Adeline Nuestros días en la isla pasaron demasiado rápido, parece que mientras mejor la pasaba más rápido se quemaba el tiempo, no quería irme núnca de allí. No quería regresar a la gris ciudad, mucho menos a pensar en lo que ocurriría con nosotros una vez que Sebastian fuera nombrado como gerente general de las empresas familiares y entonces todo lo que estabamos viviendo, todo lo que estaba sintiendo y tratando de poner en palabras, se esfumara. Por las mañanas desayunabamos en la casa, luego pasabamos nuestros días en la playa o a visitar las zonas más concurridas, donde aproveché a comprar algunos regalos para nuestras familias. Y por las noches salíamos a cenar a los restaurantes más cercanos a la playa. Para esa noche al salir de la ducha decidí hacerme unas ondas en el cabello, m

