Capítulo 6

1061 Palabras
HAYLEY Revisé las diferentes tiendas, tratando de recordar de dónde había sacado la camiseta de Nate, y finalmente logré encontrar el perchero correcto. No quedaban muchas, pero solo esperaba que hubiera una de su talla, sin embargo, después de buscar repetidamente las mismas camisetas, rezando para haber leído mal la etiqueta y encontrar una mediana, me di cuenta de que no había ninguna en su talla, solo quedaban grandes y extragrandes. —No, no, no, esto no puede estar pasando —me dije a mí misma, mientras volvía a buscar entre las mismas camisetas. Comencé a entrar en pánico, sabiendo que Nate no estaría feliz si volvía a casa con la talla incorrecta. Así que agarré una de las camisetas negras y recorrí todas las islas hasta que pude encontrar a alguien que trabajara aquí. Me detuve cuando vi a un hombre alto con una camiseta de la tienda, colgando unos zapatos en los estantes. —¡Disculpe! —grité a medias mientras corría hacia él. —¿Sí? —¿Tienes un talle medio en esta camiseta? —le pregunté, mirándolo a la cara. Inmediatamente, negó con la cabeza. —Lo siento, señorita, pero solo tenemos lo que queda aquí. No recibiremos ninguna entrega hasta el próximo jueves —respondió, sonriendo con simpatía. —No, no entiendes, mi novio realmente necesita esta camiseta —le dije con una ligera desesperación en mi voz. —Lo siento señorita, no hay nada que pueda hacer —añadió sonriendo. Asentí con la cabeza, dándome cuenta de que él no era un hacedor de milagros y caminé de regreso a la isla de donde obtuve la prenda. Busqué de nuevo por centésima vez, en cualquier lugar y en todas partes incluso en el piso desesperada por encontrar lo que quería, porque sabía que volver a casa sin la camiseta sería un riesgo que no estaba dispuesta a tomar. Sin embargo, me di por vencida y saqué mi teléfono decidiendo que sería mejor para mí decírselo antes de llegar a casa, para que cuando regresara, con suerte, se las había arreglado para calmarse. Después de dos timbres, contestó y yo inhalé profundamente, planeando mis palabras antes de decirlas. —¿Qué pasa, nena? —preguntó con calma. — mmm, la tienda no tiene la talla que querías, pero puedo conseguirte un tamaño más grande si quieres o hay muchas otras camisetas bonitas que se ven similares. La línea se quedó en silencio por un rato antes de que escuchara a Nate suspirar de fondo. —Sabes que no te pido mucho Hayley —supe que estaba enojado. —Lo siento, no es mi culpa, no recibirán una entrega hasta la semana que viene. Tal vez debería comprarte una más grande... —PARA DE PONER EXCUSAS —gritó. Justo cuando esperaba que hoy fuera un buen día, así de simple se las arregló para volverse amargo. Me quedé en silencio y esperé a que hablara, sabiendo que no tendría salida. »—¿Sabes lo que esto significa, ¿no? —preguntó frustrado. —Nate, pero por favor no es mi culpa. —Dije, sabes lo que esto significa, ¿no? —repitió. Respiré hondo y traté de recomponerme, debería haber sabido que nunca saldría de eso. —Sí —susurré. —Dilo. —Nate... —DILO. —Necesito ser castigada —hablé, mientras una lágrima subía a la superficie y se escapaba de mi ojo. —Buena chica. Te veré cuando llegues a casa —respondió y cortó la llamada. LOGAN. Traté de sacarla de mi mente, pero algo en ella seguía atrayéndome. Estaba escondiendo algo, era demasiado protectora con su novio. Tenía la esperanza de encontrarme de nuevo para disculparme por la forma en que le hablé, pero parecía que no podía encontrarla. Así que me di por vencido y volví a la ropa de hombre, había agarrado una camiseta cuando entré por primera vez, pero olvidé que necesitaba unos calcetines. Cuando los tenía en mi mano escuché una voz familiar hablando con alguien. Era ella. Así que caminé hasta la siguiente isla donde la escuché, para verla en su teléfono de espaldas a mí. Temblaba levemente mientras agarraba una camiseta negra con fuerza en su mano, la misma que yo había comprado antes. Iba a acercarme a ella y tocarle el hombro cuando la escuché decir algo que envió un río de preguntas a mi mente. "Necesito ser castigada" Y luego lo vi... Una lágrima escapó de su ojo. Eso fue todo lo que la escuché decir antes de que guardara su teléfono en el bolsillo, dejando la camiseta en otro estante antes de poner su cabeza en sus manos y tomar una respiración profunda como si se recompusiera. Se dio la vuelta unos segundos después y fue entonces cuando sus ojos se encontraron con los míos. HAYLEY Me di la vuelta y mis ojos literalmente salieron de mi cabeza cuando vi al chico de Starbucks parado allí mirándome. ¿Cuánto tiempo estuvo allí parado? ¿Escuchó mi conversación con Nate? Esas dos preguntas pasaron por mi mente una y otra vez. —Hola —dijo, rompiendo el silencio entre nosotros. —H… hey —respondí, mirándolo en estado de shock, mientras mis dedos agarraban la gran camiseta negra con fuerza. —¿Estás bien? —preguntó de nuevo, sonriéndome con simpatía. —Sí, estoy bien —fingí una sonrisa. Nos quedamos allí incómodos antes de que decidiera marcharme. —¡Espera! —gritó, hasta que se paró frente a mí, bloqueando mi camino. Lo miré para ver lo que iba a decir, secretamente esperando que no me preguntara sobre la conversación... si lo escuchaba. —Mira, yo solo quería decirte que lamento lo de antes, no quise ofenderte, nunca quise hacer eso —me explicó sonriéndome haciendo que se formaran esos lindos hoyuelos a cada lado de sus mejillas. —Está bien, no te preocupes —contesté sonriéndole, antes de caminar alrededor de él. Sabía que tenía que irme a casa, pero podría esperar un poco. Escuché sus pasos detrás y supe que me estaba siguiendo. Encontré a otro empleado de la tienda y me acerqué a ella. »—¿Tienes una talla mediana en esta camiseta? —pregunté, un poco frustrada. —Lo siento señorita, pero solo tenemos lo que hay —explicó mostrando una sonrisa amistosa. Vota y comenta.
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