Pasaron varios días desde que fuimos de compras y había llegado el esperado día de la fiesta que tanto estaba esperando Luan, todo en casa era un caos, los camareros iban de un lado para otro, los decoradores peleándose por como colocar las luces del jardín, y Luan, bueno ella solo estaba nerviosa y no paraba de hacer llamadas por teléfono, a la única persona que no se le veía es a Maison, sin duda él no estaba muy contento con esta fiesta. Aún no empezaba la fiesta y ya podía ver desde mi ventana a todas esas personas que llegaban a la entrada, pensé que podía conocer a algunas personas unas quince o veinte, pero no a cincuenta ni ochenta personas, estaba tan nerviosa que no sabía si iba a poder bajar por las escaleras, llamaron a mi puerta y entro Luan sin esperar respuesta alguna.
- Siento haber entrado así, pero estoy tan nerviosa, hoy vas a conocer a la mitad de los vecinos y amigos que tenemos –me dice Luan mientras va a mi vestidor a buscar nuestros vestidos. – Venga vamos a ponernos guapas.
- Jamás pensé que tuvierais tantos amigos, son demasiados –cogí la caja en donde se encontraba mi vestido.
- Bueno en realidad algunos son solo conocidos, nunca viene de más hacer contactos ya sabes, negocios.
- Entiendo…
- Pero no te preocupes esta fiesta solo la he preparado para ti y para darte a conocer, ya verás que te lo vas a pasar muy bien, además conocerás a muchas personas de tu edad.
Genial gente de mi edad, en fin no pude evitar poner los ojos en blanco, si ya tenía que soportar a las miradas de los adultos ahora como para tener que aguantar las miradas y cuchicheos de los adolescentes.
Antes de ponernos los vestidos Luan me puso un poco de sombra en el parpado para realzar mis ojos y un poco de brillo en los labios, decía que mi piel era tan perfecta que no me hacía falta nada más, mientras ella se maquillaba y peinaba me quedaba sin palabras de lo guapa que estaba, supongo que cuando iba a la universidad dejaba a todos los chicos con la boca abierta.
- Creo que estamos listas ¿preparada? –me pregunta mientras coge su bolso a juego con su vestido.
- Eso creo.
Salimos de mi cuarto y nos dirigimos a la escalera para poder encontrarnos con los demás invitados que iban llegando, en la entrada de jardín se encontraba Maison y al ver a su preciosa mujer llegando con ese espectacular vestido no pudo decir otra cosa que dejo caer un poco de whisky de su copa.
- Por lo que veo te ha gustado mi vestido –Luan va directa a los brazos de su esposo.
- No tengo palabras para expresar lo magnifica que te ves con este vestido nena –jamás había escuchado decir esas palabras a Maison, siempre se le ve tan serio que cuando le miro ahora le veo relajado.
Creo que es hora de que salgamos a recibir a nuestro demás invitados, Emma cielo ven, tú eres la anfitriona –me ofrece su brazo mientras que con su brazo izquierdo va de la mano de Maison.
Llego la hora de la verdad, iba a conocer a toda esos extraños que se encontraban en mi casa y yo no podía escaparme de ese lugar.
Mientras íbamos saliendo de la puerta de cristal que daba paso a la salida del jardín pude observar como varias personas se iban acercando a nosotros con una sonrisa pegada en su mirada, todos parecían muy contentos de vernos ahí o por lo menos ver a Luan y Maison. Todo me parecía tan extraño que me sentí como en esas películas de Hollywood en que la actriz está en la alfombra roja y todos los paparazis la fotografiasen, todos pendientes de esa chica que, por dentro se sentía insegura y con miedo de encontrarse en ese lugar, nerviosa a lo que puedan opinar de ella, nerviosa por no moverse sin pensar en hacer un movimiento que vaya en su contra.
- Oh querida estás espectacular, me disgusté un poco al no recibir vuestra invitación de esta noche, tuve que enterarme por la señora Finch –se nos acercó una señora de unos sesenta años con un vestido rojo ceñido al cuerpo y una copa en mano, acababa de empezar la fiesta y esa mujer parecía estar ebria tan temprano.
- Es un placer volver a verte Serena, nos alegra que te encuentres aquí con nosotros en una noche tan especial –Luan la coge de la mano y le da una breve sonrisa.
- El placer es mío querida, y decidme ¿es esta muchacha la razón de esta fiesta? –sus ojos se posaron en mí y me da una sonrisa que a legua se notaba falsa. – Eres preciosa niña ¿Cómo es posible que te hayan tenido escondida todo este tiempo?
- Ella es Emma, nuestra hija y si esta fiesta es por ella para presentarla en sociedad –le contesta, Maison al contrario no dice ni una palabra pues le noto que está algo tenso con este encuentro.
