–¡Claro!, es natural era suyo. –Sí, ya lo sé, pero lo leyó, ¡vaya si lo leyó! –afirmó Flora mirándome sonriente recordando todos aquellos incidentes de aquel curso. Cuántos años habían pasado desde aquellos días de estudiantes, ahora aquí sentada en su sillón se pasaba mucho tiempo sola recordando cómo había sido su vida gracias a la decisión que había tomado de estudiar. Cuántas tardes metida en aquella biblioteca, donde se estaba tan a gusto. Nunca en toda su vida se había imaginado que estar rodeada de tantos libros la podría hacer tan feliz, allí tenía tantas cosas que podría aprender, pero pronto se dio cuenta de que lo que realmente quería saber estaba al otro lado de aquellas puertas. Buscó entre los libros respuestas, sí, lo primero que hacían las dos todas las veces que iban a

