Logan tenía un par de horas dando vueltas por la cabaña sin saber qué hacer, no sabía si el padre de Amelia había hecho lo que le había pedido y había dejado ir a Marcelo, llevaba un rato vigilando a ver si veía algo extraño, pero nada, ahí todo seguía igual. Si Marcelo no lo había llamado era porque aún seguía en su poder y eso no le gustaba nada, Marcelo era un amigo leal, pero podían usar métodos pocos ortodoxos para hacerlo hablar. Se le había pasado por la cabeza cambiar de lugar, llevar a Amelia a otro sitio, pero el problema era que Marcelo tenía su furgoneta y salir andando con una mujer de allí era como aventurarse a que los descubrieran. Una mujer que ahora lo odiaba, una mujer que ante cualquier oportunidad no dudará en aprovecharla. Tenía claro que en esa encrucijada alguien s

