
La amó en el pasado cuando ella se llamaba Sofía y le mintió con los ojos.
La odia en el presente donde se llama Julia y lleva su traición en la piel.
El amor no curó las cicatrices.
El odio no apagó el deseo.
Gianni Rossi saldará ambas deudas.
Con un "sí, acepto" que sonará a sentencia.
