Capítulo 17: Ceder el poder

1061 Palabras
Cuando volví a abrir los ojos, lo primero que percibí fue el fuerte olor a desinfectante. Parpadeé varias veces mientras el techo blanco sobre mi cabeza se volvía cada vez más nítido. Durante unos segundos no recordé cómo había llegado hasta ese lugar ni qué había ocurrido antes, pero poco a poco los fragmentos regresaron a mi mente: el bar, la luna llena, el aullido en la distancia, y luego el mareo. Intenté incorporarme, pero una punzada de dolor me obligó a detenerme. —Tranquilo, Señor Lauder. La voz grave de un hombre llegó desde mi derecha. Giré la cabeza y vi a un médico de pie junto a la cama, revisando una tablet con expresión concentrada. Llevaba una bata blanca impecable y unos lentes que se deslizaban ligeramente por el puente de su nariz cuando levantó la vista hacia mí. —¿Quién es usted? —pregunté con la voz rasposa. —Buenas noches, señor Lauder —respondió con calma—. Me alegra ver que ya despertó. Soy el doctor Erick Schneider. Tardé un momento en procesar la información. —¿Dónde estoy? —En el hospital St. Vincent —respondió—. Sus acompañantes lo trajeron hace aproximadamente una hora. Cerré los ojos un segundo, intentando ordenar mis pensamientos. El médico dejó la tablet sobre la mesa y cruzó los brazos con un gesto tranquilo. —Por lo que nos explicaron ellas, usted sufrió un episodio de mareo intenso acompañado de hiperventilación y pérdida momentánea del conocimiento. Fruncí el ceño. —Eso no es normal. ¿Ya me hicieron exámenes? El doctor sonrió levemente. —Lo que tuvo, señor Lauder, fue una crisis de pánico. La palabra quedó flotando en el aire. —¿Crisis de pánico? —repetí, incrédulo. —Es más común de lo que cree —continuó el médico con paciencia—. Sucede cuando hay altos niveles de estrés, falta de descanso, presión laboral… todo eso puede desencadenar un episodio así. El cuerpo entra en un estado de alerta extremo y el sistema nervioso simplemente se sobrecarga. Negué lentamente con la cabeza. —No estaba asustado, ni estresado. —No necesariamente tiene que estarlo de forma consciente —explicó—. A veces el cuerpo reacciona antes de que la mente comprenda lo que ocurre. Las palabras parecían razonables, pero algo dentro de mí no terminaba de creerlas. La explicación no lograba englobar todo lo que me había sucedido. Recordaba perfectamente lo que había sentido en ese momento: el calor en la sangre, los sonidos amplificados, el fuerte aullido. —¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? —pregunté. —No demasiado. Unos quince minutos en el trayecto al hospital y luego permaneció sedado mientras hacíamos algunas pruebas. —¿Qué pruebas me hicieron? —Solo de rutina —respondió—. Análisis de sangre, presión arterial, frecuencia cardíaca. Todo dentro de parámetros normales. Eso tampoco tenía sentido. Nada de lo que había sentido aquella noche había sido normal. El médico pareció notar mi expresión. —Señor Lauder, su cuerpo está bien —aseguró—. Solo necesita descansar y reducir el estrés durante un tiempo. Solté una risa sarcástica. Claro, como si fuera tan fácil reducir el estrés. —Me gustaría descartar cualquier enfermedad. Háganme todos los exámenes posibles —pedí—. Mi madre fue diagnosticada con cáncer terminal hace dos meses… tal vez yo… Guardé silencio de forma abrupta. ¿Tal vez yo me estaba volviendo loco? ¿O tal vez estaba enfermo de verdad? —No hay ninguna señal de alarma en usted —respondió el médico, observándome con una mirada cargada de comprensión—, pero podemos hacer exámenes más específicos si lo desea. Primero necesito que me cuente exactamente cuáles fueron sus síntomas. Respiré hondo, tratando de ordenar lo ocurrido y de sonar coherente. Tampoco deseaba que me tacharan como un loco y me quisieran internar en un psiquiátrico. —Todo empezó de manera abrupta —expliqué—. Sentí que el corazón me latía demasiado rápido. Luego tenía mucho calor, como si la sangre me quemara por dentro. Después comenzaron los mareos y mis sentidos se volvieron… extraños. El médico se giró y tomó su tablet. —¿Extraños de qué forma? —pregunto arrugando las cejas y registrando todo lo que yo decía. —Demasiado intensos —respondí—. Escuchaba todo con demasiada claridad. Los sonidos del bar, las voces de la gente, incluso cosas que estaban lejos, como si alguien hubiera subido el volumen del mundo entero. El hombre tomó algunas notas en su tablet. —¿Algo más? Dudé un momento antes de responder. —Sí —dije finalmente—. Sentí una presión en el pecho, como si mi cuerpo estuviera reaccionando a algo que no podía controlar. El médico asintió con calma. —Todos esos síntomas coinciden con una crisis de ansiedad aguda. El sistema nervioso se activa de forma excesiva y provoca exactamente esas sensaciones. Guardé silencio, sin estar del todo convencido. El médico me observó unos segundos antes de hacer otra pregunta. —¿A qué se dedica exactamente, señor Lauder? —Dirijo mi propia empresa —respondí—. Soy el director ejecutivo de Lauder Capital Group. El hombre soltó una pequeña risa comprensiva. —Eso explica bastante. Fruncí el ceño. —¿Perdón? —Las personas que llevan el peso de grandes responsabilidades suelen creer que deben controlarlo todo —explicó—. Pero el cuerpo tiene límites. Si no aprende a delegar, tarde o temprano encontrará la manera de obligarlo a detenerse. —¿Qué me quiere decir exactamente, doctor? —Tal vez debería considerar ceder un poco el control —respondió el médico—. Compartir responsabilidades, descansar más. Su cuerpo se lo agradecerá. Suspiré. —Lo pensaré —hice una mueca—. Doctor… Mi madre está internada en este hospital. —Sí, lo sé —respondió él. —¿Podría verla un momento? El médico me observó con atención durante un momento antes de asentir lentamente. —Si se siente lo suficientemente fuerte para caminar, no veo problema. Pero primero descanse unos minutos más. Le puedo pedir a una enfermera que lo asista hasta la habitación de su madre. Asentí. Porque, en ese momento, lo único que necesitaba era ver a mi madre. Algo me decía que ella podía ayudarme a comprender qué había pasado.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR