Capítulo 25

2304 Palabras

―¡Spiro! No soy un asesino, me conoces, hermano. Quizás, el amor por Dinka te cegó, no te dejó ver más allá de tus narices, no tenías a tus padres para un consejo… ―Tenía tanto miedo de que nos descubrieras, muchas veces quise irme de esta ciudad, pero Dinka fue firme en eso. Cuando vi a Perla con tu hijo, me di cuenta de que estaban hechos el uno para el otro, pero a Perla jamás la aceptarían por ser una chilena y si descubrían quiénes éramos sus padres, la despreciarían todavía más. Yo no quería eso para mi hija. Melalo me dijo que si volvíamos… Que tu odio no había menguado ni un poco y que estabas llevando el campamento con mano de hierro, por eso nadie se atrevía a enfrentarte. ―¿Melalo sabía que tú eras el padre de Perla? ―Sí. Lo supo hace unos cuatro meses, Poco después del as

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