[CLAIRE] La suite se siente distinta cuando regresamos. Tal vez es la hora, o tal vez es la forma en que la noche ha caído sobre las colinas que rodean el hotel. Las ventanas abiertas dejan entrar un aire fresco que arrastra el aroma de la tierra húmeda y de las viñas que se extienden por todo el valle. Las luces del interior son suaves, cálidas, y por un momento tengo la sensación de que el mundo exterior ha quedado suspendido en algún lugar lejano. Aquí dentro solo estamos Adrien y yo. Y eso, de repente, hace que todo se sienta más peligroso. No digo nada mientras dejo mi bolso sobre el sofá. Adrien tampoco parece tener prisa por hablar. Se acerca a la terraza con la misma calma con la que lo hizo antes y corre ligeramente la cortina que separa el salón del exterior. Es entonces cu

