Narra Mariel. Despierto poco a poco, miro a mi alrededor y me doy cuenta que estoy en la habitación del hotel. Me siento en la cama y me mareo, maldito dolor de cabeza — ¿cómo diablos llegue aquí? — me pregunto a mi misma. Vagos recuerdos llegan a mi — dios, dime que yo no le dije todo eso — digo, al recordar todo lo que dije anoche. Siento mis mejillas arder, de solo recordar. Escucho como la puerta del baño es abierta y veo salir a Alexander. Trae una toalla rodeando su cintura, verlo así me hace tragar grueso, pues por fin puedo apreciar su cuerpo, debo decir que parece un verdadero dios griego, con esos abdominales muy bien marcados y sus brazos fuertes y musculosos, dios se me antoja tocar esos hermosos cuadritos que se le marcan, sacudo mi cabeza, y siento arder más mis mej

