Sólo ver su enorme y dura polla frente a mi cara me ponía de humor cada vez. Escupió en su polla desde arriba de mí y comencé a lamerla. "Tan jodidamente venoso..." murmuré con asombro, sintiendo cada una de sus prominentes venas azules contra mi lengua. "Haz eso que es tan genial... Cuando me la chupas pero dejas que tu lengua cuelgue debajo de mi polla y hasta mis bolas". Le sonreí. "Oh, ¿te gusta eso?" "Joder, lo hago..." "Entonces... ¿Quieres esto..." Abrí la boca de par en par y di vueltas con la lengua. Babeaba sobre la punta húmeda de su pene. Yo también podría jugar a sus pequeños juegos de mendicidad. Samuel usó su antebrazo para empujar mi cara hacia su polla. Apuesto a que estaba muy frustrado por no poder usar sus manos y dedos completamente. "Vamos, amigo... Prepar

