**BIANCO** Ella me observó fijamente, su mirada cargada de una intensa mezcla de rabia y desesperación. Esas emociones conflictivas teñían sus mejillas de un color carmesí, como si la sangre hirviera bajo su piel, y nublaban la claridad de sus ojos, haciéndolos parecer dos pozos profundos y turbulentos. Se encontraba en una encrucijada, librando una dura batalla interna. Por un lado, sentía la fuerte lealtad y el profundo respeto que profesaba a su padre, un lazo inquebrantable que la ataba a él. Por otro lado, experimentaba una poderosa atracción hacia mí, una fuerza magnética que parecía desafiar todas sus convicciones y principios. Sin embargo, por encima de todo, su orgullo, fuerte e inquebrantable como una roca, siempre terminaba imponiéndose, dictando sus acciones y moldeando sus de

