**BIANCO** Caminé por el jardín oscuro, sintiendo el peso de mi arma en la cintura más presente que nunca. Si no había diario, si no había pruebas, entonces solo quedaba la guerra. Iba a encerrar el recuerdo de los ojos verdes de Angela en el rincón más oscuro de mi mente y me convertiría en el monstruo que mi padre quería que fuera. Era la única forma de sobrevivir al asco que sentía por mí mismo. Al llegar a la puerta trasera de la mansión, me detuve un segundo para recuperar el aliento y borrar cualquier rastro de debilidad de mi rostro. A partir de mañana, Bianco Corbone no tendría pasado, solo víctimas. Entré en mi habitación con el alma hecha jirones y las manos cubiertas del polvo de una búsqueda inútil. No encendí la luz; no la necesitaba para saber que algo andaba mal. El air

