Perla se dio vueltas en el patio del instituto hasta que terminó la primera clase. Camilo y Pablo se acercaron a ella. ―Hola, amiga, ¿qué pasó que no viniste a clases? ¿te quedaste dormida? ―saludó Camilo. ―No, fui al frente. ―¿Viste a Branko? ―No, vi a su amigo. ―¿Y? ―Volvió enfermo, el doctor dijo que era estrés y su amigo dice que es amor. ―Sonrió avergonzada. ―Te echaba de menos. ―Sí. ―Y bueno, a ti poco te faltó para enfermarte de ausencia también, si no fuera por nosotros… ―Sí, es verdad ―respondió agradecida. ―¿Estás tranquila ahora? ―le preguntó Pablo. ―Sí, mucho más tranquila. ―Tienes que estar tranquila, el ochenta por ciento de los problemas de la gente se generan en la cabeza. ―Trataré de no hacer una tormenta en un vaso de agua, entonces. ―Eso. Nada

