CAPITULO 123

1120 Palabras

—Así es. —Pues sí que se lo pierde en grande. Comes muy divertido, incluso haces agradables sonidos cuando tragas. Ese comentario me alarmó un poco fue tierno, pero ahora con todo lo malo que me ha pasado en la vida, no debería confiar en los extraños, ni en la policía, hay no debí de aceptar el pastel. Disminuí la velocidad con la que consumía el pastel. —No, por favor, continúa. Es agradable —dijo él cuando vio que me detuve. —Lamento mis modales, en verdad, pero es que a veces mi estómago se desenfrena y la única manera de apaciguarlo es con comida, en muchas cantidades. —Entiendo, no te preocupes. ¿Quieres algo de beber? ¿Qué tal una soda? La casa invita, claro. —De acuerdo —respondí con cierta confusión. —Por cierto, no nos hemos presentado. Soy Mía y el es Diego —extend

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