HAYLEY
La bajó luciendo un poco preocupado.
—¿Estás bien? —preguntó levantando una ceja.
—Hayley... mi nombre es Hayley —le dije, sonriendo.
Me devolvió la sonrisa y asintió para sí mismo.
—Bueno, un placer conocerte, Hayley. Espero poder verte pronto de nuevo —habló con ese marcado acento australiano.
—Sí... yo también, Logan —respondí, riendo un poco.
Nos miramos a los ojos durante unos momentos en completo silencio.
Salté ante el ruido que nos interrumpió. No necesité sacar mi teléfono para ver quién era.
—Tengo que irme —comencé a correr hacia la casa.
Llegué frente a la puerta y eché un último vistazo calle abajo para ver que Logan se había ido.
Una parte de mí realmente quería volver a verlo, supongo que esa era la parte que aún tenía con esperanza.
Giré la llave en la cerradura y abrí la puerta con un crujido.
—Nate, estoy en casa.
LOGAN
—Tengo que irme —dijo rápidamente y corrió antes de que pudiera decir una palabra.
Suspiré ruidosamente y la miré mientras se apresuraba por la acera. Todo en ella era hermoso, sin embargo, había algo que mantenía oculto... algo sobre su novio.
Me quedé allí y la vi llegar a salvo hasta su casa, antes de empezar a conducir.
No sé qué tenía ella que me hacía querer estar a su lado protegiéndola. Parecía ocultar su vulnerabilidad fácilmente, sin embargo, todavía había grietas por las que me había dado cuenta. Conduje por algunas calles antes de aparcar y apoyar la cabeza en el volante.
Me debatí mentalmente sobre si volver o no y comprobar si estaba bien. No pude evitar la sensación de que estaba en problemas. La forma en que actuó sobre esa camiseta era demasiado sospechosa y me intrigó la forma en que se escapó sin siquiera comprobar de quién era el mensaje.
Encendí la luz del coche y la radio, esperando que la música calmara mi mente.
Comencé a sintonizar las estaciones cuando vi algo brillante en el piso del lado del pasajero. Me acerqué y lo recogí. Era un brazalete dorado con un dije de estrella en el extremo. Lo vi antes en la muñeca de Hayley cuando estábamos en la tienda y debió de haberse roto cuando sacó las bolsas de sus brazos.
Encendí el motor y comencé a conducir de regreso en la dirección de dónde venía. Tal vez era una señal para que volviera y comprobara si estaba bien.
HAYLEY
—¿Nate? —llamé con sospecha mientras dejaba las compras en el suelo y caminaba lentamente hacia la sala de estar.
Estaba vacía.
Escuché un fuerte golpe detrás de mí y me di la vuelta para verlo al pie de las escaleras a centímetros de mi cara, sonriendo de manera amenazante.
Antes de que pudiera decir algo, me agarró del cuello y me arrojó contra la pared del pasillo.
—Hayley, Hayley, Hayley —susurró mientras su agarre lentamente comenzaba a apretar mi cuello—. ¿Por qué no pudiste hacer lo único que te pedí? —preguntó mirándome profundamente a los ojos. Algunas lágrimas escaparon de ellos y traté de hablar, pero no pude, su agarre era demasiado fuerte.
Señalé la bolsa en el suelo cerca de la puerta principal y su mirada siguió mi brazo. Miró la bolsa y luego a mí.
Soltó mi cuello e inmediatamente jadeé en busca de aire, tosiendo mientras lo hacía. Me froté el cuello con las manos y traté de tomar la mayor cantidad de aire posible, en caso de que volviera a hacerlo.
Se acercó a la bolsa y sacó la camiseta negra. La examinó y se giró para mirarme.
»—¿Es mediana? —dijo levantando una ceja.
Asentí con furia, sin dejar de respirar profundamente.
»—Pensé que habías dicho que no quedaban de talla media. ¿Me mentiste otra vez, Hayley? —caminó hacia mí hasta que me apoyé contra la pared.
—No... yo...
Pero fui interrumpida por el golpe en la puerta principal.
HAYLEY
Nate se detuvo en seco y se giró hacia la puerta, luego me miró.
—¿Quién es ese? —preguntó levantando una ceja.
—N-no sé —tartamudeé.
Vi cómo se acercó lentamente y agarró la manija, abriendo la puerta.
Dejé escapar un pequeño grito ahogado cuando vi quien estaba parado allí... Logan.
—¿Puedo ayudarte? —habló Nate con rudeza.
Me quedé en mi posición, sin moverme ni un centímetro, rezando para que él no dijera nada.
—Sí, encontré esto justo afuera en la entrada... pensé que tal vez alguien lo dejó caer —dijo tratando de inventar una historia. Sin embargo, sonaba un poco nervioso cuando vio la expresión de mi cara.
Me tendió la pulsera de oro con un dije de estrella. Me maldije mentalmente, mirando hacia mi muñeca ¿Cómo no pude haber notado que no estaba allí?
—Oh gracias —contestó Nate mientras se la arrebataba de la mano.
Todo se quedó en silencio durante unos segundos.
Observé como él me miraba. Pronuncié un pequeño "gracias" y lo vi plantar una sonrisa secreta en su rostro.
»—¿Y bien...? —escupió Nate mientras lo miraba de arriba hacia abajo.
—Oh sí... que tengan una buena noche —dijo torpemente.
—Sí lo que sea —cerró la puerta en su cara.
La ira comenzó a burbujear dentro de mí. Logan estaba siendo amable y Nate era un idiota total.
»—¿Cómo diablos dejaste esto? —me preguntó, luciendo enojado mientras se giraba hacia mí.
—Supongo que se rompió cuando vine corriendo —respondí, con cierta actitud.
Resopló y se acercó a mí.
—Pierde esa actitud, Hayley —gruñó, golpeando sus manos a ambos lados de la pared, atrapándome.
Me quedé en silencio y solo lo miré a los ojos, observando cómo pasaban de los míos a mis labios.
»—Ahora... ¿Qué tal una película? —sonrió con malicia.
(…)