-Javier – le sonreí al verlo y él hizo lo mismo al ver que yo también lo había reconocido.
- Realmente me ha tomado por sorpresa verla aquí, no sabía que trabajaba aquí en el teatro.
El simple hecho de saber que él me había visto actuar me hizo sentir nerviosa, ni siquiera estaba ya en escena actuando, pero ahora mismo me sentía como si estuviera frente al escenario actuando. Lo más irónico de todo es que no me sentiría para nada nerviosa si actuara frente a mil personas, pero si todas esas personas desaparecieran y solo quedara él realmente me haría sentir muy nerviosa.
-Pensé que toda esa información ya la tenía el banco – dije en tono de broma y él se rio un poco.
- Si, aunque no he llegado a leer toda esa información. Mis superiores son bastantes quisquillosos con la información privada de sus clientes.
- Mm, creo que ahora ya siento que mi dinero está más seguro.
- Iré por el auto – dijo el otro hombre quien nos había tomado las fotos – Un gusto conocerla señorita – me dijo como despedida antes de irse.
- ¿Le ha gustado la función? – le pregunté.
- Debo admitir que esta es mi primera vez visitando un teatro y he quedado bastante satisfecho, me encantaría regresar.
- Es bienvenido cuando usted quiera.
En ese momento vi como el auto de Alex se estacionaba en frente de la acera y Susan iba a este para subirse.
-Ya han venido por mí. Espero que le haya gustado la función como para regresar otra vez.
- A mí también me gustaría volver a verla – me dijo y en ese momento sentí como mis mejillas se empezaban a calentar de lo sonrojada que me había puesto.
- Buenas noches, Javier – le dije despidiéndome, estaba a punto de darme la vuelta cuando él volvió a hablar.
- Cristina… ¿Podría tener su número?... – me dijo y yo me di la vuelta para verlo.
Me acerqué un poco a él y le dicté mi número de celular mientras él lo escribía en su celular, después de eso me volví a despedir de él.
-Buenas noches, Cristina.
Después de eso caminé hasta el carro en donde me esperaban mis amigos, en cuanto me subí Alex aceleró y nos fuimos del teatro, miré hacia la parte de atrás y vi como Javier pocos segundos después también se subía a una camioneta y se iba por otro camino.
-Vaya, vaya, ¿Pero de que me he perdido allí? – dijo Alex viéndome con una gran sonrisa a través del retrovisor.
-Eso mismo me llevo preguntándome yo, estábamos felizmente tomándonos unas fotos cuando ha aparecido ese hombre y ha parecido como si todos los demás hubiéramos desaparecido y solo se hubieran quedado ustedes dos.
- Ay, no es para tanto – le dije riendo un poco.
- Solo lo he visto unos minutos, pero ambos estaban muy embobados viéndose – agregó Alex - ¿Quién es? Parece que ya lo conocías.
- Sí… Nos conocimos en el banco.
- ¡No me digas que es el hombre guapísimo del banco del que me hablaste! – dijo Susan muy emocionada.
- Sí.
Susan empezó a gritar emocionada y Alex solo empezó a reírse por la actitud infantil de Susan.
- ¿De qué hombre hablan y por qué no se nada todavía? – preguntó Alex mirándome con el ceño fruncido a través del retrovisor.
Alex no sabía nada de esa historia porque eso justamente sucedió debido a su carro porque lo chocamos, de no haber sido porque nos chocaron su carro, yo nunca habría ido al banco ese día y hubiera puesto esa queja y entonces probablemente no hubiera conocido a Javier.
Cuando llegamos al bar nos justamos con los demás y cuando nos quedó tiempo les conté mejor la historia a ellos dos, ambos empezaron a bromear conmigo diciéndome que esto ya era cosa del destino y seguramente nos volveríamos a reencontrar.
[…]
Pov: Javier Huxley.
-Su hermana ha hablado mientras estábamos fuera del teatro – me dijo John mientras conducía.
- Seguramente fue para recordarme sobre la cena con nuestros padres.
- Creo que sí – agrego John.
Ambos seguimos en silencio, yo iba viendo mi celular hasta que John aclaro su garganta y habló.
- ¿Usted conocía a la señorita que estaba fuera del teatro? – me preguntó curioso y yo me reí.
- ¿Por qué tanta curiosidad de repente?
- Bueno. No es que quiera decir que no tiene amigos, pero normalmente no saluda a alguien con tanta… Alegría.
