Capítulo 3: “Una simple casualidad”

2633 Palabras
1 mes después. -Creo que sería mejor que en esta escena me dieras una cachetada – me dijo Henry y yo lo miré incrédula. - ¿Qué? – le dije casi al mismo tiempo que todos los demás que estaban en el escenario con nosotros empezaban a reírse por la propuesta de Henry. - Krogstad es un hijo de puta por amenazar tanto a Nora, creo que se lo merece. Esta semana hemos estado ensayando para la nueva obra que dramatizaremos mañana, a pesar de que la gente amaba ver Romeo y Julieta esa es una obra que hemos presentado tantas veces que hasta he empezado a soñar con mis diálogos de esa obra, entre todo el equipo de actores llegamos a la conclusión de dramatizar: Casa de muñecas. -Podría pasar rozando mi mano por tu mejilla y tu solamente mueves tu cabeza hacia atrás para que no… - Henry negó con la cabeza. - Quiero que me golpees de verdad – miré su rostro y él realmente hablaba en serio, no había ni una pizca de burla en su rostro. Miré a Susan por encima del hombro de Henry y ella estaba escondiendo una sonrisa burlona, al darse cuenta de que la miraba se encogió de hombros y movió sus labios susurrando: Hazlo. Una vez más volvimos a iniciar nuestro ensayo, al llegar a la escena de la discusión con Henry él se acercó amenazante a mí y fue allí donde aproveche y le di la cachetada haciendo que el sonido de mi palma chocando con su mejilla resonara en todo el teatro, Henry y yo nos miramos con el ceño fruncido siguiendo nuestro el papel de nuestros personajes hasta que escuchamos unos aplausos al fondo del teatro, ambos miramos al fondo donde estaba Alicia sentada en una de la butacas viéndonos satisfecha. -Me gusta, realmente disfrute de esta escena – ella se paró y empezó a acercarse a nosotros. Todos estábamos un poco sorprendidos de verla aquí y más a estas horas, a ella no le gusta venir al teatro por las mañanas porque es cuando las personas del banco más veces vienen buscándola a ella para hacerle la misma oferta de siempre. -Quiero ver esa misma energía mañana, tendremos visitas – nos dijo Alicia. - ¿Vendrá alguien importante? – preguntó Alex. Casi inmediatamente Susan lo golpeo disimuladamente porque su pregunta había sido un tanto precipitada. -Se podría decir que sí – todos la mirábamos como esperando que nos revelara quienes serian esas visitas, pero ella ya no dijo nada - Mientras ensayaban han venido las personas del banco a hablar conmigo, dijeron que realmente les interesa comprar este lugar. -Lo mismo de siempre – agregó Lily. Ella era una de las nuevas integrantes del equipo de actores, aunque en realidad es la hija de Alicia así que por ende puede hacer lo que quiera en el trabajo de su mamá. Realmente solo hablo con Lily cuando es necesario y siempre lo hago con mucho respeto por ser la hija de mi jefa, pero en realidad creo que a nadie le agrada ella, casi siempre para las obras quiere ser siempre la protagonista y cuando la hemos dejado ser la protagonista de la historia casi siempre olvida sus líneas o no se lleva bien con los otros actores que tienen personajes secundarios. En el caso de esta obra, elegir a la protagonista fue un gran reto, todos estaban de acuerdo en que yo fuera la protagonista, pero Lily quería ser el personaje principal casi que a la fuerza. Al final Susan le ofreció su papel el cual es la mejor amiga de la protagonista y uno bastante importante en la trama, al final de tanto insistir terminó aceptando un personaje secundario. Unos treinta minutos después terminamos el ensayo, me despedí de todos y salí de allí lo más rápido posible para ir a la floristería. […] 1 día después. Faltaba una media hora o quizás menos para que la función iniciara y yo todavía no había terminado de arreglar mi cabello, debía llevar el pelo recogido como típicamente se utilizaba en el siglo XIX en el cual estaba ambientada la obra. - ¿Qué haces Cristina? – me preguntó Susan un tanto sorprendida al ver que todavía no estaba lista. - No sé quién del equipo de vestuario había perdido mi vestido y apenas lo acabo de encontrar – mientras le contaba ajustaba mi corsé un poco desesperada, ella se me acercó por la espalda y me ayudó a ajustar mi corsé. - Gracias – le dije una vez tuve el corsé puesto. Sin más Susan empezó a tomar mi vestuario y siguió ayudándome a vestirme, después me senté y ella empezó a arreglar mi cabello y por último me ayudo a maquillarme. Cuando el teatro todavía estaba en su época de oro, Alicia contrataba personas que nos ayudaban a los actores con los cambios de ropa y maquillaje, pero ahora entre nosotros debemos ayudarnos. - ¿Rosa o rojo? – me preguntó sacando dos labiales. - Rojo – le señale el labial y ella asintió, guardó el otro labial