente todo, hasta que el último capítulo rompió mi oscuro y frío corazón, y hasta admito que unas lágrimas derramé.
"No te amo, nunca te amé." Eso, señoras y señores era un golpe justo en los ovarios, ni siquiera en el corazón (bueno, un poco si) sino en los ovarios.
- ¿Val? - escuché la voz de Eric, y segundos después se sentó a mi lado. Guardé mi celular -. ¿Por qué lloras ahora? - preguntó, apenado, lo miré fulminante -. ¿Se acabó la pizza? ¿Otro m*****o de One Direction se fue del grupo?
>
- ¿Podrías sacar la cara de tu culo y darte cuenta que estoy destrozada? - pregunté triste exageradamente, sorbiendo por la nariz. Eric sonrió de costado, divertido -. Esto es lo que pasa - desbloqueé mi celular y le mostré la portada de la historia. Brennett frunció el ceño unos segundos y luego suspiró, mordiéndose el labio inferior y negando con la cabeza.
- ¿Te afectó el "No te amo, nunca te amé"? - preguntó, ladeando la cabeza y arrugando los labios. Casi grito por esas palabras.
- ¿Qué si me afectó? Estoy a punto de tener un derrame cerebral por esto, porque... - me detuve inmediatamente al darme cuenta de algo. Fruncí el ceño, confundida, y lo miré fijamente -. Espera, espera... ¿Has leído la historia?- pregunté, sin poder creerlo. Eric se encogió de hombros.
- Técnicamente - respondió -. Mi primita la leyó toda en unas vacaciones, y me contó de punta a punta toda la jodida historia - soltó una risita -. Ella lloró también - suspiré, pasando una mano por mi cabello.
>
- Pero, Val, ¿Te digo algo? - asentí -. Él sí la ama - sonreí triste y Eric me miró fijamente -. Solamente que no supo como pelear contra el sentimiento de amor, no sé si entiendes - lo miraba fijamente -. Porque hay veces que, cuando no has amado a nadie en toda tu vida, el empezar a sentirlo es algo... fuerte. Seguramente él se asustó de eso - clavó sus ojos en los míos -. Yo también estaría asustado.
No podía creer en absoluto lo que mis oídos estaban escuchando. Era la primera vez que presenciaba un acto fuera de idiotez de parte de Eric. Era la primera vez que él, en sí, pensaba con algo más que no fuera su pene, y me sorprendieron sus palabras, porque de verdad que las encontré algo profundas.
>
Solté una pequeña risita luego de unos segundos, apartando la mirada. Escuché a Eric suspirar, y segundos después rodeó uno de sus brazos en mis hombros, acercándome a él.
- Pero tranquila, nena - dijo -. Prometo que voy a estar aquí para escucharte hablar de todos tus personajes literarios favoritos. Voy a escuchar cada una de las críticas que tengas en contra de ellos, también cuando odies a la principal por ser tan tonta, y con mucho gusto te escucharé gritar de emoción cuando él diga algo tierno - no podía evitar sonreír -. Y, si alguna vez algún libro no termina como lo esperabas, y tu corazón se rompe... Bueno, también estaré aquí para ayudarte a sanar ese corazón roto.
No podía respirar. Sentía que el aire no podía ingresar a mi cuerpo, que mis rodillas tamblaban y que esa sonrisa no podía despegarse de mi rostro. Eric, sonreía casi genuinamente. No de esas sonrisas de costado coquetas que siempre me dedicaba, era una sonrisa muy diferente. Sentí que significaba algo, que decía algo, pero no sabía qué.
>
- Bueno, a lo que vine - dijo pasando una mano por su cabello. Me miró, sonriente. Me agradaba cuando estaba de buen humor -. ¿Salimos?
- ¿Qué? - me tardé unos segundos en responder aquella simple pregunta, mi cerebro estaba más lento de lo normal y aquello me ponía nerviosa. Eric soltó una risita.
- Que si quieres salir conmigo. - repitió, pronunciando lenta y perfectamente todas las palabras.
- ¿En una cita?
- Supongo... - sonrió encogiéndose de hombros -. ¿Entonces?
>
Ahg, Eric Brennett, te detesto.
- ¿Cuándo? - pregunté accediendo y sonrió.
- Te busco esta noche a las siete - se puso de pie, se acomodó la ropa y se colocó de cuclillas muy cerca de mi rostro -. Ponte algo apretado, nena - me guiñó un ojo y luego plantó sus labios en los míos por unos segundos, lo cual me dejó atónita.
>