- ¿Recuerdas el día que fuimos al banco de sorpresa y leí todas las quejas del banco? – le pregunté y él asintió – Resulta que ella era una de las personas que había escrito una queja, la gerente del banco ya se había dado cuenta del inconveniente que había tenido ella y le envió una carta como disculpa unos días citándola a visitar el banco el día que ella pudiera para tener una explicación de lo sucedido en persona. Casualmente Cristina llegó al día siguiente que yo leí su queja entonces decidí hacerme cargo yo mismo de su caso ya que la gerente estaba arreglando otro problema que se había presentado ese día.
-Nadie esperaba su llegada al banco ese día, todos estaban muy asustados de verlo allí.
- No le dijo porque había llegado realmente ese día al teatro ¿Verdad?
- No, me sorprendí tanto de verla allí actuando. No sabía que justamente trabaja en el teatro que queremos comprar.
- Es mi percepción o ¿También le ha gustado volver a reencontrársela?
- Creo que si me ha gustado volver a verla.
Unos minutos después llegamos a la casa de mis padres, en el estacionamiento ya estaba el auto de Lucy, así que seguramente ahora mis padres y mi hermana me reprocharían juntos mi falta de puntualidad. Aunque todo está justificado, después de meses tratando de negociar con la dueña del teatro finalmente he podido llegar a un acuerdo y ella acepto mi propuesta para que finalmente venda el teatro y así poder demoler el lugar para hacer otro banco allí.
Toda mi familia conocía a John de hecho lo veían casi como si formara parte de la familia, tres generaciones de su familia ya habían trabajado para mi familia así que existía una gran confianza. John y yo habíamos sido grandes amigos desde que éramos pequeños, se suponía que él solamente trabajaría conmigo como guardaespaldas, pero mis padres lo ayudaron para que él también fuera a la universidad y cuando se graduó finalmente se terminó convirtiendo en mi asistente.
En todos estos años trabajando en la empresa y con John a mi lado como asistente me he ahorrado bastantes problemas laborales, muchos de los hombres de la empresas terminan saliendo con sus asistentes y toda su vida privada termina saliendo a la luz y son despedidos, como futuro director general del banco no puedo cometer un error como ese, por eso decidí que John fuera mi asistente.
- ¿Cuánto apostamos a que Lucy es la primera es reprocharme por llegar tarde? – le dije a John mientras caminábamos hacia el interior de la casa.
- Creo que tu padre será el primero – me dijo riendo.
- Si también – hice una mueca.
Atravesamos todo el pasillo que llegaba a la cocina, y cuando entramos al comedor allí estaban mis padres hablando felizmente con mi hermana. Lucy era solamente un año menor que yo, pero era la consentida de mi papá, podría hundir toda la empresa, pero jamás la reprocharía por ser la pequeña de la casa.
-Buenas noches, disculpen la demora.
John y yo saludamos a todos en la mesa y después nos sentamos, finalmente empezaron a servir la comida.
-He hablado con la junta directiva sobre mi retirada y nombrarte a ti director general de la empresa – dijo mi padre y yo asentí mientras tomaba un sorbo de champagne – No les ha agradado la idea de nombrarte a ti director del banco.
Yo me reí al escuchar eso.
-Como iba a gustarles, cada inversionista quiere nombrar a su propio hijo como el siguiente director de la empresa.
- El nombre de Stephen suena mucho como posible sucesor.
- ¿Stephen? ¿El mismo Stephen que casi deja en la quiebra la empresa de su padre? – preguntó Lucy haciendo que ambos riéramos.
- Ese Stephen – aceptó mi padre con media sonrisa – Casi la mitad de la junta está de acuerdo con que él sea el sucesor por el poder de familias y estabilidad.
- En resumen, solamente porque está casado ¿Cierto? – agregó Lucy y mi padre asintió - ¿Están insinuando que Javier debe casarse para que la junta directiva lo acepte como CEO?
-En resumen, si – terminó mi padre y todos nos quedamos en silencio.
- Podría casarme después de ser director – le dije a mi papá – Eso fue lo que sucedió contigo y mamá.
- Las cosas eran diferentes, nuestros padres eran los mayores accionistas de la empresa en ese entonces, en cambio ahora la segunda familia con mayores acciones de la empresa son los Vermont y dudo mucho que quieras casarte con Stephen – dijo mi madre bromeando, haciendo que todos rieran.
- En efecto madre, no me casaré con Stephen – agregue riendo.
- Puedes casarte con Mini, su familia es rica y ella ha estado enamorada de ti desde que iban a la universidad.
