Adeline El camino de regreso a la propiedad se sintió eterno ante el calor que nacía en mi vientre y se esparcía por todo mi cuerpo, anhelando la liberación. Necesitaba sentir a Sebastian, saciar el deseo que solo había incrementado inclúso desde aquella primera vez que lo habia vuelto a ver. En cuanto tuve un pie del otro lado del umbral de la habitación, su fuerte brazo rodeó mi cintura y de un impulso me elevó, haciendome rodear las piernas en su cadera y mis manos fueron a sus hombros. Nuestras bocas se movían en una danza de necesidad, con hambre. Sus manos descendieron por mi espalda hasta llegar a mi trasero para darle un apretón que me hizo jadear, él aprovechó el gesto y adentró su lengua en mi boca, acariciando la mía, devorandonos en un beso húmedo que solo me estimulaba más,

