En Halvard

1769 Palabras

— ¡Buenos días, mi niña! Su voz me provocó deseos de no moverme. —Sarbelia deberías dejarme dormir un poco más. —Cuanto quisiera mi niña, pero su padre quiere verla, todos la esperan en el comedor. ¿Comedor? Repetí para mis adentros ¿Cómo habían logrado tener provisiones?  Me puse de pie. —Sarbelia, ¿cómo es posible? —Su padre también trajo provisiones con la servidumbre, hace unos instantes llegaron más soldados parecen ser de la Costa Este, su padre quiere que esté con ellos para ir ayudar en el pueblo. Al parecer no tenía opción. —De acuerdo.  Me ayudó a vestirme y a peinarme. Ambas salimos como flechas hacia el comedor. Todos estaban allí, al verme ingresar los presentes mostraron una reverencia poniéndose de pie.  —Buenos días querida, toma asiento por favor. —Buenos días

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR