Estaba parada viendo mi nueva casa cuando de repente escucho la voz de Luan y Maison para invitarme a entrar, aún no me puedo creer que este fuera del centro y viva en una casa normal y tan bonita.
- Venga adelante Emma –me dice Luan mientras ellos se iban acercando a la entrada.
- Sí, voy.
Mientras iba caminando al recibidor me iba fijando en las grandes ventanas blancas que a través de ellas podías apreciar algunas cosas de la casa como un sofá grande marrón y jarrones estilo barroco, cuando pase por la puerta de entrada me fije en la grande escalera blanca que llevaba a la parte superior de la casa, detrás de la escalera me fije en la grande cocina llena de luz y una gran isla para desayunar o merendar y si te fijabas un poco más veías el gran ventanal que daba a un jardín precioso lleno de flores y una gran piscina cristalina. Aún me quedaba la parte de arriba de la casa en donde se encontraban las habitaciones, pero no quise investigar mucho sin el permiso de los Coleman, aunque ahora esta era mi nueva casa no quería dar a notar la gran impresión que me ha dado la casa.
- Te hemos preparado tu habitación, ¿quieres ir a verla? –Luan coge mi maleta y vamos subiendo por la escalera. – espero que te guste, no sé muy bien cuáles son tus gustos, pero tenemos mucho tiempo para averiguarlo, si hay algo que no te gusta podemos ir estos días a comprar todo lo que quieras.
Cuando iba abriendo la habitación me fije lo grande que era, una gran ventana que daba a la casa que estaba al frente, las paredes eran en un color rosa pastel y había una gran cama que podía caber cinco personas y sin duda la mejor parte de la habitación, un pequeño vestidor que ya tenía ropa en su interior.
- ¡Oh dios mío! –dije sin pensar. – ¿estás segura de que esta es mi habitación?
- Claro que si Emma, ¿te gusta?
- ¿Estás de coña? ¡Me encanta!
- Ya veo que te gusta, entonces te dejaré un momento a solas para que te acomodes y coloques todo a tu gusto.
- Muchas gracias Luan –me giro hacía ella.
- Gracias a ti cielo.
Deje mi maleta al lado de la entrada del vestidor y sin pensarlo me tumbe en esa gran cama que era para mí sola, era tan cómoda que sin darme cuenta me quede dormida, supuse que cuando vinieron a la habitación y me vieron dormir no me molestaron y me dejaron ahí, cuando me levante por el buen olor que llegaba hacia mi puerta mire hacia la ventana y ya era de noche, no sé cuántas horas habré dormido, pero sin duda en esa habitación había dormido lo que no había dormido desde hacía ya tiempo.
Estaba en la cama mirando el techo cuando llaman a la puerta.
- ¿Emma estas despierta? –es Maison quien llama.
- Si –abre la puerta y entra en la habitación.
- Pensaba que aún seguirías dormida, ha sido un largo viaje.
- Si la verdad que estaba un poco cansada, pero ya me siento mucho más descansada.
Me alegro –se sienta en mi cama con confianza. –espero que te sientas a gusto aquí, sobre todo por Luan, ella está muy emocionado porque estés con nosotros.
Desde luego, aunque sea el primer día que esté aquí no me disgusta.
- Fenomenal, ahora vayamos a cenar, hemos pedido pizza.
- Ahora mismo bajo.
- De acuerdo te esperamos abajo.
Cuando estaba bajando las escaleras escuche que estaban hablando sobre una pequeña reunión este fin de semana con sus amigos y familiares, yo me quede a media escalera para escuchar lo que decían.
- No creo que sea buena idea que hagas una fiesta tan rápido, primero tendrá que acostumbrarse a esta casa –decía Maison.
- Cariño es mejor que lo hagamos ahora, porque si no los vecinos estarán preguntando quien es ella y no quiero que pase un mal trago.
- Haz lo que quieras, siempre lo haces.
De repente Maison aparece y me ve en la escalera.
- Emma… -se me queda mirando con curiosidad.
- Estaba… volviendo a la habitación, se me ha olvidado apagar la luz.
- No pasa nada déjalo, te estamos esperando y se va a enfriar – me dice con seriedad.
- Vale.
Cuando iba hacia el comedor podía sentir la tensión que había entre Maison y Luan, no entendía por qué era la discusión, pero no se les notaba tan felices como me hacían ver a mí.
- Emma cariño siéntate donde quieras, hemos pedido unas cuantas pizzas, como no sabía cuál te gustaba he cogido tres diferentes – había cogido pizzas para un regimiento entero, era demasiado y se notaba que estaba muy nerviosa.
- Gracias Luan no tenías porque, la margarita me gusta mucho.
Entonces empecemos, supongo que tendrás mucha hambre.
Entre risas y las historias de cuando eran pequeños Luan empieza a cambiar de tema.
- Emma, Maison y yo hemos estado hablando y queríamos saber que te parecería tener una fiesta de bienvenida –escuchamos como Maison tira la pizza en el plato.
- ¿Ya vas a empezar otra vez Luan?
- Maison por favor ahora no, no es el momento –como no quería ver como discutían intervine yo en la conversación.
- Una fiesta estaría bien –los dos se callan y me miran.
- ¿Lo ves? Ella sí que quiere una fiesta –Luan mira con victoria a Maison.
- ¿Estás segura Emma? No tenemos por qué hacerla si no quieres.
- No de verdad, me gustaría conocer a todo el mundo, me vendrá bien conocer a más gente –en realidad no tenía ganas de conocer a nadie, pero si no cedía a la fiesta sería una aguafiestas y no quiero serlo.
- ¡Entonces a preparar una fiesta! –dijo Luan contenta mientras Maison se levantaba de la mesa.
- Se me ha quitado el apetito.
Después de ese mal rato que pase en la cena ayude a recoger la mesa.
- Siento mucho lo que ha pasado antes cielo –me dice Luan mientras pone los platos en el lavavajillas.
- No importa –me limito a decir.
- Es que Maison… está un poco nervioso últimamente.
- ¿Es por mi culpa?
- No para nada, son solo cosas nuestras.
- De acuerdo –me quede pensando
Me subí a mi habitación y me tumbé en mi cama, después cogí el MP3 y puse una de mis canciones favoritas Lovefool. A la mañana siguiente me levante con media pierna salida de la cama y mi MP3 apagado, no sé en qué momento me quede dormida, pero supongo que tanto cansancio acumulado se nota, como seguía con la misma ropa de ayer fui al pequeño vestidor para ver que me podía poner, vi unos pantalones vaqueros y una camiseta negra de tirantes, después me dispuse a ir al baño a cepillarme los dientes y hacerme una coleta, ya que me costaba domar mi pelo rebelde así que como pude me hice la coleta mientras había pequeños pelos que se me salían. Pase media hora arreglándome cuando de repente tocan la puerta del baño.
- ¿Emma? –era Maison.
- ¿Si? –abro la puerta del baño.
- Pensé que seguías dormida.
- No, la verdad es que creo que descansado suficiente.
- Me alegro, Luan te está esperando abajo en la cocina, ha preparado tortitas –me dice mientras se arregla la corbata. –Yo me marcho ya a trabajar, hoy tendréis un día de chicas las dos, pasadlo bien.
- ¿Ah sí? ¿No va a trabajar hoy? –salgo por la puerta.
- No, ha pedido unos días libres para poder estar contigo e indicarte como va las cosas de casa cuando te tengas que quedar sola.
- Oh vale pues hasta luego que tengas buen día –le digo.
- Igualmente –me dice secamente y se marcha por las escaleras.
Sigo pensando en lo extraño que es Maison, a veces me mira fijamente y su cara es inexpresiva no puedes intuir en que piensa, a veces pienso que no le agrado mucho. Cuando bajo por las escaleras me voy a la cocina y ahí estaba Luan preparándome un plato con tortitas, beicon y huevos, al lado un zumo de naranja.
- Buenos días, cielo ¿qué tal has dormido? –me pregunta nada más verme.
- Buenos días, muy bien gracias.
- Ahora a desayunar, supongo que tienes hambre y tienes que coger energía porque hoy nos vamos de compras.
- Eso suena bien.
- ¿No te hace ilusión? –me mira con cara triste, como no quiero que se sienta mal le contesto lo contrario.
- Oh no por supuesto que me hace ilusión, tengo muchas ganas –la sonrío.
- Que alegría me das.
Nos ponemos a desayunar y a charlar sobre todas las cosas que quiere hacer, comprar ropa, accesorios para la habitación y zapatos para todos los eventos, no me cabe duda que está muy contenta de que esté aquí. Cuando terminamos de desayunar la ayude a limpiar y después subí a mi habitación a por una chaqueta porque hacía un poco de fresco, baje las escaleras y Luan cogió las llaves de su coche, un Chevrolet n***o, por el camino me iba contando sobre su madre y su padre, es hija única aunque sus padres intentaron tener más hijos, pero no pudieron y ahora le pasaba lo mismo a ella.
Cuando llegamos a centro aparcamos al lado de una tienda de antigüedades de la que no podía apartar la mirada, cuando salimos del coche Luan me pidió unos minutos para hablar por teléfono mientras yo me quede viendo en el escaparate, había desde figuras de animales hasta muebles antiguos, entre los abanicos y los cuadros vi a una esquina una cajita de música dorada con toques plateados y sin darme cuenta estaba adentrándome a la tienda. En el interior se podía ver colgado en el techo varias lámparas de todo tipo encendidas, de cristal, de colores, estilo de vela y un montón de variedad, a mi derecha había un expositor de cristal que en una de las baldas había joyas y unas pulseras que a mi parecer podrían ser de plata, cuando estaba mirando las vajillas de mesa a mi espalda apareció una mujer no muy mayor con muy buen aspecto y apariencia, sus grandes ojos negros se me quedaron mirando fijamente sin pestañear y sin mirar a ningún otro lado.
- ¿Puedo ayudarte en algo jovencita? –me pregunta la señora con duda.
- Hola, solo estaba observando la tienda es precioso todo lo que tiene –me dirijo a ella con educación.
- Sí, mi madre siempre tuvo buen gusto por las antigüedades y ahora soy yo quien se encarga de este lugar, ¿hay algo que te interese?
- No, bueno, en realidad me he fijado en la cajita de música dorada que está en el escaparate, ¿podría verla?
- Claro –se va hacia el escaparate y coge la cajita. – tienes buen gusto, es muy antiguo del siglo XIX –me dice mientras va hacia el mostrador.
- Es preciosa –me limito a decir por qué la belleza de esa cajita supera con creces cualquier caja de música que haya visto en mi vida.
- Lo es sí, pero no lo puedes pagar supongo –su tono amable cambió a un tono borde e irónico –cuesta 400 $ así que supongo que por su cara no podrás pagarlo, así que por favor te invito a salir. –cuando iba a contestarla de una manera educada, pero hiriente cuando a mis espaldas aparece Luan.
- Cielo estás aquí, pensé que te habías perdido –se coloca a mi lado. – ¿de qué hablabais?
- Le comentaba a su hija que sería un regalo exquisito esta cajita de música del siglo xix, sin duda alguna es una pieza única –su voz cambio de borde a la más amable y falsa que se puede escuchar. – Solo vale 400 $ supongo que para usted eso no es nada.
Luan la mira con cara desafiante y luego me mira a mí con una cara amable y sincera, se vuelve hacia la señora y le da una sonrisa.
- Envuélvela para regalo por favor y con cuidado no quiero que se rompa.
- Ha tomado la mejor decisión, se lo regalará a alguien especial supongo –no soportaba tanta hipocresía.
- Si a mi hija, esta chica joven que ve, y si ella se puede permitir esto y mucho más así que si no quiere que su tienda tenga una mala reputación entre los vecinos que se encuentran aquí será mejor que se dé prisa a no ser que tenga algo de objetar –la mujer se quedó completamente callada, pues no tenía nada que decir después de que Luan la dejara en su sitio,
Después de haber salido de la tienda de antigüedades fuimos a una tienda de ropa más cotizada por todos los adinerados de la ciudad, en el escaparate se puede ver tanto vestidos de novia como de gala, cuando entramos nos recibió una chica muy alta, rubia de ojos azules, parecía una modelo, a Luan la ofreció una copa de champán y a mí me ofreció un agua con gas. Llegamos a una sala en donde había un montón de vestidos de fiesta y de todos los colores y formas, largos, cortos, con volantes…, Luan eligió un vestido largo verde con una abertura en la pierna derecha y un escote largo, parecía como si ese vestido estuviera hecho para ella pues parecía una modelo.
- Creo que deberías de llevártelo –le dije mientras estaba sentada en el puf rosa de la sala.
- ¿Tú crees? –dudaba mientras se veía en el espejo y miraba su escote – Creo que es demasiado atrevido para mí.
- ¿Estás de guasa? Te ves increíble con este vestido –me levanto. – Este vestido está hecho para ti e imagínate la cara de asombro que pondrá Maison cuando te vea así de espectacular.
- Tienes razón cielo, creo que a Maison le encantara verme así de guapa ¡me lo llevo! –me sonríe y le hace una señal a la dependienta – Ahora te toca a ti, vamos a por un vestido que haga juego con el mío y así vamos iguales ¿te parece buena idea?
- Me parece fantástico.
Vimos varios vestidos, pero los que había no me gustaba como eran su forma hasta que vi un vestido azul celeste corto con volantes, me pareció el vestido más bonito que podía haber visto.
- Parece que ya tenemos ganador –me dice Luan desde mi espalda.
- Es muy bonito, pero no es verde, tú querías que fuéramos iguales.
- Cielo no hace falta que vayamos conjuntadas, si ese es el vestido que tú quieres por mí puedes cogerlo y llevártelo.
- ¿Estás segura?
- Desde luego, venga vamos a ver cómo te queda –pase al probador y mientras me lo ponía no podía creer lo bien que me sentaba el vestido, jamás me había probado un vestido así de perfecto.
Cuando salí del probador fui directamente a verme en el espejo enorme que estaba pegado en la pared.
- ¡Oh dios mío! –esas fueron las palabras de Luan. – Te ves increíble, nos lo llevamos no hay duda alguna.
- La verdad que me queda muy bien.
- ¿Qué te queda bien? No, te queda ESPECTACULAR, vamos a por unos zapatos que vayan a juego.
Después de la compra de vestidos y una sesión de manicura y pedicura en el salón de belleza, nos entró hambre así que nos dirigimos a una cafetería que según Luan era la mejor hamburguesería de todo el país o eso decía. Entramos y lo primero que se ve es una decoración de los años 50 con toques rosas y azules y en las paredes carteles de anuncios antiguos, también había una máquina de música en la que podías elegir la canción que quieras, en el mostrador podías ver la carta en grande de todo lo que tenían, hamburguesas, bocadillos, sándwiches, batidos etc., Luan se pidió una hamburguesa estilo Texas con un vaso de refresco y yo un sándwich folk, cuando nos trajeron la comida no podía creer lo que veía la comida era más grande que mi cabeza y eso que no era pequeña. Poco después de ir por la mitad del plato me quedé con intriga porque Luan no le contestó como es debido a la señora de la tienda de antigüedades.
- ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Ya la estás haciendo así que sí –me mira sonriente.
- ¿Por qué no te contestaste a la señora de antigüedades?
- Es una buena pregunta, cuando era pequeña no teníamos mucho dinero ni mucho menos teníamos tanta comida, mis padres me enseñaron a respetar a las personas aunque fueran las peores personas que puedas conocer, jamás hay que perder la educación y hay que mostrar indiferencia y no prestarle atención a lo que diga la gente. Todo lo que tengo ahora es gracias a mi esfuerzo y mi trabajo y yo sé por todo lo que he tenido que trabajar para lograr estar en donde estoy, las personas no sabrán nunca lo que has luchado porque son personas ignorantes llenas de rencor y envidia –agacha la cabeza. –Espero que te sirva de lección, sé que a lo mejor no ha contestado a tu respuesta, pero es un poco difícil de entender.
- No, la verdad que he entendido todo, tienes razón y esa mujer creo que esperaba que te rebajaras a su nivel para sentirse mejor persona que tú.
- Eso es y por eso nunca debes de ponerte en su mismo nivel
Fue un día muy largo para nosotras, jamás había pasado tanto tiempo fuera de casa así que cuando llegamos ya era la hora de cenar y Maison estaba en la cocina preparando la cena y nosotras fuimos a mí habitación a dejar toda la compra que habíamos hecho, Luan no quería que Maison viera el vestido hasta el día de la fiesta, bajamos al comedor y ayude a poner los platos en la mesa para cenar.
- ¿Qué tal os ha ido hoy? –preguntó Maison mientras se comía un trozo de filete.
- Ha sido una maravilla, hemos hecho una pequeña parada al salón de belleza y hemos comido en nuestra cafetería favorita.
- ¡Oh! Ya tenéis sitio favorito eso es fantástico.
Si y de paso nos comimos un helado de chocolate –Luan dice emocionada como una niña pequeña.
- Pues me alegro de que lo hayáis pasado bien, supongo que estaréis cansadas, os iba a proponer ver una película, pero creo que lo dejaremos para otra ocasión.
- Es verdad cariño estamos muy cansadas, pero mañana me parece un buen plan en familia –me sentí extraña a su respuesta, familia, una palabra que pensé que para mí no volvería a existir, aún recuerdo los momentos que pasaba con mis padres y ahora me siento un poco incomoda esta situación.
- Bueno creo que es hora de acostarse, Emma si quieres puedes irte a dormir, nosotros recogeremos esto –Maison se dio cuenta de lo incómoda que me encontraba.
- ¿Estáis seguros? Puedo ayudar.
- No, además mañana conocerás a tu profesor, tienes que retomar las clases de inmediato o si no, no podrás volver a clases el año que viene –me dice muy serio Maison y Luan le mira fijamente.
- Es verdad cielo vete a la cama, mañana será otro día, buenas noches.
- Bueno entonces… hasta mañana –me giré y fui a las escaleras para subir a mi habitación, pero antes de subir pude escuchar como volvían a discutir los dos por las clases que tendré con ese profesor misterioso.
Cuando ya me había cambiado y cepillado los dientes me acosté en la cama y hasta que no me tumbe no me di cuenta de lo cansada que estaba y sin quererlo ni beberlo me quede dormida.