Capítulo 4

1543 Palabras
Era Lunes y debía ir a clases. Me levanté sin ganas de nada, mis ojos reclamaban sueño a borbotones. Me había quedado despierta hasta tarde, gracias a el episodio fantástico, del día de ayer. Como siempre, puntual, había llegado el chofer de la familia, a buscarme: Carlos. Un hombre de familia lejana, que era muy trabajador y exigente consigo mismo. Observaba el cristal con esfuerzo, a penas y podía mantener los ojos abiertos. Noté su mirada en mí por el retrovisor. Decidí devolverle la mirada y sonreír. No quería ser maleducada. Sabía que era una buena persona. Él me guiñó. Al llegar, Jess estaba esperándome sentada en un banquito de afuera. Su cabello celeste, resaltaba por toda el Instituto. Era imposible no verle, o identificarle. —¿Y esa cara? — La tengo desde que nací ¿No te habías dado cuenta? — Nos adentramos hacia los casilleros, y todos los estudiantes ya colapsaban la entrada. — ¡Que humor, cielo santo! —Sonreí —Santiago llegó ayer de España. —¿ Y...? — Soltó alargando la letra con interrogación, para que continuara — Y se metió en mi casa a hurtadillas en la madrugada. —El por qué entonces de esa cara y ese humor. No haz dormido nada mi chiquilla. Rode los ojos. — Ella rió.— ¿Cómo fue? Me encogí de hombros. —Lindo, supongo...Me gustó verle, mucho en realidad. Le extrañaba sin darme cuenta. —¿Ya le diste el terosito? Y al decirlo, varios rostros de estudiantes, se fijaron en mí. Genial. Le fulminé con la mirada. —¿Qué? — Podías buscar un megáfono, o publicarlo en r************* , fuera sido mejor. —Si quieres voy y... —Jess. —Le interrumpí. —¿Sí? — Hizo un puchero y mis ojos rodaron. —Busca tus libros y no me hagas enojar. —Abrió, el casillero y sus ojos me miraron con diversión. — ¿Qué dices? Si soy un ángel. —No sé de dónde. — Respondí, y tras eso cerró el casillero detrás de ella, encogiéndose de hombros. —Eres una amargada. Y lo era, pero ella era una loca sin remedio. Nos dirigimos hacia el salón, varias personas habían llegado ya, ocupando los puestos de adelante, y nos aproximamos hacia atrás resignadas. No es que me encantase estudiar, pero sí lo necesitaba. Mis padres me matarían sí reprobase, sería un deshonor para la familia, ellos habían sido tan exitosos, que ahora, sentía que les debía algo, que debía ser mejor. Y eso me disgustaba en sobremanera. Quería tener una vida normal, con padres comunes, sin tanto rollo y escándalo. Simplemente vivir cómodamente con lo necesario, sin tantos lujos y extravagancias. Correr de un lugar a otro para sobrevivir, por cuestiones de seguridad había ocasionado sin fines de traumas en mi niñez. Nunca podía atarme a nada, amistades, familiares, lugares, todo era efímero. Nada duraba en mi vida y por ello la mayoría del tiempo me la vivía de solitaria. Sin embargo algo cambió a los 14 años, mis padres ya no contaban con la misma juventud y salud que antes, por lo tanto decidieron vivir en una de las residencias más seguras de los Ángeles. Por supuesto todo era relativo. Nada podía ser 100% perfecto, pero para llevar dos años en la misma ciudad, nos iba bastante bien la verdad. De pronto algo interrumpió mis pensamientos, levanté la mirada con curiosidad, al notar un rostro nuevo. Ojos color esmeralda me devolvieron la mirada. Me repasaron, como si de un extraterrestre se tratase. Pasé saliva, y miré al suelo. Algo en la intensidad de sus ojos, me había llenado de nerviosismo. ¿Qué le pasaba? Pasó al lado de mí, con cierto conflicto y noté la calidez luego, pegar en mi espalda, estaba detrás de mí. ¿No podía sentarse en otro lugar? Jodeeer... El profesor entró, y mis nervios seguían de punta. —Buenos días. — Alzó la voz para todos. Y agradecí, por primera vez estar viendo clase. Así podía distraerme de los pensamientos y las cosas que inventaba en mi mente. // Había llegado la hora libre y Jess jugueteaba con mi cabello, mientras caminábamos por el corredor que daba a los comedores del instituto. ¿No has pensado en tinturarte?