- ¿Hija? Querida ella nunca va a ser tu hija, una mujer como tú nunca podrá experimentar que es ser madre –en ese momento no me podía creer lo que estaba presenciando, no sé quién es esta mujer, pero desde luego estaba haciéndole daño a Luan con sus palabras, en ese momento salto a su defensa Maison.
- Serena esto ha terminado, será mejor que te marches, aquí no eres bien bienvenida –Maison la cogió del brazo, pero esta se resistió.
¡Tú no me toques! Como te atreves a levantarme la voz, jamás te perdonaré lo que le hiciste a mi preciosa hija –miro a Luan y siguió. – Cómo pudiste dejar a mi hija con esta despreciable mujer que ni siquiera puede tener hijos.
- He dicho que esto se ha terminado –terminó de cogerla con unos cuantos amigos de Maison y se marcharon hacia la puerta, yo me quede con Luan mientras todo el mundo se encontraba mirando todo lo que había pasado.
- Por favor, que siga la fiesta aquí no ha pasado nada amigos, continuad –su voz sonaba entrecortada, jamás había visto así a Luan.
- ¿Te encuentras bien? ¿Quieres que vaya a por un vaso de agua? –Luan se quedó fría y sin gesticular ni una sola palabra hasta que conseguí que me contestara.
- Mejor que sea un whisky por favor, pídeselo a los camareros.
Cuando llegué a la zona de la barra pedí a uno de los camareros una copa para Luan y mientras esperaba a que me la dieran se posó a mi lado una mujer que no paraba de observarme.
- Aunque Serena esta loca hay algo que tiene razón, eres preciosa.
- ¿Cómo dice? –me gire
- Mi hija siempre ha tenido buen gusto para elegir, su carrera, su trabajo, su marido y ahora tú, es cierto que ha salido a su madre en ese de saber escoger –me quede callada porque no sabía de qué me estaba hablando esa mujer. – Oh es verdad, ni siquiera me he presentado, soy Laura la madre de Luan tu nueva madre.
- Es un placer Laura –cuando me dio la mano sentí su piel suave, sus ojos eran iguales que los de Luan, y su sonrisa hacía que todos los hombres se la quedaran mirando, aunque tuviera ya una edad se mantenía muy bien en forma.
- Siento que nos hayamos conocido así, no sé cómo esa mujer ha podido venir y fastidiar este día tan importante.
- No lo ha fastidiado Laura, aún queda mucha noche para disfrutar.
- Mi hija me había hablado de lo buena y lista que eres, me alegro de ser tu abuela postiza.
- ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Adelante, pregúntame lo que quieras.
- ¿Quién es esa mujer? Antes había mencionado algo que me ha dejado con la duda.
- ¿Serena? Bueno, es una larga historia, solo te puedo decir que esa mujer era la madre de la novia que tenía antes Maison en la universidad.
- ¿Novia? –fuimos hacia una mesa que estaba vacía y nos sentamos en las sillas blancas.
- Si, antes de conocer a Luan él tenía una novia, se llamaba Sarah, ellos siempre estaban juntos y empezaron a salir mucho antes de la universidad. Se conocían de toda la vida, pero al llegar a la universidad se distanciaron a medida que iba pasando las semanas, su relación era bastante complicada, ya que estaban haciendo carreras diferentes y casi no se veían.
- ¿Y qué pasó después?
- Maison conoció a Luan en la biblioteca, a ella se le había caído unos libros y él la ayudo a recogerlos, iban a las mismas clases, pero nunca habían hablado hasta ese momento, empezaron a estar mucho tiempo juntos y se enamoró de ella. El problema fue cuando Sarah se enteró de que Maison empezó a salir con Luan, aunque ellos dos habían cortado su relación meses atrás Sarah se obsesionó con Maison hasta llegar al punto de acosarle día y noche.
- Entiendo…
- No querida no lo entiendes, cuando acabaron la universidad ellos empezaron a vivir juntos y Sarah aún seguía sin superar la ruptura y el día de la fiesta de compromiso ella llegó a la fiesta sin ser invitada, cuando Luan se enfrentó a ella, Sarah sacó una pistola de su bolsillo y disparó a Luan, rápidamente todos fuimos a cogerla.
- No me lo puedo creer, jamás me hubiera esperado una cosa así.
Pensamos que íbamos a perder a mi niña, pero rezamos para que así no fuera, después Sarah fue acusada de intento de asesinado e iba a ir a la cárcel, pero sus padres pagaron una fortuna para que eso no pasase.
- ¿Y ahora en donde se encuentra ella?
- Murió, antes de seguir con los preparativos de la boda Maison fue a hablar con Sarah para dejarle claro que él no la quería, ella se volvió loca, cogió una navaja, se encerró en el baño y se cortó las venas. Maison intentó abrir la puerta, pero cuando lo consiguió ella estaba tirada en la bañera en un gran charco de sangre, cuando llegó la ambulancia se la llevaron al hospital y ahí intentaron hacer todo lo posible, pero lamentablemente no pudieron hacer nada por ella.
- Me puedo imaginar lo traumático que fue.
- Ella necesitaba ayuda psicológica Emma, estaba enferma y sus padres no hicieron nada por ayudarla –tomó un sorbo de su copa. – Serena echa la culpa a Maison de lo que le pasó a su hija y por eso no supera su muerte.
Por mucho que no haya superado la muerte de su hija no puede ir haciendo daño a las personas y menos a Luan, que no la ha hecho nada.
- Eso pensamos todos, pero así surgen las cosas de la vida ¿sabes una cosa? Tienes un cierto parecido a Sarah, ella era preciosa y su belleza se hacía notar por todos –se termina la copa. –Bueno creo que he hablado mucho por hoy, deberías de llevarle la copa a Luan y disfrutar de la fiesta, nos veremos luego.
- Tienes razón, lleva esperando la copa mucho tiempo, nos vemos –no me puedo creer todo lo que me ha contado, no me puedo imaginar lo mal que lo pasaron, pero sobre todo lo mal que lo habrá pasado Luan, no me parece justo.
Cuando encontré a Luan dentro del baño de casa ya se había tomado por lo menos dos copas, no sé cómo se podrá sentir, pero supongo que decirle a una persona que jamás sabrá lo que es ser madre me parece de muy mal gusto.
- Oh, estás aquí, ven dame mi copa –me dice mientras se levanta difícilmente.
- No, no creo que sea buena idea que te tomes esto, vamos a tomar un vaso de agua –la ayudo a levantarse del retrete.
- Déjame –me quita el brazo de un manotazo, me quede helada a su respuesta, en ese momento entró Maison.
- Déjame con ella, Emma, vuelve a la fiesta y ahora vamos nosotros.
- Está bien.
Cuando volví a la fiesta no sabía exactamente qué hacer, estaba sola sin Luan y todas esas personas que se encontraban en el jardín hablan unos con otros. Fui a la barra a por un refresco y después me fui a un lado del jardín donde no había nadie.
- Estás aquí, siento lo que ha pasado antes, hay muchas cosas que no sabes aún de nosotros, aunque, creo que no sería muy buena idea –me dice Maison mientras tiene una copa en su mano.
Sé lo que pasó, me lo contó Laura –le dije temiendo su respuesta, se giró y me dio la espalda.
- ¿Y qué es lo que es lo que te ha dicho? –aunque me diera la espalda podía ver como se ponía la mano en la cara en modo de lamento.
- Sé que Sarah estaba enferma y que se suicidó porque no supero vuestra ruptura.
- Fue por mi culpa, si yo no hubiera ido ese día a su casa quizás no hubiera hecho lo que hizo.
- No fue culpa tuya Maison.
- Sí que lo fue y hasta el día de hoy sigo sin perdonármelo.
- No puedes saber lo que hubiera pasado igualmente ella necesitaba ayuda –se gira y me da una sonrisa.
- Eres una chica muy lista para tener la edad que tienes, tú me recuerdas a ella, tenía la misma belleza que tú tienes –me mira y vuelve a tener esa mirada sin expresión.
- Ahí estáis, querido tu padre te estaba buscando –dice una señora de pelo blanco con un
- caniche en brazos. – Oh Emma me han hablado tanto de ti –me da un abrazo fuerte.
- Mama… -dice Maison. –Emma, ella es Claire mi madre y él es Sunny –me dice señalando al perro.
- Venga tenemos que volver a la fiesta, los invitados os están esperando ¿Dónde está Luan?
- No se encontraba muy bien mama así que se ha ido al despacho a descansar un poco y después volverá con nosotros.
- Está bien, entonces volvamos.
Cuando volvimos a la fiesta nos encontramos con una pareja amiga de Luan y Maison con ellos había un chico más o menos de mi edad.
- Maison me alegro de verte, hace días que no os vemos –le dice el hombre alto con traje.
- Jacob, yo también me alegro de verte, hemos estado un poco liados, ya sabes.
- Bueno esperemos que podamos vernos más a menudo –le giña el ojo. –Y esta chica tan guapa debe de ser Emma –me da la mano.
- Este hombre de aquí es Jacob Bennett un muy buen amigo de la familia desde hace ya un tiempo y esta es su mujer Sannon y su hijo Liam.
- Encantada de conoceros.
- Que chica tan educada ¿dime te gusta estar aquí? – me dice Sannon.
- Si claro, bueno en realidad me estoy acostumbrando a estar aquí, pero de momento me gusta.
- Eso es genial, Maison ¿dime qué tal en el asunto que había pendiente? –los adultos se marcharon a hablar a otro lugar y mientras yo me quede con Liam.
- Hola –me dice ese chico de pelo revoltoso y una sonrisa alegre.
- Hola –no digo nada más.
- Parecen muy serios, pero en verdad son muy graciosos y amigables –hace referencia a sus padres.
- Oh no, mmm parecen muy majos –tomo un sorbo de mi refresco.
- ¿Quieres que vayamos a dar un paseo? –me indica con la mano.
- Claro, por qué no –fuimos hacia otra parte de la casa en la que casi no había invitados.
- Pareces un poco agobiada ¿estás bien?
- Yo… ¿Tanto se nota? –solté una leve sonrisa
- Se te nota desde hace un rato, me veía obligado a ayudarte a salir de ahí.
- Te lo agradezco, esta es mi primera fiesta, nunca había estado con tantas personas –en verdad agradecía a Liam que me sacara de ahí, necesitaba un poco de tranquilidad.
- ¿De dónde eres? –me pregunto mientras tomaba otro sorbo grande de su vaso.
Bueno yo soy de aquí aunque siempre he vivido al otro lado de la ciudad, pero, ahora… -me quede callada al recordar a mis padres, hacía tanto que no pensaba en lo que paso que casi se me olvida.
- Vas a ir al instituto el año que viene ¿verdad? Podría ayudarte con los deberes, sobre todo en física si tienes a la señora Tomy –agradecía que cambiara de tema al ver mi cara de angustia, no quería tener que explicar cómo he llegado aquí, no ahora.
- Si, bueno sobre eso, creo que tendré profesor particular en vez de ir al instituto.
- ¿¡QUE?! Eso es un delito, como no vas a ir, tienes que vivir todas las experiencias que un adolescente tiene que experimentar.
- Yo no soy una adolescente normal.
- Pues a mí no me lo parece –me mira fijamente y sonríe, sus preciosos ojos hacen que no aparte los míos de los suyos.
- Bueno, creo que es hora de que vuelva, me estarán buscando.
- Sí, claro.
Cuando volvimos a la fiesta pude fijarme en como las chicas de mi edad se quedaban mirándome fijamente mal por estar al lado de Liam, supongo que es un chico bastante popular entre las demás chicas, es estudiante en la Universidad de Yale, se espera mucho de él al estudiar medicina, por eso su madre es tan exigente y recta.
- Parece ser que a tus admiradoras no les hace mucha gracia verme contigo –le digo a risas.
- Supongo que están celosas de verme con una chica tan guapa como tú –me sonríe y yo me quedo sin respuesta. – ¿Te ha molestado?
- No, es que todo el mundo me dice lo guapa que soy, pero yo no me siento así –me miro las manos con la cabeza agachada.
- Oye no digas eso, yo – viene Luan.
- Aquí estas, pensé que te habías ido a tu cuarto, veo que ya has conocido a Liam –le mira y me vuelve a mirar. – ¿podemos hablar un momento?
- Bueno yo me marcho seguramente mis padres me están buscando, un placer conocerte Emma.
- Adiós Liam –mientras Liam se marchaba nos sentamos en un banco pequeño al lado del invernadero.
- Es un chico muy encantador ¿no te parece? -me mira con una sonrisa picara. - Bueno… solo quería pedirte perdón por lo que has visto antes, esa mujer no debió de haber venido, pero, en fin estas cosas pasan.
- Supongo y no, no es culpa tuya, sé que su presencia no te ha ayudado mucho y lo siento.
- No, no lo sientas, ahora estoy mucho mejor ¿quieres que vayamos a disfrutar de lo que queda de fiesta?
Me parece una buena idea –volvimos a la fiesta y seguí conociendo a más personas que se encontraban ahí.
Al terminar la fiesta no aguantaba las ganas de tirarme en mi cama y dormir por muchas, muchas horas, entre a casa y ahí estaban Luan y Maison hablando con sus padres, fui a despedirme de todos y me subí a mi cuarto, pero cuando entre por la puerta me fije que había una nota en el suelo.
“Hola, Emma, soy Liam, sé que te parecerá una locura, pero me has caído genial y mañana va a ser mi último día aquí en la ciudad, me gustaría que nos viéramos un rato ¿Qué te parece a las cuatro en la heladería de los Robinson? Te esperaré ahí.”
Me parece una buena idea poder salir de esta casa sin tener que hacerlo con Luan, es una buena oportunidad para conocer mejor este lado de la ciudad y poder tener un amigo como Liam. Me fui al cuarto de baño a lavarme la cara y después me tiré a la cama que tanto deseaba desde hacía horas, tengo la impresión de que mañana será un largo día.