y empezó a maquillar mis labios con el rojo. - Ya ves, ya estas lista. ¿Gracias a quién? A mi – empezó a exaltar su nombre bromeando y yo la miré con una gran sonrisa a través del espejo. - Gracias Susan. - Ya es hora Cristina, vamos – Henry se asomó a la puerta del camerino tapando sus ojos con una mano. De una cosa si estaba segura, todos los actores hombres que trabajan aquí siempre han sido muy respetuosos con nosotras a la hora de entrar a nuestros camerinos donde ellos saben que nos vestimos. -Ya voy – me paré y me miré por última vez en el espejo. Susan por último me ayudo a acomodarme un sombrero que era parte de mi vestimenta, era un clásico sombrero para mujer de esa época, pesaba un poco más de lo que parecía y para que no se me cayera en medio de la dramatización Susan me metió unos ganchitos pequeños en el cabello para sostenerlo. Después ambas nos fuimos detrás del escenario para esperar que el telón fuera abierto y esperáramos nuestro turno para salir a escena. - ¿Sabes cuantos vinieron hoy? – me preguntó Alex mientras rozaba con sus dedos la barba falsa que llevaba puesta. - Ni siquiera me quedó tiempo de ver a través del telón cuantas personas habían venido. - A mí tampoco, vine un poco tarde. - Han venido varias personas, la última vez que me acerqué a ver en el telón solamente estaban vacíos los asientos de atrás – nos dijo Eli detrás de nosotros en susurro. - ¿Varias personas? – preguntó Alex - ¿Se habrán confundido pensando que este es el cine o Alicia les regalo entradas a todos los que iban caminando en la calle? – dijo haciendo que me riera un poco. - Cállate – lo golpeo Susan y le señalo disimuladamente que detrás de Eli estaba Lily casi escuchando todo. - Mierda, mejor me callo – se dio la vuelta para ya no distraerse más. Las primeras que salíamos éramos Susan y yo, ella en la obra era la encargada de hacer la limpieza de la casa, ambas entramos con algunos regalos de navidad que son para mis hijos. Después de eso entra Alex quien en este caso es mi esposo. Una vez salí al escenario tal y como había dicho Eli todo el teatro estaba lleno, aunque en realidad eso ya no era un gran problema para mí, había perdido el miedo de actuar ante tantas personas desde hace mucho tiempo. Por las visitas que había mencionado Alicia, todos habíamos acordado a actuar lo mejor posible, no sabíamos si podía ser algún asistente de un director de cine que andaban como busca talentos, de hecho, eso es más normal de lo que parece, varios de los grandes actores de la actualidad fueron descubiertos de esa forma. Aunque a pesar de que es bastante común, todavía no ha venido una personalidad tan importante a este teatro buscando actores nuevos. Cuando se llegó la escena con Henry, él hizo el mismo movimiento amenazante hacia mí y yo lo golpeé quizás hasta con más fuerza, pude escuchar los murmullos de las personas bastante sorprendidas por mi golpe, Henry siguió en su papel de malo y sin renegar por mi golpe dijo las mismas líneas amenazándome y después salió de escena. En la última escena tengo una pequeña discusión con mi esposo, tomo mis maletas y me voy de casa dejando a mi esposo triste, y allí termina nuestra obra. Una vez terminó nuestra actuación escuchamos los aplausos de las personas, todos los actores salimos nuevamente e hicimos un saludo de cortesía mientras nos tomábamos todos de las manos y después de eso se volvió a cerrar el telón. -Henry lo siento si te golpee demasiado fuerte, me deje llevar por la tensión en el ambiente – le dije y él solo se empezó a reír. - Si, ya veo que te emocionaste demasiado – me dijo riendo – No te preocupes estoy bien, estuviste bien. - Gracias, igualmente – le dije. Me acerqué al telón nuevamente y miré como todas las personas empezaban a abandonar el lugar, a lo lejos vi a Alicia hablando con un grupo de hombres, intenté ver sus caras para ver si había algún director o alguien famoso, pero en eso llegó Susan y cerré el telón. - ¿Te iras a casa? Eli nos está invitando a todos a que vayamos a un nuevo club que han abierto a un par de calles de aquí ¿Vamos? Mañana no teníamos ensayo por la mañana así que no era una mala idea salir hoy por la noche. -Vamos a quitarnos esta ropa antes de que se vayan los demás – le dije y ambas salimos corriendo al camerino que compartíamos Susa, Eli y yo. Al entrar al camerino Eli ya estaba adentro y ya se había quitado todo el vestuario, solamente lo estaba acomodando para devolverlo. -Cristina tu vestido no se había perdido, Lily lo había “confundido” con su vestuario y ella misma lo devolvió al equipo de vestimenta y por eso se retrasaron al darte tu ropa – me dijo alzando sus cejas con un poco de malicia. Después de eso Eli salió del camerino, Susan y yo nos quedamos viendo, analizando lo que Eli acababa de decir. -Si realmente sucedió eso ¿No crees que fue un poco infantil de su parte? Por Dios, no estamos en High School Musical – dijo haciendo que ambas nos empezáramos a reír. Después de habernos quitado el vestuario, nos pusimos nuestra ropa normal y ambas fuimos a devolver el vestuario, allí el equipo de vestimenta se disculpó conmigo y confirmaron lo que Eli nos había dicho unos minutos atrás. Eli nos había dicho que nos reuniéramos todos en el bar, Alex se había ofrecido a llevarnos en su auto a Susan y a mí por si alguna de las dos nos emborrachábamos, según él: sería nuestro ángel guardián de esta noche. Mientras lo esperábamos en la entrada del teatro, Susan no dejaba de tomar fotos y subir historias a sus r************* . Susan varios seguidores en i********:, tiene más de 100,000, de hecho, varias marcas ya se han contactado con ella para hacerles publicidad. -Por Dios sonríe Cristina, parece como si te estuviera obligando a sonreír – me dijo mientras escogía otro filtro para la foto de su historia. - ¿Es que para que quieres que sonría si ni siquiera publicas la foto? – le dije y ella se rio. - Es que no me gustaba como salía en las otras fotos… Vamos, esta es la última foto, lo prometo – hizo un puchero y yo sonreí a la cámara y ella tomó la foto. Susan empezó a analizar tanto la foto que sabía que estaba a punto de eliminarla también. - ¡Solo publica y ya la foto! – le dije tratando de arrebatarle el celular. - ¡No me gusta! – me dijo riendo mientras levantaba el celular para que yo no lo alcanzara, de por si ella es un poco más alta que yo y ahora con esos altos tacones que lleva puestos es casi imposible para mi alcanzarla a menos que me subiera a su espalda – Una más, lo prometo – me dijo y yo solo rodé los ojos. - No. - ¡Cristina! – empezó a hacer un berrinche como si fuera niña pequeña y yo solamente me cruce de brazos dispuesta a ignorarla y desear que Alex se apresurara con el auto para que nos fuéramos de aquí. La gente nos miraba con un poco de burla por el espectáculo que estaba dando Susan, sabía que no se detendría hasta que nos tomáramos otra foto. -Está bien, toma la maldita foto – le dije y ella apretó sus labios para ocultar su sonrisa burlona. - No me gusta como sale cuando yo la tomo, así que le diré a alguien que nos la tome – se quedó parada viendo a las personas que pasaban a nuestro lado esperando a alguien amigable para que nos tomara la foto. Empecé a desesperarme al ver que ella no le decía a cualquier persona, entonces saqué mi celular y me acerqué al hombre que iba saliendo del teatro. -Disculpe, ¿Podría tomarnos una foto a mi amiga y a mí? – me acerqué tan abruptamente que el hombre se quedó sorprendido por unos segundos, pero después asintió con la cabeza. Me acerqué a Susan y la tomé del brazo con fuerza a propósito para que le doliera, solo escuche su risa ahogada mientras sonreía a la cámara. El hombre no nos tomaba la foto todavía porque había varias personas pasando en ese momento. - ¿Esta guapo no crees? – me susurro mientras seguía sonriendo. - Solo sonríe – le dije mientras trataba de hacer la sonrisa más natural. - 1, 2 y 3 – nos dijo el hombre antes de tomar la foto. Estaba a punto de separarme de Susan cuando ella me jalo del brazo. - ¿Puede tomar otra foto? Creo que cerré los ojos – le dijo Susan al hombre, él solo se rio un poco y asintió con la cabeza. - Te pasas Susan – le dije con disimulo mientras podía ver su sonrisa con burla. - Solo sonríe – dijo citando mis palabras. El hombre no tomaba las fotos por las personas que se cruzaban, después de unos pocos segundos volvió a contar hasta 3 y tomó la foto. -Creo que quedó bien – nos dijo con una sonrisa. - Si, quedó perfecta – le respondí antes de que a Susan se le ocurriera pedirle otra. Me acerqué al hombre para que me devolviera el celular. - ¿John hiciste la reservación en…? – casi al mismo tiempo que escuché su voz levanté la vista para agradecerle al hombre que nos había tomado la foto, pero en fue allí donde me di cuenta de que la voz de la persona que había hablado era Javier. Javier miró a su amigo y después me miró a mí y sus ojos se abrieron con un poco de sorpresa. -Gracias – le dije al hombre que todavía sostenía mi celular. Realmente no quería pasar un momento incomodo mirando a Javier como una acosadora esperando que él recordara mi nombre, él habla con muchas personas en el banco como para recordar mi nombre, estaba a punto de darme la vuelta para regresar con Susan cuando lo escuché hablar nuevamente. - ¿Cristina? – pronunció mi nombre Javier a tan solo unos metros de distancia de mí.
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