—Su pregunta me hizo dudar un poco. —No, pero tal vez lo haría...No es algo a lo que le tenga mucha importancia. Ella asintió. —¿Si me cortara el flequillo...? —Le pregunté buscando una opinión. —Cuenta conmigo. — Soltó rápidamente con una sonrisa. Le encantaba tomar riesgos cuando se trataba de cambios de looks. A muestra estaba su cabello celeste largo, que llegaba a pocos centímetros de sus caderas. Yo abrí los ojos ante la ídea. — Te hace falta, llevas mucho tiempo con ese aburrido corte. —Sí, como sea. — ¿Qué mierda...? —Soltó con voz de sorpresa, y cuando mis ojos le observaron confusa, los suyos se clavaban en algo o mejor dicho, en alguien que se encontraba detrás de mi. Voltée sin pensarlo dos veces, no me importaba si parecía poco disimulada, lo mío no era la timidez. Cuando entonces aquella mirada algo intensa, volvió a conseguir mi rostro. Se trataba del chico nuevo, nos estaba mirando como si de extraterrestres se tratase. —¿Qué pasó con él? — Le susurré a Jess, intentando buscar alguna respuesta a su reacción tan extraña. —Está mirándonos como un loco perdido, ¿ Le conoces? —Es la primera vez que le veo en mi vida. —Está de muerte ¿no? — Sí, con esos ojos y esa cara pálida podría ser un zombie a punto de mordernos. Ella rodó los ojos.— De verdad es lindo. — Solo es un idiota más, con ojos bonitos. — Sí, puede que eso también. —Sonreí. —Tú si estas de muerte, mi amor. Ella se observó las uñas haciéndose la interesante.— Eso lo sé ¿Me dices algo nuevo? Sonreí. —¡Victoria! —Riñó. —¿Quée? —Alargué confundida, su personalidad era una montaña rusa sinceramente. —¿Te gusta? — ¿El qué? —Ojitos. —¿Ojitos? —Reí. — ¿Ya tiene apodo? Jess "ojitos" viene llegando apenas y es un cero a la izquierda para mí...Tengo novio ¿Recuerdas? —Ay Victoria como si eso importara. —Esta bandida...— Solté entre risas. —Mi amor ya sabes cómo son los hombres, doble caras y mujeriegos. ¿Por qué preocuparse por algo? —No todos. —Aclaré. —¡Ay Dios bendito, ya la perdimos! Volví a reír con sus locuras. — Siempre puedes encontrar algo mejor, Victoria hermosa. —Ni siquiera lo conoces... —Ni tú, y ese es el punto amiga, ver qué sucede, qué acontece. No te cierres a nuevas oportunidades. —Me miró como si de una madre se tratase. —De cualquier modo, si no funciona siempre contaras conmigo. —Jugó con sus cejas y yo carcajée. Jess era bisexual pero algo me decía, que le iba más a las mujeres. Notaba en su mayoría, como de colada se ponía por cualquiera de piernas largas. —Escúchame. — Le miré apenas dijo esa palabra. Ahora con qué cosa me vendría esta mujer.— ¿Irás el Viernes? —Hoy es Lunes. —No te pregunté día de semana. —Yo suspiré. — No lo sé, tal vez sí, tal vez no...Si me animo iré. —¿Y eso pasa...? —Quisiera decir que siempre, pero te estaría mintiendo. Y al decirlo, asintió con cierto brillo de triunfo en sus ojos. —Es que no le veo lo emocionante, y en verdad quisiera pero no sé...Además ya sabes que no soy muy sociable, solo te amargaré la noche. —Nada de eso, me harás compañía. Eres la única que me aguanta cuando estoy saltada de copas. Ya hacía tiempo que Jess, no me preguntaba por fiestas. Respetaba el dolor que habitaba todavía en mí, el temor. Aquella herida abierta, que no terminaba por cerrarse y que quedaría por siempre, como cicatriz. Recordar aquel día todavía me seguía poniendo los pelos de punta. —Victoria...—Me llamó, sacándome del trance. Su voz fue tal como vaso de agua fría. Tanto afectó en mi sistema, que al sentarme en uno de los tantos comedores, la mesa cayó en picada. El estruendoso sonido, fue consecuencia de que todas las miradas se clavasen en mí. Con la vergüenza que me embargaba, me aproximé a levantarla. Más no fueron mis manos, las que actuaron. El corazón me latía apresurado para cuando su rostro pálido y sin imperfecciones, aparecía al frente de mí. A la mierda, es que estaba en todos lados ¿O cómo? —¿Estás bien? —Su voz hizo presencia y yo asentí, sin poder emitir palabra.—Gracias. Vi como levantó una ceja con egocentrismo. — La próxima intenta controlar tu ira, ya sabes, las mesas no tienen la culpa. —¿Es chiste? — Contesté sarcástica. —¿Qué? ¿Tampoco tienes capacidad de entendimiento? Yo entrecerré los ojos, incrédula. ¿Qué mierdas es lo que le pasa a este? Iba a responderle pero desapareció entre la bola de estudiantes.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR