Estaba sola en la gigantesca habitación. Me senté sobre la cama observando todo a mi alrededor, parecía un sueño haber dormido a la intemperie y haber conocido con mis propios ojos guerreros, ninfas, una flor mágica, una bruja loca, un hechicero atractivo, muchos paisajes, pueblos, el inmenso mar; entre otras tantas cosas que nunca podría borrar de mi mente y menos de mi corazón. Una vez más me hallaba acorralada, encerrada como una prisionera; en una jaula lujosa pero presa como durante toda mi triste vida. Nunca fui consciente de ello, hasta que conocí parte de la libertad. Indudablemente el deseo de Jon recaía en que aprendiera a valorar lo que había tenido sin esfuerzo alguno durante toda mi vida, lo había conseguido, aprendí la lección. Me puse de pie, contemplando todo, detalle a