Mini se podría decir que es la mejor amiga de Lucy, desde hace mucho tiempo no es un misterio que ella ha estado enamorada de mí, realmente es una chica muy linda, solamente es un año menor que yo, la conozco desde hace unos quince años, pero en todos estos años jamás he sentido nada por ella y no creo que casándonos las cosas cambien.
- ¿Y si hablo yo mismo con la junta directiva? – pregunté, pero mi padre negó con la cabeza.
- Si haces eso, Stephen ira corriendo a presentarse a la junta directiva y lo aceptaran más rápido a él que a ti.
- No quiero que sientas presión hijo, pero por más de 50 años nuestra familia ha tomado la presidencia de la empresa, y ahora estamos a punto de perderla frente los enemigos de siempre de nuestra familia. Si quieres tomar la presidencia debes casarte.
-Que irónico, tantos años estudiando y preparándote para ser el director para que ahora te digan que no puedes ser el director solamente porque no tienes una esposa – dijo Lucy riendo - ¿Sabes que es lo peor? Pasas tan ocupado en el trabajo que seguramente no has encontrado ninguna mujer y al final terminaras tragándote tu orgullo y tendrás que proponerle matrimonio a Mini.
Al escuchar el nombre de Mini hasta mi padre empezó a toser, ni siquiera a él le agradaba ella.
-No le digas eso a Javier, seguramente hay alguna señorita por allí – dijo mi madre mirándome con una sonrisa cómplice.
- Javier el matrimonio no es problema, puedo organizar citas a ciegas con las hijas de alguno de mis amigos…- lo interrumpí.
- Gracias por tu generosa propuesta, ya he tenido muchas citas a ciegas antes organizada por ambos – dije refiriéndome a mis dos padres.
- ¿Entonces renunciaras a la presidencia? – me preguntó Lucy incrédula - ¡Por favor solo tienes que casarte con alguien y ya!
- No renunciaré – respondí seguro.
- ¿Te casaras con Mini? – me preguntó con una sonrisa burlona.
- Lo que quiero decir es que no necesito que ninguno de ustedes organice más citas a ciegas, actúan como si yo fuera un Monge que nunca ha estado con ninguna mujer – dije haciendo John se riera.
- ¿Entonces tienes novia? – preguntó Lucy alzando una ceja.
- Sí – respondí y toda la mesa se quedó en completo silencio.
- ¿Qué? – dijeron todos al unisonó menos John quien mejor decidió llenarse la boca de comida para que no empezaran a interrogarlo a él preguntándole si era verdad.
- Si, ¿Realmente pensaban que parezco un Monge? – les dije riendo.
Trate de sonar lo más seguro posible para que no supieran con yo mismo me estaba hundiendo en una gran mentira. Si no invento que tengo alguna novia empezaran a organizar miles de citas a ciegas y no se detendrán hasta que elija una mujer para casarme.
- ¿Quién es esa chica? ¿Por qué nunca nos la has presentado? – preguntó mi mamá con una gran sonrisa emocionada.
-Hemos decidido llevar una relación bastante privada.
- No te creo – dijo Lucy entrecerrando los ojos - ¿Es cierto John? – le preguntó viéndolo amenazante, John ni siquiera podía hablar de tanta comida que se había metido a la boca para evitar hablar.
- Se llama Cristina – dije antes de que John hablara, él empezó a toser al escuchar ese nombre, tomó un vaso con agua para evitar ahogarse.
- ¿John? ¿Es cierto? – le preguntó mi padre.
Las manos me estaban sudando tanto esperando que John pudiera inventarse cualquier cosa para que nos creyeran.
- Sí – habló John cuando no tuvo nada de comida en su boca – De hecho, por eso nos retrasamos un poco ahora, Javier y su novia fueron a una función en el teatro.
Mis padres me miraron sorprendidos, realmente confiaban más en la palabra de John que la mía.
- ¿Entonces por qué nos alteramos tanto? ¡Tráela para que la conozcamos y proponle matrimonio de una sola vez!
Toda la charla en la cena se trató sobre mi novia y los preparativos para una cena para que mi familia la conociera y así después le propusiera matrimonio a ella. Mientras mis padres festejaban que nuestra familia tendría la presidencia por una generación más yo no sabía qué hacer con esta gran mentira que había inventado en menos de diez minutos.
Después de la cena John y yo nos despedimos de mi familia y salimos de la casa. De camino a mi casa mi mente no dejaba de preguntarse qué diablos iba a hacer.