Algo de culpa

1346 Palabras
Harry Me siento como el peor padre que puede llegar a existir, nadie nivelara esta carga tan inmensa que estoy teniendo; toda mi vida me esforcé tanto y ahora solamente tengo que aguantar los reproches que deben salir de la boca de las mujeres que tanto amo. Es que soy tan cobarde que ni siquiera puedo mirarlas al rostro, así que mejor será huir, termino de empacar las maletas antes de que mis hijas entren, posiblemente para Emily la decepcione y que decir de la principal afectada Alexandra. Jure siempre protegerlas y ahora las estoy defraudando, escucho que tocan en repetidas ocasiones la puerta, pero los mismos nervios no me deja responder; preferiría que me dejen en soledad así organizare mi mente. —Será que te puedes dignar atenderme, porque si no sabes armaste un desastre completo, Harry te estoy hablando —son las palabras de mi esposa las que me tensionan, Olivia tal parece que dejó la nobleza para enfrentarse contra mí. —Puedes seguir. —Alcanzó a dar la espalda, porque no la quiero ver a los ojos, sin embargo, por una difícil decisión no puedo dejar que mi matrimonio se lance bien lejos. —Pensé que no lo ibas a permitir, puesto que como te desquitas, con las personas que más estamos a tu lado. —Me parte el corazón notar a Olivia con sus ojos tan vidriosos, por mi la agarró de las mejillas hasta llevarla a mis labios. —Me encontraba entre la espada y la pared, la aceptó la propuesta porque sabía que se podía llevar a lo más maravilloso que tengo en mi vida, yo sé muy bien que eso no va a ser para siempre; simplemente debes apoyarme. —Estoy rogando, para que ella ablande su corazón. —Y por salvar todo tu dinero te vas a ir de la casa, ¡Harry contesta! —Ella está exaltada, sabe que entregaron la integridad de su hija, no desea que el mismo destino tenga la otra. —¿Tú quieres que me quede? —le pregunto siendo directo, prefiero pasar por la vergüenza de ser rechazado desde ya. —No lo sé, es que sentirte al lado mío en la misma cama, tal vez me hace muy mal, no soportaré tener el vacío tan grande que deja mi hija. —Olivia se sienta, lamentándose por todo lo que presiente que va a venir. —Todo lo tenemos que ver como una ganancia, no la estamos perdiendo para siempre, es un pequeño espacio. —Por obvias razones ya la debo estar desesperando, eso me impacienta mucho más a mí. —Eso espero, porque si llega a suceder te odiaré mucho más de lo que te amo, —ella abraza una almohada, no hay que ser un buen entendedor para saber que le estoy estorbando, espero que solo sea por hoy. —Harry yo quiero que todos tus negocios se terminen triplicando. —Ella me está observando, cautelosamente analiza cada cosa que hago, quizás los sufrimientos no desaparecen de un día a otro, este soy yo. —Cuando eso pase Alexandra volverá a ser la misma mujer de siempre, yo sé muy bien que ella no olvidará cómo sonríe, sí es cierto que todos los sueños termine por posponerlos, sin embargo, es un sacrificio familiar. —Soy un imbécil al no ocurrírseme, otro discurso para terminar dando. —No pues como no es un empresario como tú en el mismo ámbito eres así, obviamente ella tiene claros sus gustos y cada sueño no será roto en dos por ti. —Olivia está que estalla, ella debe estar agotada de ser la que solo cumple y está de acuerdo con todo lo que yo digo. —Alexandra es mi orgullo, tal cual como lo es Emily, simplemente que son distintas, yo no fui capaz de ofrecer directamente una de ellas, pero ya vez sin nada de esfuerzo Alexandra lo terminó flechando. —Sueno algo mal, pero es lo que todos percibimos. —Nada de eso parece, si lo deseas desocupa todo el clóset para que no quede ningún recuerdo de ti. —Ella me está sacando de mi propia casa, soy un idiota si le hago caso, tengo muchos más derechos que cualquiera de ellas. —No eso no lo voy hacer, un poco de mi ropa será necesaria, me voy por esta noche para que tú alcances a recapacitar, así te dejo y te liberas de mis problemas. —Todo lo que expreso es con nostalgia pues es lo que precisamente tengo. —Deja de ser tan terco, todo eso te sale tan mal que me produce lástima, ¿Qué más tengo que pasar siendo tu esposa Harry? —ella me está atacando, en este momento parezco ser yo el débil. —Por eso mismo tengo que alejarme, —le envío un beso, pero terminó por ser ignorado ya no tengo la misma esposa de antes. —Bueno hazlo —ella habla. Salgo de allí, cada escalón que tocó es un peso que me voy llevando, todo hasta que llegó a la puerta y salgo, apenas escucho voces que aunque no entiendo me quedaran durante toda la noche grabadas. Me subo dentro del auto para ir al hotel más cercano, quizás desde aquí no puedo vigilar a mis hijas, pero prefiero confiar en que van a estar bien. Ni siquiera estar montado aquí entre tantos lujos me los merezco, debería sacrificarme solo que no puedo, tan mal no he sido como papá, pues ellas eso me lo demostraban siempre. Llegó y me entregan las llaves, que por más de que trato agarrar con fuerza no puedo, me quiero regresar ya mismo. —Señor si usted necesita algo nos puede llamar —me dice una mujer de piel trigueña bastante bella, que le dañaría la mente a cualquier hombre, pero yo mantengo muy firme toda mi completa cordura. —Gracias —contestó sonriéndole. —Es un completo placer señor. —Me quedo mirando como ella camina, podría perfectamente serle infiel a Olivia con esa hermosura, pero simplemente no deseo. Si llamo a Emily puede que me reclamé, pero Alexandra puede llegar a tener una crisis nerviosa, prefiero que si eso llega a pasar no estarla viendo. La puerta está abierta, como pueden ser de atrevidos que ni preguntan si podrán entrar. —Señor Harry, yo no me podría ir sin volverle a preguntar —la mujer joven habla, yo asimiló que parezco tener bastante dinero, lamentablemente estoy en quiebra todavía. —No, tranquila. —Me siento sobre la cama, ella se agacha para quitarme los zapatos, no entiendo qué es lo que le pasa, serán muchas las insinuaciones las que está teniendo y yo como un pendejo que no las entiendo. —Yo lo podría acompañar, me encanta cuando estoy tan cerca de alguien que aparenta tener tanta experiencia. —Ella mueve su pierna, hasta ahora observo que su falda está bastante diminuta. —Si, pero soy un empresario al que nada le resulta bien, eso puede llegar a ser agotador para una mujer tan joven, —ya le estoy hablando distante, es para que me deje. —Pues está noche está hecha para olvidar. —Ella me empuja hasta dejarme acostado, yo todo acelerado la levantó de una vez. —No busco tener sexo con una muchachita, ahora fuera de aquí, porque podría estar dando bastantes quejas. —La amenazó, ella se va y es lo mejor que me puede pasar no estar con alborotos creyéndome el más macho. Solo me queda cerrar los ojos y esperar a que el cansancio me gane, lentamente el sueño me va ganando, a pesar de todo quedó con los ojos tan abiertos al pensar en el rostro de Alexandra, pero es que ni en mis sueños hubiera podido cambiar todo. Necesito que amanezca para estar con la mente ocupada, e involucrarme tanto en mi labor para reconfortarme, mi cabeza se va cayendo hasta acomodarme sobre la almohada, el frío me está ganando y ni una manta estirada sobre mi cuerpo me hace percibir mejor.
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